Por esto es importante hablar de crianza sin género

No condicionemos la masculinidad de un niño mediante la fuerza física y la feminidad de una niña mediante su belleza y emocionalidad
Por esto es importante hablar de crianza sin género (Imagen: Plumas Atómicas / @esepe1)

La educación que los niños reciben es crucial, de ella dependerá, en mayor o menor medida, los patrones de violencia de género, problemas de identidad y autoestima que desarrollen y con los que convivan durante su adultez. Por ello, la crianza sin género o la educación respetuosa podrían ayudar, pero ¿qué son y cómo se practican?

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Los estereotipos y la infancia

La crianza sin género puede ser considerada como una alternativa de educación mediante la que se pretenden eliminar patrones de violencia machista, homófoba y en general, rasgos de violencia que se inculcan durante la infancia.

En este sentido, tanto niñas como niños interiorizan conductas, patrones e ideas violentas de manera inconsciente a través de los valores que reciben por parte de sus padres, familia, compañeros de espacios, compañeros de escuela y la sociedad en general.

¿Qué es la crianza sin género? (Imagen: Extra Extra puebla)

A menudo, estas conductas e ideologías son modelos del deber ser que se asignan a través del sexo biológico, por ejemplo, la sociedad le ha impuesto el color rosa y la pasividad a las niñas, mientras que a los niños se les han asignado el color azul y la “fuerza” sin una razón  muy clara más allá del: las niñas hacen esto y los hombres lo otro.

Estas convenciones sociales a menudo están basadas en normas y creencias religiosas que lejos de ser empáticas con la mayor parte de las personas y sus realidades, dividen a ciertos miembros de la sociedad y crean patrones de violencia contra las llamadas “minorías”: mujeres, colectivo LGBT, población indígena, población afrodescendiente, personas con discapacidad.

Por tanto, la crianza sin género, la cual dice basarse en una perspectiva psicológica y social, pretende eliminar estas imposiciones y permitir el libre desarrollo de la identidad de género en la infancia. Ésta ha tenido diversos aliados y detractores como cualquier teoría o práctica que cuestiona los roles de género impuestos en la sociedad.

“Tanto el sexismo como la igualdad se aprenden desde niña/o. Trabajar con la infancia la perspectiva de género es una invitación a considerar las diferencias entre niños y niñas como construcciones sociales”. (Vía: Estereotipos de género en la infancia)

Por tanto, como miembros de la sociedad es importante cuestionarnos la naturaleza de estos roles de género y combatir la desinformación, pues aunque no seamos padres, educamos a través de nuestras concepciones, hábitos y roles de género que perpetuamos o preferimos reconstruir.

Comencemos por diferenciar lo que entendemos por sexo y los roles que le son asignados al género femenino o masculino.

“Las características biológicas, físicas, y fisiológicas de las personas pueden ser entendidas como el sexo de las personas”. (Vía: Estereotipos de género en la infancia)

Mientras que el género es considerado una construcción histórica, social y cultural que relaciona ciertos hábitos, conductas y modelos del deber ser con las características biológicas de mujeres y hombres.

Es decir, cada sociedad le asigna a mujeres y hombres tareas y costumbres que cambian con el paso del tiempo y la ideología de la sociedad, en México, por ejemplo, bajo una cultura heterosexual y en cierto grado machista, las mujeres han sido relegadas al cuidado del hogar sin una remuneración económica, pues se considera que por ser mujeres, saben criar. Mientras que los hombres se encargan de la economía del hogar realizando labores empresariales. Si bien es cierto, que las mujeres se han integrado al mercado empresarial, la carga de del cuidado del hogar sigue bajo sus hombros.

