¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

El efecto “Coco” el Día de Muertos en Michoacán

La película de Disney ha tenido un impacto en la comunidad que la inspiró
(Foto: Plumas Atmómicas / Landybel Pérez)

Cuando Chen Yi llegó a Santa Fe de la Laguna se sintió como dentro de la película “Coco”.

Esta turista originaria de China viajó cuatro horas y media desde la Ciudad de México a este pueblo, ubicado en el municipio de Quiroga, en la rivera del lago de Pátzcuaro, en Michoacán. Su objetivo: conocer a la anciana en quien se habría inspirado la película de Disney.

También te recomendamos: Coco: el Día de Muertos es más que un desfile, un altar o una película

“Vamos a visitar a Mamá Coco porque esta película es muy impresionante. Queremos saber, en el pueblo, cómo se celebra el Día de Muertos físicamente”, dijo a Plumas Atómicas.

Las cuatro mil personas que habitan este pueblo se dedican a la agricultura, la pesca, la alfarería; además, las remesas de Estados Unidos representan un ingreso importante. Sin embargo, la prestación de servicios turísticos cada día toma más fuerza.

(Foto: Plumas Atmómicas / Landybel Pérez)

En la entrada de Santa Fe de la Laguna hay varias lonas que indican la ruta que los turistas deben de seguir para llegar a “Mamá Coco”. Entre las calles Juchari Uyniapekua y Axayacatl, en la calle Ireticátame, una casa de adobe sin número está pintada de blanco sobre una franja tinta.

Al pasar las dos alas de madera, hay estantes con playeras, guitarras y alcancías alusivas a la película.

Salud Ramírez Caballero, mejor conocida como “Mamá Coco” (Foto: Plumas Atmómicas / Landybel Pérez)

El nombre real de “Mamá Coco” es Salud Ramírez Caballero. Esta mujer purépecha tuvo tres hijos y dedicó su juventud a la alfarería. De 106 años de edad, Salud pasaba una vejez cauta hasta finales de 2017, cuando después del lanzamiento de la película Coco, comenzó a recibir a decenas de turistas interesados en conocerla y tomarse una selfie con ella.

Este 1 de noviembre, los turistas no podrán tomarse selfies con doña Salud debido a que tiene una complicación pulmonar que le impide estar a la intemperie. Desde una ventana, los visitantes pueden verla saludar y respirar con ayuda de un tanque de oxígeno.

“Viene mucha gente y la visitan y la distrae. Entonces cuando no viene la gente, se empieza a dormir y ya cuando viene la gente está contenta”, dice Verónica, nieta de doña Salud.

La tradición purépecha dicta que la noche del 31 de octubre, las familias en las que murió un menor de edad, “Santo Inocente”, colocan un altar y rezan para guiar a su alma, que visita el mundo de los vivos. El ritual se repite la noche del 1 de noviembre para las ánimas de las personas adultas.

Desde los años setenta, los gobiernos incentivaron a turistas a conocer la traición del Día de Muertos en Michoacán. Paulatinamente, los visitantes han llegado a la región de Pátzcuaro al grado de llenar al 100% la oferta turística, por lo menos desde hace dos años.

Este 2019, ambas noches, decenas de turistas mexicanos y extranjeros caminaban en las calles de Santa Fe de la Laguna entre altares y puestos de souvenirs de “Coco”. Aunque esto representa un fuerte ingreso económico para las familias, no todos están contentos con el arribo masivo de turistas.

Berenice Flores (Foto: Plumas Atmómicas / Landybel Pérez)

Berenice Flores es cocinera tradicional y guía turística de Santa Fe de la Laguna desde hace 10 años. Originaria de la comunidad, Berenice preparó pozole revuelto y corundas para unos 350 turistas que espera recibir este 1 de noviembre. En esta fecha, no todos los habitantes del pueblo se dedican a la tradición.

“Solo puedo decir que ha cambiado mucho con tantos turistas. En parte está bien porque para lo económico sí nos funciona para las ventas. Pero en cuestiones ceremoniales como son los altares, a veces nos afecta”, dice.

Berenice reflexiona que todos los turistas llegan a preguntar por “Mamá Coco” sin conocer la tradición purépecha o la historia de la comunidad. Incluso, añade, muchos de ellos no respetan los rituales y los espacios sagrados como los altares, a los que se meten a tomar fotografías sin autorización.

“Siempre los concientizamos, si alguien está rezando en el altar que por favor no se metan, que nada más vean desde fuera y que lleven una ofrenda, pero hay muchas personas que ya no les importa eso: se meten, no les importa ya nada. Entonces eso, en unos años, le va a dar jaque mate a nuestra tradición”, argumenta.

Un hombre intentando ver a “Mamá Coco”(Foto: Plumas Atmómicas / Landybel Pérez)

Es la noche del 1 de noviembre, cuando según la tradición purépecha las ánimas vienen a los altares en Santa Fe de la Laguna. Por la calle van grupos de mujeres tapadas con rebozo que cargan fruta, pan, atole y pozole, que ofrecen como ofrenda en los altares que visitan.

En sentido contrario, por la calle Ireticátame, en medio de la multitud de turistas, una joven derrama lágrimas de la emoción de haber conocido a “Mamá Coco”’, una anciana igualita al dibujo animado de la película de Disney más taquillera en la historia del cine en México.

Por: Cristian Pinto / @crizapotlan