Dejemos de preguntarle a las mujeres por qué no quieren ser madres

Tanto el aborto como la maternidad debe decidirse de manera responsable y libre
Dejemos de preguntarle a las mujeres por qué no quieren ser madres. (Imagen: Twitter.)

Últimamente se habla mucho sobre el aborto libre y respetuoso, pero poco se dice sobre la maternidad responsable, consciente y segura. En este sentido, las mujeres que deciden no ser madres a menudo son concebidas como seres incompletos. Se piensa que han omitido la parte más importante de su vida. No obstante, esta es una forma muy limitada de apreciar a la mujer. La maternidad es una elección personal que es coherente con el proyecto de vida de una mujer.

Aunque nos parezca increíble, la maternidad sigue siendo una de las características por las que es definido el rol femenino en la sociedad. En este sentido, se espera que las mujeres jóvenes sean madres, críen a sus hijos bajo un matrimonio heterosexual y mantengan la heteronorma y también la cultura machista.

Así mismo, una mujer puede ser señalada como hedonista, egoísta y hasta desconsiderada cuando revela que no quiere ser madre. Sin embargo, cada una de estas consideraciones habla más acerca de quienes las emiten que de la mujer que no tiene la intención de ser madre. Algunas de estas situaciones son exploradas en el libro Motherhood de la escritora canadiense Sheila Heti.

En este sentido, la escritora explica que muchos libros hablan de la maternidad cuando ésta ya ha sido concebida, no cuando una mujer se plantea si quiere ser madre o no. Por ello, considera que no ser madre es una decisión valiente, pues siempre habrá personas que critiquen o intenten cambiar esa decisión. (Vía: El País)

Tanto la maternidad como la paternidad no son un juego, aquellos que decidan ejercerla deben prepararse para ello. Culturalmente se dice a mujeres y hombres que la crianza es instintiva, que se aprende en el proceso. Ese es uno de los peores errores de crianza que se pueden cometer, de manera deliberada o no.

Existen cursos de lactancia, crianza respetuosa, crianza con apego e inclusive sin género ni violencia. Cada uno de ellos le permite a los padres informarse para educar a  sus hijos de la manera más sana posible. Sin embargo, muchos prefieren ‘aprender en el camino’ o repetir los métodos de crianza de sus propios padres, incluso los más dañinos.

Se ejerce una gran presión social para ser madre. Constantemente se le dice a las mujeres que no pueden competir contra su reloj biológico y que, por tanto, deben apresurarse o se quedarán solas. De lo contrario, ¿quién las cuidará cuando envejezcan?

En consecuencia, muchas mujeres cercanas a los 40 años comienzan tratamientos de fertilidad. Quienes quieren ser padres deben preguntarse y responderse, de forma honesta, por qué quiere ser madre o padre. ¿Amar a alguien? ¿Formar una familia? ¿Compañía para la vejez? Es claro que no se puede intervenir en la decisión y que ésta es libre y personal, pero sí se debe pensar si esa decisión es inamovible o no.

Contrariamente a lo que se piensa, el panorama no siempre es alentador: a una madre también se le juzga con dureza cuando no ‘cumple’ con sus ‘obligaciones’. En este sentido, tiene que equilibrar su trabajo, crianza y labores domésticas sin que se contemple su autocuidado, pero sí el cuidado y atención de los demás.

En paísescomo Noruega y Croacia se otorga a los padres alrededor de un año para estar cerca de sus hijos. En América Latina poco se habla de las licencias por maternidad remuneradas y, mucho menos, de las de paternidad.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sugiere que se otorgue una licencia por maternidad remunerada por al menos 14 semanas. Pero en América Latina, países como México y Nicaragua solo otorgan doce semanas, Haití y Paraguay son los países con la licencia por maternidad más corta pues sólo les dan seis o nueve semanas. (Vía: Latinamerican Post)

En el caso de la licencia por paternidad, en México sólo se otorgan cinco días remunerados para que los padres convivan con sus hijos. Según datos de la UNICEF, hay más de 90 países en los que los padres no tienen derecho a la licencia por paternidad remunerada. Consecuentemente, esto implica una pérdida en la formación del vínculo padre-hijo, también disminuye el apoyo, no sólo económico sino presencial y emocional en la crianza que la madre pudiera obtener. (Vía: UNICEF México)

En esta sociedad, parece no existir espacio para ninguna: ni para las mujeres que deciden no ser madres, ni para aquellas que deciden maternar. Tener hijos o no tenerlos debería ser una libre elección que no generara preguntas incómodas o fuera de sentido. ¿Por qué se presiona a las mujeres para ser madres en un mundo que parece estar en su contra?