El apocalipsis vendrá por el cambio climático

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La teoría de sistemas complejos ha sido uno de los enfoques científicos de carácter multidisciplinario que más se ha desarrollado desde la segunda mitad del siglo pasado. Las ciencias de la complejidad, como también se llama a los sistemas complejos, parten de una epistemología y una metodología constructivista, por tanto, no se asumen como ciencias empíricas en el estricto sentido, sino como sistemas de observación que observan otros sistemas, es decir, asumen que el observador construye al objeto de observación (realidad)  con base en sus marcos conceptuales, toda vez que estos posibilitan una selección en particular, por tanto hay una relación de afectación entre objeto y mundo.

En ese sentido los sistemas complejos son constructos analíticos compuestos por elementos que en su suma no componen al sistema, es decir, un sistema complejo no está conformado por la suma de sus partes. Esto debido a que estos sistemas, a diferencia de los sistema complicados, contienen “propiedades emergentes” que interactúan con otros sistemas, estas propiedades son interconexiones e interacciones que proporcionan información adicional a la autorreferencia del sistema mismo; en ese sentido, el clima, la termodinámica, las sociedades, la economía, el campo magnético de la tierra y los ecosistemas pueden ser entendidos como sistemas complejos, ya que si bien su operatividad no depende más que de sí mismos, también tienen conexiones o acoplamientos estructurales con otros sistemas.

En ese sentido, el fenómeno del cambio climático puede ser observado desde el enfoque de las ciencias de la complejidad, el ejemplo es Marten Scheffer quien ha propuesto la teoría de los puntos de inflexión para explicar que un hecho azaroso y aparentemente insignificante podría romper el equilibrio de un sistema complejo en deterioro (tendiente a la entropía) desatando su colapso y trayendo consigo un equilibrio sistémico completamente distinto. 

“Cuando te estás acercando al punto de inflexión lo notas porque cada vez que hay una realimentación positiva, la recuperación de la estabilidad del sistema es más lenta. Eso es una mala señal. […] En el pasado hemos visto que antes de fenómenos extremos del clima, como las glaciaciones, si miras al gráfico desde lejos, parece que algo brusco sucedió de repente, pero si miras con detalle, ves las fluctuaciones, ves que algo está cambiando y se está ralentizando, que cuando hay pequeñas perturbaciones el retorno al equilibrio es más lento.”

De tal manera, el avance del calentamiento global a causa de la actividad humana estaría llevando al sistema climático a un punto de inflexión, en donde por una parte se vuelve cada vez más difícil que vuelva el equilibrio climático y, por otro lado el riesgo del colapso del sistema se vuelve cada vez mayor, lo que implica que otros sistemas como el social o el ecosistema (que incluye nuestra especie) también aumenten su nivel de entropía y tiendan también hacia un punto de inflexión. Es decir, el colapso del sistema climático tal y como lo conocemos provocaría una reacción en cadena en otros sistemas a raíz de la transformación de las propiedades emergentes que interrelacionan a dichos sistemas complejos. 

“Si derrites el hielo de Groenlandia, recuperarlo requerirá miles de años. Tenemos varios proyectos intentando entender los puntos de inflexión climáticos. No es que el clima tenga un solo punto de inflexión. Tiene varios elementos de inflexión. El sistema de circulación del monzón, distintas capas de hielo… Hay veces que cuando un sistema pasa de un estado a otro hay otro que se vuelve más fuerte. Es complejo. […] Es más fácil mantener el hielo que recuperarlo. No solo porque es lento sino por el efecto albedo del hielo. Si la Tierra es blanca se enfría más porque refleja la radiación del Sol. Si tienes capas de hielo, es más difícil perderlas, pero si las pierdes y la Tierra se oscurece sucede lo contrario y eso también ralentiza la recuperación de las capas de hielo.”

Aunque para Scheffer aun no llegamos a un punto de inflexión global en el sistema climático si señala que la tendencia a largo plazo es que lleguemos a ese punto, de hecho señala que localmente ya existen puntos de inflexión tanto climáticos como ecosistémicos, lo cual es señal del peligro que corremos no solo la especie humana, sino gran parte de la vida en la tierra. Aunque nuestro planeta ha sufrido catástrofes más graves que esta, es relevante señalar la particularidad de esta posible catástrofe: la acción humana. (Vía: El País)

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