Autobuses de turismo, una forma de transportar piratería en México

Es una aventura que involucra comerciantes, transporte, dinero y autoridades
(Imagen: Cuartoscuro)

Andrea lleva unos jeans azul cielo deslavados, una blusa blanca, suéter y tenis negros y colgando de su cintura una cangurera de vivos cafés donde trae unos 100 billetes de 500 pesos.

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Estamos en Central de Mayoreo, una plaza donde se vende mercancía pirata proveniente de China, para abastecer su puesto en la Central de Abastos de la ciudad de Oaxaca. Tiene 27 años, es licenciada en Idiomas, da clases de español a los gringos, también es guía de turistas y desde los 12 años es comerciante, toda su familia lo es.

Sobre la calle Apartado, en la Colonia Centro en la Ciudad de México, está la plaza donde Andrea se surte cada dos meses. Este es su sitio ideal para adquirir piratería, un negocio  rentable en nuestro país. Según la Encuesta para la medición de la Piratería en México en el 2016, al menos 41 millones mexicanos adquirieron un producto apócrifo, lo que significó un impacto de casi 21,000 millones de pesos.

Para que los productos que compra Andrea lleguen a su destino, deben pasar una ‘travesía’ (de corrupción) que dura dos días. Se compran en la Ciudad de México y son transportados vía terrestre hasta Oaxaca. Es una aventura que involucra comerciantes, transporte, dinero y autoridades.

Las personas que venden estos productos en Oaxaca los compran a la Ciudad de México, en las conocidas como “las bodegas de los chinos”. La mercancía la transportan en vehículos particulares, a través de autobuses de línea o con Don Lalo, una persona que ha sabido hacer negocio transportando a los comerciantes en busca de los artículos que después venderán por su cuenta.

Andrea, tiene 15 años con un puesto de bisutería en la Central de Abastos, y desde hace 10 utiliza los viajes de Don Lalo. “A mí, el viaje redondo me cuesta 650 pesos, salen del Llano y llegan hasta un estacionamiento que está muy cerca de las bodegas de los chinos, allí hay centros comerciales en donde compras lo que necesites, subes tu mercancía al autobús y te regresas a Oaxaca”.

Desde las cinco de la mañana varios puestos de la Central de Abastos de la Ciudad de Oaxaca, abren sus puertas para comenzar con la vendimia. En uno de los pasillos puedes conseguir calcetines, tenis, gorras, bolsas y hasta electrónicos a un bajo precio, evidentemente no son artículos originales, lo que adquieres son replicas que no son fabricadas por la marca autorizada.

Apenas en junio de este año, durante un operativo de la policía estatal con el ejército, confiscaron más de 33,000 artículos pirata en la Central de Abastos de Oaxaca donde Andrea tiene su puesto.

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Después de comprar la mercancía, los comerciantes debieron guardar dinero para pagar una cuota a los Policías Federales. Andrea dice que en un buen viaje solo te detienen en una ocasión, pero en su experiencia pueden ser hasta cinco veces y hay que dar dinero. “Depende de cuantos bultos lleves, normalmente yo pago 50 pesos por lo mío”.

Antes de hacer el viaje con Andrea, contacté personalmente a Don Lalo, quien por teléfono dijo que el viaje cuesta 750 pesos y que el problema con los Federales ya lo tiene arreglado, “el único problema sería que nos agarrara Hacienda, ahí sí pierden todos, únicamente si tienen factura la libran”, comenta.

Opté por ir con Andrea. Yo fungía como uno de sus ayudantes y por ser clienta frecuente pagué 650 pesos y no los 750 que me pidió cuando lo contacté.

Todo comienza en uno de los parques más emblemáticos de Oaxaca, conocido como “El Llano”. Son las 11 de la noche y frente a la Secretaría de Turismo se estaciona un autobús que pareciera ofrece viajes turísticos. Apenas 20 personas abordamos, todos se acomodan, llevan pequeñas cangureras en donde guardan su dinero. Una regla fundamental es que nadie lleva celular, dicen que es por seguridad, no quieren que los asalten mientras hacen sus compras.

Nosotros vamos a comprar gorras, bolsas y perfumes. Andrea lleva 50 mil pesos. Con eso espera comprar el producto suficiente que vende en diciembre, mes en que las ventas suben.

Ruta por donde se lleva la piratería de CDMX a Oaxaca (Imagen: Facebook)

Hemos llegado, apenas va saliendo el sol, el autobús se estaciona junto a otras unidades que al parecer también vienen de Oaxaca, pero son operadas por otras personas.

Algunos comerciantes prefieren seguir durmiendo, otros hacen cuentas, parece que separan su dinero para invertir de forma adecuada. Nosotros vamos a buscar un puesto para desayunar y mientras eso sucede llegan más camiones. Andrea me explica que comerciantes provenientes de otros estados llegan a surtirse a la Central del Mayoreo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Todo lo que pueda ser replicado lo venden allí.

Todos ya tienen a sus proveedores, caminan rápido, no voltean a ningún lado, unos con “diablito” y otros les pagan a personas para que carguen sus bolsas. De forma directa acudimos a un puesto en el que Andrea gastó 20 mil pesos. Después fuimos por perfumes, el precio es una “ganga”, con mil pesos te llevas una caja con 15 envases que contienen fragancias de imitación.

El día transcurre, a las cuatro de la tarde el chofer del autobús junto con otras personas acomodan toda la mercancía en lo que llaman cajones, ahí donde usualmente se llena de maletas va repleto de productos que después se venderán en los distintos mercados de Oaxaca.

Por aquí pasa la piratería (Imagen: Facebook)

Ya de regreso sucede lo que me habían contado. El autobús se detiene lentamente, todo es oscuridad, con lo poco que alumbran las luces intermitentes de la unidad observo a Don Lalo platicar con dos policías. Regresa al autobús, todos comienzan a buscar en sus bolsos dinero. Andrea paga 50 pesos por sus dos bultos, los demás pagan según el tamaño y número de bolsas. En total, Don Lalo recaudó poco más de 1,500 pesos que dará a los uniformados. Las personas que organizan este tipo de viajes tienen todo controlado. En el sitio de llegada hay patrullas, pero no sucede nada. Se descarga el autobús y todos se van.

Estos no son los únicos viajes que se organizan. De hecho existen a San Martín Texmelucan, Puebla y a Guatemala. Dicen que en Centroamérica se consigue mercancía más barata que en la Ciudad de México, pero el trayecto es más peligroso, además de los federales, tienen que atravesar por zonas que controla la delincuencia organizada.

Andrea sabe que los organizadores pueden tener un arreglo con los Federales. De hecho no le importa. “Mira, mientras a nosotros nos salgan más baratos y transporten la mercancía no nos importa si tienen un arreglo con los policías”. Hace dos años, el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) detalló que las empresas perdieron al menos unos 43,000 millones de pesos por la venta de artículos pirata. Tan solo ocho de cada 10 mexicanos consumen artículos pirata.

Así terminó el viaje, con miedo y adrenalina. Ahora, cada que miro un autobús, pienso que en cada uno existe una historia diferente. ¿Cuántas Andreas tiene México?

Por: Jair Toledo / @jaairzon

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