Chichén Itzá podría dejar de ser una de las Maravillas del Mundo

El sitio arqueológico Chichén Itzá es Patrimonio de la Humanidad declarado por la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) desde 1998 y Maravilla del Mundo desde 2007, según presume la página de internet que se dedica al sitio por parte del gobierno de Yucatán. Sin embargo, de acuerdo con una publicación del medio Proceso, está en peligro de perder su segundo título, otorgado por la organización privada suiza New7Wonders (N7W).

En 2016, la organización comenzó una serie de auditorías a los sitios que han logrado obtener esta categoría con el fin de decidir si podrán mantener su estatus. El primer lugar con el que iniciaron las auditorías, y que ya ha sido verificado, fue la Gran Muralla China y la segunda Maravilla en ser auditada es Chichén Itzá, por lo que en abril de este año, la organización envió una serie de recomendaciones que debían ser consideradas por las autoridades del estado de Yucatán. Este proceso de confirmación sigue en curso.

Uno de los temas relevantes entre las recomendaciones y que resulta sensible para la región es el de la necesidad de reubicar a los aproximadamente 800 vendedores y artesanos mayas que trabajan en el sitio arqueológico debido a que dañan la “experiencia del turista”.  (Vía: Proceso)

Esta recomendación ha sido compleja al considerar que la derrama económica que deja el sector turístico a este sitio, el segundo más visitado del país después de Teotihuacán, pues de tan sólo las ventas de la entrada dejan al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) 99 millones 570 mil pesos, mientras que el estado de Yucatán, que además opera una segunda caseta de cobro, obtuvo ingresos de 217 millones 353 mil pesos, esto tan sólo en los primeros 9 meses del año.

Por otra parte, Chichén Itzá resulta ser un buen negocio para los operadores turísticos tanto del propio estado como el de Quintana Roo pues las excursiones que salen de Mérida, Cancún y otros sitios de la Riviera Maya, son de los productos más vendidos en la zona. Este tipo de sectores empresariales ya han pedido desde hace varios años que los artesanos de la zona arqueológica sean expulsados por considerar que acosan a los turistas y que el ambulantaje genera una mala imagen.

Por su parte, los vendedores organizados han denunciado al sector empresarial del sector turístico de buscar despojarlos de su principal fuente de ingreso. El asesor legal de un grupo de artesanos ha expresado: “Quieren los mismos derechos que tienen los grandes empresarios (…) se dedican a la venta de artesanías en la zona desde hace décadas, aunque puedo pensar que hay cosas de China pero son de menor cantidad, y exigen el respecto a sus derechos como comunidad indígena”. (Vía: Proceso)

Por ello, se ha considerado también la posibilidad de que los artesanos y vendedores ambulantes operen en un espacio comercial que se ubique a las afueras del sitio arqueológico, lo que resultaría un beneficio más equitativo, incluso para el propio sector turístico que se interesa en la compra de estos productos. Sin embargo, esta iniciativa aún no es una realidad.

Conservar la categoría de Maravilla del Mundo ha causado ha causado controversia desde su obtención. Debido a que este proyecto nació de la mente del millonario suizo Bernard Webe en el año 2000 y a que su concepto es ofrecer al usuario de internet la posibilidad de votar por un sitio memorable, este proyecto se ha considerado más como el esfuerzo de una gran campaña mediática que sólo responde a un cierto grupo social.

De hecho, en 2007, la UNESCO, quien declarara al sitio como Patrimonio de la Humanidad, emitió un comunicado en el que expresó:

“La lista de las ‘7 Nuevas Maravillas del Mundo’ es el producto de una empresa privada, que solo refleja las opiniones de quienes tienen acceso a Internet y no del mundo entero. Esta iniciativa no puede, de ninguna manera significativa ni sostenible, contribuir a la preservación de los sitios elegidos por este público”. (Vía: Proceso)

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