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Pachecos piden regular cannabis con énfasis en justicia social

Activistas y empresarios cannábicos se reúnen en San Miguel de Allende para celebrar una edición más de la Copa Cannábica.
(Imagen: Plumas Atómicas)

En las calles de San Miguel de Allende todo transcurre sin novedad. Por sus caminos empedrados y hacia arriba descienden tantos güeros y güeras que, de no saber que esta ciudad es algo así como una neocolonia estadounidense podría pensar que no estoy en México. Pero lo estoy y también, hay algo distinto en San Miguel de Allende esa noche.

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Llegamos al número 14 de la calle Mesones donde hay un hotel “boutique”. Afuera de los baños el lavabo tiene incrustado un lavadero popular decorado con llaves industriales. Gentrificadísimo, pues. Subimos hasta la terraza. Escalones antes nos empezamos a borreguear. Es indudable que estamos en el lugar. La terraza del hotel Bekeb es la sede de una cata cannábica, uno de los varios eventos de la Copa Cannábica que se celebra en San Miguel de Allende.

(Imagen: Plumas Atómicas)

Al fondo de la terraza, sentados alrededor de una mesa se escucha una conversación en inglés aun cuando en la reunión hay un par de uruguayos, algunos colombianos y otros tantos mexicanos. El señor de trenzas, me dicen como regañando mi ignorancia, es Steve DeAngelo. Más tarde me daría su tarjeta. Dice Father of the Legal Cannabis Industry. Mientras analizan marihuana usando modernos monóculos que se conectan a una computadora por USB, alguien ya sin ánimo regañón me dice que lo que vamos a catar serán extractos de cannabis con y sin solvente. En cristiano,  resinas con altos niveles de THC. Me doy un par de jalones y estoy bien puesto. A lo lejos, un par de meseros -que normalmente sirven tragos en la terraza del hotel Bekeb- miran incrédulos. No pueden creer que un grupo de pachecos de todo el continente estén quemando a unos metros de la Parroquia de San Miguel Arcángel.

 

(Imagen: Plumas Atómicas)

La Copa Cannábica es un evento cultural que reúne en México a empresarios y entusiastas de la cannabis. Quienes la organizan esperan luz verde para echar a andar una industria que en 2018 se estima dejó a los bolsilllos estadounidenses 11 mil millones de dólares. Mientras el Congreso mexicano se decide en aprobar o no, los Pepes y Toños de la cannabis muestran sus productos -cosas para producir principalmente- y hacen relaciones públicas mientras fuman porro.

El evento se extiende a lo largo del fin de semana en San Miguel de Allende, donde se celebra la Copa Cannábica. Previamente, a lo largo de diferentes estados del país se realizaron foros -algunos en universidades públicas- donde se discutió la importancia de la legalización de la cannabis en México tanto en términos medicinales como recreativos. Precisamente, nuestra cobertura debió iniciar la mañana del 24 de octubre con un foro realizado en el Centro Fox, pero un bloqueo en la carretera México-Querétaro retrasa nuestra llegada hasta bien entrada la tarde. Vicente Fox ha repetido en varias ocasiones que quiere ser empresario cannábico, tanto que presta las instalaciones de su rancho para eventos cannábicos. Una revista publicada meses atrás lo describe como “señor presidente con visión global”. Puro cinismo, pienso. El Father of the Legal Cannabis Industry también piensa algo así. “Al regular la cannabis, México debe garantizar que habrá apoyo suficiente para que las personas que viven de la producción de cannabis puedan integrarse a la industria legal”, me dice en una breve entrevista. Fox no es uno de ellos.

(Imagen: Plumas Atómicas)

Más tarde, en un taller para aprender a hacer bubble hash, la activista afroamericana The Dank Duchess refrenda la tesis de la legalización con énfasis en la justicia social. Recuerda que en Estados Unidos, los varios años de prohibición se ensañaron con la población negra. Un informe de la Unión Americana de Libertades Civiles dice que, aunque negros y blancos consumen marihuana más o menos en la misma proporción, hay entre cuatro y ocho veces más posibilidades de acabar en la cárcel por posesión y consumo de marihuana si se es negro. “La discusión no va a ninguna parte si todavía debemos abogar por los derechos de ‘criminales’, personas encarceladas injustamente por la cannabis, eso debe estar superado”, dice. Por el contrario, señala que estas comunidades históricamente vulneradas deberían recibir apoyos económicos y hasta una suerte de mentorías para incubar negocios cannábicos. “Eso sería un cambio radical”, remata.

(Imagen: Plumas Atómicas)

Mientras en Guanajuato se celebraba la Copa Cannábica, en la Ciudad de México los medios nacionales reportaban que el Senado había pospuesto hasta el próximo año la ley que regulará la producción, posesión y comercialización de cannabis con fines medicinales y recreativos. El borrador, según trascendidos de la prensa, contempla acciones de justicia social como otorgar licencias prioritarias a campesinos y grupos en condiciones de vulnerabilidad. También incluía conceptos criminalizantes como “consumo problemático de marihuana”. El carpetazo podría ser una oportunidad de oro para redactar una ley pionera en el mundo. México podría ser el primer país en despenalizar y regular la cannabis con énfasis en la justicia social.

Por Allan Velez / @ysusvampiros