El fracaso de la Contraloría de CDMX: 80% de sus sanciones son rechazadas

El Contralor general de Ciudad de México es el encargado de fiscalizar a todos los funcionarios del gobierno local. Actualmente ocupa ese cargo Eduardo Rovelo, a quien le restan todavía 14 años de ejercicio de sus funciones.

Sin embargo, la Contraloría y el Contralor han resultado ser un fracaso y un ejemplo de ineficiencia e ineficacia, ya que hasta el momento arrastran un récord negativo respecto a las sanciones que han querido imponer a distintos funcionarios, alrededor del 80% de estas han sido rechazadas.

Solo el año pasado, La Contraloría General emitió 130 resoluciones que fueron apeladas, de ese total solo 26 fueron validadas, es decir solo el 20% del total. Por otra parte, en 160 sanciones emitidas por la Contraloría, fueron anuladas 136 de estas, lo que representa el 85%, una cifra bastante alta.

Respecto a este problema, Yasmín Esquivel, presidenta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, señaló que han rechazado las resoluciones y las sanciones de la Contraloría General debido a que las resoluciones no están bien elaboradas, por tanto es obligación de esa instancia anularlas inmediatamente.

Es decir, lo que vemos es que la Contraloría General manda casos mal armados, que no cumplen con el mínimo indispensable, por ejemplo, mandan sanciones sustentadas en artículos que son distintos a la conducta que buscan castigar, o, no acreditan ni siquiera la conducta imputada del acusado; como podemos ver las resoluciones son mandadas al tribunal con errores básicos.

Asimismo, Esquivel señaló que a pesar de todo, el porcentaje de sanciones aprobadas por el tribunal ha ido en aumento, ya que durante la gestión del pasado Contralor, Hiram Almeida, actual jefe de la policía de CDMX, el porcentaje de nulidad de sanciones se encontraba por arriba del 90%. Hoy, como hemos señalado ese porcentaje se ha reducido en un 10%, sin embargo, este sigue siendo un porcentaje muy alto.

Lo que resulta absurdo de todo esto son las causas por las cuales el tribunal anula las sanciones, ya que habla de un trabajo descuidado y poco profesional de la Contraloría General. No es posible que un órgano de tal envergadura no pueda ni siquiera hacer referencias correctas a las leyes o hacer imputaciones correctas hacia ciertas conductas.

Este es otro ejemplo de la escenografía que se ha construido alrededor de la imagen de Ciudad de México, en donde se presenta como una ciudad de diversidad, de legalidad, de pluralidad y de derechos, pero que su andamiaje institucional, además de costoso, es incapaz de operar con un mínimo indispensable de eficiencia. (Vía: Reforma)