Construir caminos para la igualdad: educar sin violencias , coordinadora Gabriela Ballesteros

El Gobierno de México dio un paso más y definió  a la identidad de género:

“La identidad de género es el concepto que se tiene de uno mismo como ser sexual y de los sentimientos que esto mismo como se sexual y de los sentimientos que esto conlleva, se relaciona con cómo vivimos y sentimos nuestro cuerpo desde la experiencia personal y cómo lo llevamos al ámbito público , es decir, con el resto de las personas. Se trata de la forma individual e interna de vivir el género, la cual podría o no corresponder con el sexo con el que nacimos”. (Vía: Gobierno de México)

También se puntualiza que la identidad de género es independiente de la orientación sexual de una persona. Asimismo, se especifica que cada persona tiene la libertad de modificar su apariencia física de manera libre.

Construir caminos para la igualdad: educar sin violencias. Imagen: Gabriela Ballesteros.

Los estereotipos que aprendemos desde nuestra infancia, en mayor o menor grado, definirán una forma de pensar y actuar en la vida adulta. También alimentan una jerarquía social en la que los hombres tienen más posibilidades de desarrollo  académico, profesional; etc.

Queramos aceptarlo o no, criar con estereotipos podría perpetuar prácticas machistas, homófobas y racistas que, a su vez, podrían desembocar en diversos delitos. ¿No es momento de pensar en una forma más sana de criar niñas y niños?

¿Cómo influye la crianza sin género?

La psicóloga Diana Ballesteros, en su libro Construir caminos para la igualdad: educar sin violencias, postula que aunque se cree que los comportamientos de hombres y mujeres son normales según su sexo, la cultura interviene en ellos creando la noción de que existen impedimentos para que hombres o mujeres realicen ciertas tareas.

A las mujeres se les asigna el mundo de la emocionalidad y la expresión de todas las emociones que ello conlleva. Mientras que a los hombres se le atribuye la seguridad, valentía y el proporcionamiento de bienes.

“La mayoría de las funciones sociales, así como la expresión de los sentimientos y la capacidad de conocimiento y aprendizaje, son cualidades y atributos por igual de mujeres y hombres, porque sencillamente son capacidades humanes y no exclusivas de algún sexo”. (Vía: Construir caminos para la igualdad: educar sin violencias)

Por tanto, es necesario eliminar la falta de equidad y los prejuicios que se adquieren en la infancia, para ello, la crianza sin género se propone replantear las formas de juego, normas de vestimenta y la manera en que niñas y niños adquieren el control y la inteligencia sobre sus emociones.

En primer lugar se enseña a las niñas y niños a tener control e inteligencia sobre sus emociones, permitiendo que de igual forma expresen amor, ira enojo, tristeza, rencor; entre otros , siempre en su justa medida y de manera sana, para que su falta de control no derive en conductas agresivas consigo mismos ni con los demás.

Los juguetes y los juegos dejan de ser para niños y para niñas, son simplemente juguetes, dejando en claro que tanto niñas como niños pueden realiza cualquier actividad que deseen sin que ello afecte su persona ni desarrollo.

Los juegos no deben perpetuar estereotipos ni roles de género violentos o machistas, en cambio debe darse prioridad a las actividades relacionadas con la ciencia, las artes, los deportes, la tecnología e inclusive las humanidades.

En este caso libros, juegos de ciencias, rompecabezas, piezas para armar, cursos de pintura, clases de deporte, baile; etc, serán herramientas para potenciar sus habilidades y al mismo tiempo favorecerá su desarrollo cognitivo.

También es importante no exponer a los menores de edad a contenidos inadecuados para su edad como programas violentos o con contenido sexual inapropiados para su desarrollo emocional, psicológico y físico.

Podría dejarse de lado la asignación de colores a niños y niñas y dejar que los usen conforme ello quieran, de esa manera podrán tener una libre expresión de su personalidad, lo mismo ocurre con el cabello. Finalmente no condicionar la masculinidad de un niño mediante la fuerza física y la feminidad de una niña mediante su belleza y emocionalidad es importante

Permitir que las niñas y niños crezcan sin prejuicios y violencia, cambiará la forma en la que se relacionan con otros niños, incluso con otros seres vivos.

En su adultez, podría ser una persona con inteligencia emocional y empatía que no recurre a practicas discriminatorias, en suma es importante hablar de crianza sin género porque todos las niñas y niños, merecen vivir una infancia libre de violencia.