La brecha salarial también existe entre mujeres: madres ganan menos que las que no tienen hijos

Ya hemos hablado de cómo, aunque muchos crean que se trata de un mito, la brecha salarial existe y lo confirmó Conapred. Y, si a las mujeres les pagan menos que a los hombres por realizar exactamente el mismo trabajo, a las mujeres con hijos se les paga aun menos que a sus compañeras que no son madres. Así lo reveló el Insituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, al cierre de 2017 había 20.2 millones de mujeres con trabajo remunerado en México y el 74% de ellas son madres.

Aunque las mujeres casadas y con hijos son mayoría entre la población económicamente activa, son ellas quienes ganan menos: su ingreso asciende a 27.5 pesos por hora, 17.4% menos que los 33.2 pesos que ganan las mujeres casadas, pero sin hijos. También las mujeres en unión libre y con hijos ganan menos: 25 pesos la hora, 24.8% menos.

Vía: El Universal

¿A qué se debe esa desigualdad? Las mujeres siguen siendo quienes asumen desproporcionadamente las tareas domésticas y de cuidados (el 77.2% del tiempo, a diferencia de los hombres que dedican 22.8%) por lo que tienen que negociar jornadas laborales flexibles que, casi siempre, implican un ajuste en su salario. Muchas deben renunciar a un empleo de tiempo completo por uno de medio tiempo, con menor sueldo, que les permita dedicarse también a sus hijos.

Vía: El Universal

La desigualdad no solo está en la diferencia en los salarios que las mujeres perciben, sino en su crecimiento profesional. Aunque cada vez hay más alternativas para las madres trabajadoras, como los espacios de coworking para padres y madres freelance que les permiten permanecer cerca de sus hijos mientras trabajan, la flexibilidad no debería ser un lujo, sino una constante.

De acuerdo con la asesora de carrera Ivonne Vargas, terminar con la desigualdad salarial y eliminar los obstáculos que impiden a las mujeres crecer profesionalmente implica un esfuerzo conjunto: empresa, familia y políticas públicas deben coincidir en priorizar el desarrollo de las mujeres trabajadoras que también son madres. Además, empezar a reconocer que las tareas de cuidados no son exclusivas de las mujeres. (Vía: El Universal)