Canto cardenche: la tradición más insólita de Durango

Una cactácea con espinas como ganchos es la razón del nombre de este canto que es una rara tradición en la Comarca Lagunera
¿Qué es el canto cardenche, una tradición de Durango? (Fotografía: Alejandro Echeverría)

En el desierto de Durango prolifera el cardenche (cylindropuntia rosea), una cactácea cuya espina en forma de gancho entra con facilidad en la piel, pero provoca un dolor agudo cuando se intenta sacar.

Los campesinos de la Comarca Lagunera lo comparan con el amor. La planta también le da nombre a un canto centenario de esta zona, cuyos máximos exponentes hoy son Los Cardencheros de Sapioriz.

Guadalupe, Fidel y Antonio aprendieron a cantar cardenche al escuchar a las personas mayores desde los años ochenta. Desde entonces han llevado su tradición a múltiples escenarios, incluso a Estados Unidos y Europa.

No es igual a una canción de esas populares, que están derechitas, que no tienen vueltas ni nada, nomás puro derechito. El que no tiene sentido, no las puede cantar”, advierte Guadalupe Salazar, quien lleva la voz más grave del trío, coloquialmente conocida como “la marrana”.

Las otras dos voces deben ser una aguda y otra “de arrastre”, que funge como balance, de ello se encargan Fidel Elizalde y Antonio Valle, respectivamente. Las tres juntas son una polifonía cargada de sentimientos que no requiere de otros instrumentos para poner la piel chinita a quien los escucha. 

Desierto de Durango, el lugar de nacimiento del canto cardenche (Fotografía: Alejandro Echeverría)

Según la antropóloga de la UNAM, Nadia Romero García, hay tres hipótesis sobre el origen del canto cardenche: la primera es que se trata de un estilo 100% nativo de la región; la segunda posibilidad alega que es una adaptación novohispana de la música barroca y la tercera supone que nació de la convivencia entre campesinos de Zacatecas, Jalisco, Aguascalientes, San Luis Potosí y, por supuesto, Durango.

Fidel, Toño y Lupe han conservado 40 canciones que aprendieron de oído y que en su momento usaron con múltiples objetivos, desde ligar hasta despedir a sus muertos.

 

Una de las más melancólicas es “Ya me voy a morir en los desiertos”:

“Yo ya me voy
a morir a los desiertos,
me voy dirigido.
(…) Sólo en pensar,
que ando lejos de mi tierra
nomás que me acuerdo me dan
ganas de llorar”.

Después de recorrer teatros, estudios de grabación y aulas de primaria, y de incluso cantar junto con Plácido Domingo, Los Cardencheros de Sapioriz están contentos de su contribución a la preservación del canto de la Comarca Lagunera. 

Cardenche (cylindropuntia rosea), origen del nombre del canto (Fotografía: Alejandro Echeverría)

Hoy, hay grupos de aprendices en diferentes ciudades como Chihuahua, Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México, que incluso conforman coros de más de 20 integrantes.

Gracias a Los Cardencheros de Sapioriz, el canto cardenche no morirá en el desierto de Durango, sino que seguirá floreciendo.