Dilemas médicos: ¿Qué es el triaje y cómo funciona ante el coronavirus?

Un proceso estándar en cualquier hospital abre debates éticos ante la pandemia del COVID-19
Imagen: PxHere

La crisis del coronavirus ha llevado a médicos alrededor del mundo a tomar decisiones difíciles en circunstancias donde es imposible atender a todos los enfermos por la pandemia. Esto ha abierto la puerta al siguiente dilema: Llegan dos pacientes graves al área de urgencias de un hospital, pero sólo hay una cama. ¿A quién se la dan?

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Dentro de los hospitales, existe un procedimiento en todas las salas de urgencias que se emplea como protocolo para saber a quién se la prioridad. Se llama triaje, del verbo triar, que la Real Academia Española lo define como escoger, separar, entresacar.

“Por ejemplo, llegan dos pacientes, uno, se me ocurre, que tenga una herida por arma de fuego y otro paciente venga porque tenga dolor de abdomen pero no tiene, digamos, un antecedente traumático”, nos explica el infectólogo Aarón Molina. “Entonces ahí el triaje consiste en que tú tienes que saber cuál es la lesión o cuál es el padecimiento que pone en mayor riesgo a una persona que a otra”.

Básicamente ese es el resumen de un triaje médico, revisar qué tiene cada paciente y quién tiene prioridad. Sin embargo, cuando un país se encuentra ante una crisis sanitaria como las que se ven en Italia o Estados Unidos por el COVID-19, la situación cambia.

Si uno suma los servicios limitados de un hospital con una demanda creciente de los mismos, llega a situaciones como las que ocurrieron en Bérgamo, Italia. Ahí, por falta de equipo y espacio, en muchas ocasiones el personal médico se vio obligado a no intubar a personas de la tercera edad para atender a pacientes con mejores posibilidades de sobrevivir. Escenarios así no se veían en Italia desde la Segunda Guerra Mundial.

En México, hasta ahora, la situación es distinta.

“Hasta el momento, afortunadamente, al menos en los sistemas de salud donde yo estoy, no nos hemos visto rebasados por el número de pacientes que llegan y la atención se les da de la misma manera al paciente que tiene una comorbilidad y es añoso, hasta la persona que es joven y no tiene ni una comorbilidad”, comentó el doctor Molina.

Si los casos rebasan al sistema sanitario y los insumos médicos en todo el país –desde los respiradores hasta las camas en hospitales– se agotan, ¿A quién le damos la cama? ¿Quién se va a su casa? ¿Quién no recibe atención?

Ante la pandemia del COVID-19, el Consejo de Salubridad General compartió una guía donde se habla sobre cómo se deberían de tomar las decisiones en una situación crítica. El documento hace una aclaración esencial: durante tiempos calmos, el triaje se hace pensando en quién lo necesita más y quién llega primero. Sin embargo, las cosas cambian ante escenarios como la pandemia.

Durante tiempos de crisis, el esfuerzo se concentra en salvar la mayor cantidad de vidas.

Imagen: Reuters

Esto significa que los cuerpo médicos del país buscarán ayudar a quien tenga mayores posibilidades de sobrevivir y de mejorar en la menor cantidad de tiempo posible. A esto, se suma un criterio más: se busca salvar a quien tenga mayor vida por completarse.

Si regresamos al ejemplo inicial: en medio de una crisis, si llegan dos pacientes graves con COVID-19 a urgencias, pero solo hay recursos para uno, la atención no va para el que esté más grave. La atención ante este escenario va para aquel que esté más grave y que tenga las mejores posibilidades de sobrevivir.

Cuando se mezclan estos criterios con la crisis se lleva a lo indeseable. Es por eso que justamente las personas con enfermedades crónicas –hipertensión, diabetes, epoc– y de la tercera edad están ante un panorama mucho más riesgoso.

La guía fue publicada a inicios de abril. Desde entonces, las autoridades mexicanas señalaron que se trata de un proyecto y el Secretario del Consejo de Salubridad General, José Ignacio Santos Preciado, comentó lo siguiente al respecto:

“No por ser diabético u obeso o mayor de 70 años, o por ser sano o ser joven; por ninguna de estas consideraciones se excluye o incluye… Se ven múltiples criterios”, explicó. “Y esta es una guía como las otras”.

El documento será constantemente modificado, según la situación en el país y las diferentes necesidades que vayan surgiendo.

Sin embargo, para Molina, el impacto que tiene el coronavirus sobre personas con enfermedades crónicas no deja de dibujar un panorama crítico.

“Siempre en la literatura médica se sabe y se explica que el paciente con ciertas comorbilidades se considera hasta cierto punto inmunodeprimido, en este caso diabéticos, hipertensos, pacientes que tienen enfermedades pulmonares, cardiovasculares y renales crónicas”, comentó Molina. “Sin embargo, en ningún proceso infeccioso había visto que fuera tan agresivo contra esas personas con esas comorbilidades”.

Nunca en la historia habíamos tenido tantos conocimientos para atender una crisis como la que nos aqueja. Nuestros científicos trabajan contrarreloj para conseguir una vacuna porque hemos desarrollado las herramientas para imaginar y conseguir un recurso así. Podemos ver el virus, podemos saber cómo se contagia. Sin embargo, hemos permitido que los sistemas sanitarios de nuestros países no estén a la altura de las circunstancias ni de nuestros conocimientos. Hemos permitido que no sean lo que la gente necesita.

En estos días, médicos de todo el mundo tomarán decisiones difíciles. Cuando finalmente pase esta crisis, habrá que meditar si se pudieron haber prevenido estos escenarios antes de que fuera demasiado tarde.

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