Diputados aprueban ‘Ley antichancla’ que prohíbe el castigo corporal en menores

Las reformas aprobadas por unanimidad, buscan erradicar el castigo corporal y tratos humillantes como forma de corrección y disciplina en menores de edad
(Imagen: Twitter)

La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la llamada “Ley antichancla“: una serie de reformas a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y el Código Civil Federal, con el fin de prohibir el castigo corporal y humillante como forma de corrección y disciplina.

Dichas reformas aprobadas este jueves 10 de diciembre, establecen la prohibición para que la madre, padre o cualquier persona en la familia que ejerza la patria potestad, tutela o guarda, custodia y crianza de niñas, niños y adolescentes, utilice el castigo corporal o humillante como forma de corrección o disciplina.

También señalan que los menores tienen derecho a recibir orientación, educación, cuidado y crianza por parte de su madre, padre o quien ejerza la patria potestad, tutela o guarda y custodia.

De igual forma, establece que los encargados y personal de instituciones educativas, deportivas, religiosas, de salud, asistencia social están obligados a ofrecer orientación, educación, cuidado y crianza a los menores sin utilizar el castigo corporal o humillante.

Definición de castigo corporal, humillante y violencia familiar

En el dictamen aprobado, el castigo corporal o físico se define como:

“Todo aquel acto cometido en contra de niñas, niños y adolescentes en el que se utilice la fuerza física, incluyendo golpes con la mano o con algún objeto, empujones, pellizcos, mordidas, tirones de cabello o de las orejas, obligar a sostener posturas incómodas, quemaduras, ingesta de alimentos hirviendo u otros productos o cualquier otro acto que tenga como objeto causar dolor o malestar, aunque sea leve”.

En tanto el castigo humillante estará definido como:

“Cualquier trato ofensivo, denigrante, desvalorizador, estigmatizante, ridiculizador y de menosprecio, y cualquier acto que tenga como objetivo provocar dolor, amenaza, molestia o humillación cometido en contra de niñas, niños y adolescentes”.

Respecto a la violencia familiar, en el dictamen queda definida como:

“El uso intencional de la fuerza física, moral o de cualquier acto que tenga como objetivo provocar dolor, molestia o humillación, incluyendo el castigo corporal y humillante contra niñas, niños y adolescentes. Asimismo, las omisiones graves que ejerza un miembro de la familia en contra de otro integrante de la misma, que atente contra su integridad física, psíquica y emocional independientemente de que pueda producir o no lesiones, siempre y cuando el agresor y el agredido habiten en el mismo domicilio y exista una relación de parentesco, matrimonio o concubinato”.

Preocupante la prevalencia del castigo corporal en la actualidad

Durante la fundamentación del dictamen, la presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia, Rosalba Valencia Cruz, destacó que el castigo corporal es un método de corrección que ha subsistido a lo largo de las generaciones.

Pese a esto, esta forma de corrección y crianza no debe seguirse normalizando. Lo anterior, porque es una forma de violencia que atenta contra la dignidad, integridad y bienestar. Además, trae consigo daños y consecuencias en el desarrollo de los menores.

Valencia Cruz agregó que la prevalencia del castigo corporal y humillante en nuestro país es preocupantemente alta. En este sentido, citó la Encuesta Nacional de Niñas y Niños y Mujeres que arroja que el 63% de los menores de 14 años han sido agredidos psicológicamente o han padecido castigo corporal en su hogar.

Asimismo, señaló la importancia que tiene que los tres órdenes de gobierno tomen las medidas necesarias para erradicar este tipo de métodos de corrección y crianza. También, para que sancionen a quien ejerza cualquier tipo de violencia que afecte la salud, integridad y seguridad de los menores, específicamente en los centros escolares. Todo ello, independientemente de las infracciones que puedan cometer los docentes.

Los castigos corporales y humillantes son el germen de una sociedad violenta

En su intervención, la presidenta de la Comisión de Justicia, Pilar Ortega Martínez, señaló que diversos estudios científicos recientes comprueban cómo los castigos corporales y los tratos humillantes son el germen de una sociedad violenta.

“No hay insulto pequeño ni golpe suave. La violencia es una sola y cuando se normaliza desde edades tempranas se convierte en una conducta aceptable para las personas en el largo plazo”, destacó.

Destacó que la llamada “Ley antichancla” es un primer paso en la dirección correcta. Ortega Martínez reconoció el largo camino que hay que recorrer entre la promulgación de una ley y el impacto de sus efectos en la sociedad. También resaltó que la transformación de una nación no puede lograrse sin la coerción de las leyes que regulan el actuar de la ciudadanía.

Finalmente, manifestó su confianza en que esta reforma detonará un cambio significativo en el modelo de educación de los menores de edad.

La Cámara de Diputados remitió la llamada “Ley antichancla” al Ejecutivo Federal para sus efectos constitucionales.

Con información de Cámara de Diputados
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