Coworkings familiares: un espacio para papás y mamás freelance y sus bebés

Mamás y papás que freelancean saben lo difícil que es hacer una traducción urgente y, al mismo tiempo, alimentar a un bebé. O atender una llamada importante y ayudar a un preescolar que no puede separar dos piezas de Lego. O revisar el grupo de Whatsapp de la oficina y buscar a los Héroes en Pijama en Netflix. Por eso, a unas genias se le ocurrió crear espacios para trabajar mientras los hijos e hijas se divierten a unos metros de allí, en un lugar seguro y bajo el cuidado de educadoras: coworkings familiares.

Espacios como los coworkings familiares son un paso más hacia la conciliación: con horarios incompatibles entre vida laboral y familiar, para muchas mujeres es difícil dedicarse a ambas cosas, incluso para aquellas que trabajan desde casa. Las guarderías tradicionales no ofrecen la posibilidad de quedarse cerca de los niños ni mucho menos la de trabajar a unos pasos de ellos.

En estos espacios, mujeres y hombres pueden trabajar y, al mismo tiempo, permanecer cerca de sus hijos. Esto es especialmente importante para las mujeres que amamantan a sus bebés o para papás y mamás que practican la crianza con apego.

Y mientras los adultos se dedican a su trabajo sin tantas distracciones, los niños juegan y aprenden con pedagogías acordes con la crianza respetuosa hacia el ritmo de los niños y sus procesos de adaptación. De acuerdo con Catherine Lips de Cobaby Barcelona, “los padres que vienen a Cobaby sí que son más sensibles a determinados tipos de pedagogías. Si se preocupan por que sus hijos estén cerca es porque les preocupa que estén bien y la incorporación sea respetuosa”, dijo a El País.

España es uno de los pioneros en coworkings familiares. Cofamily y Cobaby son algunos de los espacios para freelancers en ese país, creados por mujeres que además son madres y en algún momento se encontraron en la misma situación: como no existían espacios donde pudieran trabajar junto con sus hijos, los crearon. (Vía: El País)

En México, como en prácticamente todos los países donde las mujeres se han incorporado al mercado laboral, tenemos el mismo problema de conciliación. No obstante las medidas como las 12 semanas de licencia por maternidad y el derecho a guardería de trabajadoras afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social, las mujeres aún se ven obligadas a elegir entre vida familiar y vida laboral. Sobre todo aquellas que trabajan desde casa y, por ende, no tienen acceso a esa prestación.

¿Será que un día las empresas mexicanas descubrirán lo beneficioso de los espacios para papás, mamás y bebés, y empiecen a implementarlos?