CDMX sólo tuvo 15 días limpios en 2018, según Sedema

La CDMX sólo tuvo 15 días limpios en 2018, según Sedema

De acuerdo a cifras de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), a lo largo de todo el 2018, la capital del país sólo tuvo 15 días que pudieron ser considerados “limpios” (es decir, con una calidad del aire aceptable según estándares internacionales), un número mucho menor que el 2017 (con 21) y el 2016 (con 17).

Y, parece ser, las cosas no van a mejorar pronto: el día y unas cuantas horas que han corrido del 2019 han tenido calidad mala, incluso se decretó Contingencia Ambiental en el noroeste de la Ciudad de México el 1 de enero tras las celebraciones de Año Nuevo.

Desde la madrugada hasta el medio día del primer día del año, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), activó la Fase 1 de Contingencia Ambiental por Partículas PM10 en la zona noroeste de la ciudad, que incluye la alcaldía Gustavo A. Madero y los municipios de Coacalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Nezahualcóyotl y Tecamac. (Vía: El Universal)

El Valle de la Ciudad de México es una zona geográfica complicada en muchos aspectos, y la circulación del viento es uno de ellos. La disipación de los contaminantes de una de las ciudades más grandes del mundo no funciona de la misma forma como en otras urbes, aunque, como en todas, las políticas públicas podrían ayudar a solucionar (de a poco y a mediano y largo plazo) estos problemas.

La Ciudad de México y su área conurbada fueron de las primeras ciudades del mundo en implementar medidas como el “Hoy No Circula” y verificaciones vehiculares periódicas y eso ayudó a frenar algo que se estaba haciendo común a mediados de la década de los 90: contaminación atmosférica tan severa que amanecían cientos de aves muertas.

Según un reciente informe de la Secretaría de Medio Ambiente, reportado por Reforma, las temporadas de calor son donde se presentan las peores condiciones ambientales en la Ciudad. El año pasado, los capitalinos respiramos 382 veces la contaminación “tolerada” por las normas de salud recomendadas por la misma Sedema