La crianza sin género, ¿qué es y por qué la consideran ‘moda’?

Dejemos de decirles a los niños quiénes y cómo pueden ser
Crianza sin género. Imagen:Twitter.

La crianza sin género es una alternativa de educación y acompañamiento de las niñas y niños que mediante el respeto y la eliminación de patrones violentos, machistas y homófobos busca criar a seres humanos más empáticos y felices. Así mismo, propone relaciones más sanas con la infancia, la maternidad y la paternidad. Sin embargo, para muchas personas sólo se trata de una moda pasajera. 

La psicóloga Gabriela Delgado Ballesteros, quien propone este método, se ha cuestionado cómo es que a hombres y mujeres se les asignan conductas, modos de ser y actuar en función de su sexo biológico. Por ello plantea que mediante el género se construye una forma de sentir y actuar de forma emocional basándose en convenciones sociales, normas e inclusive creencias religiosas.

La crianza de un niño es crucial no sólo para el infante que es educado, sino para todas las personas que convivirán con este ser humano. En este sentido, durante la infancia se inculca en los niños la identidad femenina, masculina y, con ello, un modelo del deber ser, sentir y actuar.

Por ello, es importante pensar en una educación sin género que elimine los prejuicios y patrones violentos. De esa forma, se criarían seres humanos más empáticos. Contrariamente a lo que muchos piensan, la crianza sin género es una teoría social, psicológica y sociocultural.

En ella se postula que el comportamiento de género no es natural, sino que es cultural, por tanto, dependiendo del contexto económico y social, se imponen conductas, valores y modelos de ser. Desafortunadamente, hemos visto cómo generación tras generación seguimos permeando conductas violentas, dependientes, misóginas y limitadas en los niños. Estos patrones se ven desde la gestación.

Por ello no es extraña la premura que algunas personas tienen por conocer el sexo de un bebé cuando una mujer está embarazada. En este sentido existe una presión por construir todo un ambiente para él o ella, obviamente, basado en todos los estereotipos de género. Consecuentemente, el género conlleva una idea de destino social, cultural e inclusive sexual.

Construir caminos para la igualdad: educar sin violencias. Imagen: Gabriela Ballesteros.

Ya que el género se enseña mediante el lenguaje, hábitos cotidianos y las normas de conductas sociales, se han propuesto eliminar aquellos que reproducen conductas violentas o machistas. Entre ellas podemos mencionar las siguientes:

  • No clasificar el género mediante un espectro de colores
  • No limitar el uso de ciertos juguetes
  • Cuidado con los estereotipos de género que ven o leen en películas, libros
  • Nombre sin percepción de género
  • Condicionar la feminidad o masculinidad mediante el cuerpo

Si bien es cierto que biológicamente se clasifica el sexo masculino y femenino,  la construcción del género no tiene una relación directa con las características biológicas que cada uno posee.

Género asignado mediante la cultura. Imagen: Gabriela Ballesteros

Finalmente recuerden que el sexo se otorga mediante las características biológicas, la identidad de género corresponde a la percepción que una persona tiene acerca de sí en un contexto social, es decir, se considera mujer, hombre o intersexual. Aunque este método de crianza es polémico atiende a una realidad que ha sido ignorada.