Lenta atención del 911 cuesta vidas en la CDMX

En una ciudad de 8.9 millones de habitantes, con 30 mil llamadas diarias al 911, la rapidez en la respuesta es cuestión de vida o muerte
Lenta respuesta de 911 en CDMX cuesta vidas

En la Ciudad de México la delgada línea entre la vida y la muerte depende del tiempo de reacción del 911, que en promedio es de 40 minutos.

Todo lo que influye para que el servicio no sea inmediato involucra la inexistencia de un marco jurídico para sancionar a quienes dan mal uso al 911, porque las ambulancias no están bien distribuidas y porque el tráfico de la ciudad, sumado a la falta de cultura de ceder el paso a las unidades de emergencia impiden la llegada de la ayuda.

Los operadores del 911 reciben 30 mil llamadas diarias, de las cuales únicamente 4 mil, es decir, el 13.3 por ciento, son incidentes reales y el resto es tiempo perdido en llamadas mudas, de broma o asuntos que no significan una emergencia. 

A pesar del incremento de unidades de atención de emergencia, ahora con paramédicos que se trasladan en motocicletas, en una ciudad con 8.9 millones de habitantes conseguir la atención de una ambulancia es una hazaña que no todos logran contar. 

En Plumas Atómicas entrevistamos a Juan Manuel García Ortegón, coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México, conocido como el C5, que es el encargado de recibir las llamadas del número de emergencia.

García Ortegón nos comentó que cada llamada de broma o que no significa una emergencia impide potencialmente atender una llamada que sí requiere atención y ese par de minutos pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte de una persona.

El coordinador admite que sí hay horarios conflictivos para la atención de urgencias, pero explica que este es un asunto de recursos en campo, como el número de paramédicos y ambulancias y no de la canalización de atención desde el 911. 

“Las emergencias médicas entre las 6 de la tarde y las 8 de la noche son mucho más altas que en casi cualquier otro horario“, explica el funcionario.

Ejemplos de la pérdida de vida por demora en la atención hay muchos, pero el caso del taxista Javier Zapata tuvo mucho eco porque agonizó durante 50 minutos, a unos pasos de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. 

En esa ocasión hubo varias llamadas al 911, también se solicitó atención médica a través del botón de pánico y por el radio de los policías, pero la ambulancia llegó cuando el taxista ya había fallecido. 

Ante la falta de elementos para garantizar una atención inmediata la pregunta es ¿qué hará el gobierno para evitar más muertes por esta demora?