2017, año de inflación y poco crecimiento según Banxico

Banxico

Los pronósticos de Banxico relacionados a dos de los principales indicadores macroeconómicos, crecimiento e inflación, son poco alentadoras para este año, ya que según el banco central, 2017 será un año de poco crecimiento acompañado de presiones inflacionarias por encima del rango controlado de +/-3%.  Aunque el panorama económico es bastante adverso por lo menos para este año, estamos muy lejos de encontrarnos en algo parecido a una crisis económica, más bien nuestra economía se está desacelerando tanto por factores endógenos, como exógenos, o dicho de otra forma, hay una desaceleración en la que influyen cuestiones tanto internas como externas a nuestra economía.

Para este año Banxico  ha reducido sus expectativas de crecimiento para el país, a principios de año señalaron que se esperaba un crecimiento en el margen del 1.5 y el 2.5%, pero en los últimos días anunció que el crecimiento será más bajo, pasando a una cifra más pesimista que apunta al 1.3%, mientras que la más optimista es de 2.3%, de tal forma que descartando ambos pronósticos ubicados en ambos extremos podríamos decir que el crecimiento podría ser de entre 1.7 y 1.8%. Por otro lado, las presiones inflacionarias saldrán este año del margen establecido por el banco central que es de un punto abajo o arriba del 3%, es decir, de entre el 2 y el 4%, pasando a casi el 5% anual.

Las bajas expectativas de crecimiento económico se deben principalmente a cuestiones exógenas a nuestra economía, sobre todo a las relacionadas a la relación comercial con Estados Unidos en donde tanto la derogación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), como la posibilidad de que se apruebe el famoso impuesto BAT, que afectaría fuertemente a las exportaciones a ese país, han generado incertidumbre en los mercados, por lo que las inversiones en nuestro país han sido muy cautelosas por el alto riesgo que implican ambos fenómenos económicos. Lo que vemos, en ese sentido, es que la desaceleración económica de nuestro país está asociada al alto nivel de integración con la economía de América del Norte, o dicho de manera más pesimista a la alta dependencia con el mercado norteamericano, que ha producido que México tenga todavía un mercado interno poco desarrollado, así como mercados globales sin explorar más allá de la región, ahí están China y Reino Unido o los tantos países con los que tenemos tratados de libre comercio que no se han explotado de manera eficaz.

El problema de la inflación por otro lado ha sido causado principalmente por cuestiones endógenas a nuestra economía, sobre todo es resultado del alza de los combustibles que ha afectado a prácticamente todos los sectores de la economía ya que todos dependen de manera directa o indirecta del uso de los energéticos derivados del petróleo, por lo que un alza en sus precios implica un alza en los costos de producción y por tanto un incremento en el precio final al consumidor. Contrario a lo que muchos piensan, el tipo de cambio con el dólar no es un factor determinante en la inflación, ya que menos del 20% de los productos monitoreados para generar el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) son afectados por la paridad entre el peso y el dólar.

Pero estas presiones inflacionarias podrían moderarse conforme vaya llevándose a cabo la liberalización de los combustibles, ya que hasta el momento solo se puede obtener combustible a un solo precio que es fijado por el gobierno y el cual tiene un aumento sostenido, de ahí que sea inevitable que los costos de producción y distribución aumenten en relación a estos precios fijos. Sin embargo, en un mercado liberalizado no solo los precios de los combustibles fluctúan de manera libre hacia arriba o hacia abajo según el mercado internacional, sino que los competidores tienen que hacer atractivo su producto para el consumidor, elemento que también afecta de hecho a los precios, ya que no solo hay un ofertante del producto.

No obstante, para el Banco de México la desaceleración económica producida por la combinación negativa de estos dos indicadores impactará directamente a la creación de nuevos empleos en el país. Según cifras, las expectativas de creación de empleos se redujeron en casi 100 mil, ya que a principios de este año se esperaba que se crearan entre 600 y 700 mil empleos, y con todo el entorno, tal y como se tiene actualmente se espera que se generen entre 580 y 680 mil nuevos empleos; como podemos ver, es verdaderamente urgente incentivar nuestro mercado interno y ampliar nuestros horizontes comerciales en el mundo para en un futuro evitar que nuestra economía se tambalee por la dependencia económica con un mercado en particular. (Vía: Reforma)

 

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