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¿Por qué a muchos enoja más una puerta rota que un feminicidio o una violación?

Las mujeres no le debemos nada a un Estado que no es capaz de procurarnos justicia, dignidad o siquiera el derecho a la vida
La diferencia entre violencia simbólica y violencia sistémica en contra de las mujeres. (Imagen:Twitter)

¿Por qué les afecta más una pared pintada o un monumento graffiteado que el feminicidio o la violación? La violencia simbólica que se genera en una protesta no es la misma que la violencia sistémica que ejerce el Estado en contra de las mujeres.

El patriarcado ha creado una deuda histórica con las mujeres: años de sometimiento, represión y violencia sexual, emocional económica y psicológica que inclusive impide a las mujeres vivir.

Tanto la sociedad como el sistema patriarcal han oprimido a las mujeres de manera institucional. La violencia sistémica es definida de la siguiente manera:

La violencia no esta solamente en la muerte o en el golpe que recibe una mujer o un menor, con todo lo dramáticos que pueden ser estos, su origen está en el modelo sociocultural que tolera sin condenar estos actos. Si bien es cierto que estamos en un momento en que la violencia  machista se torna visible, no es menos cierto que hasta no hace mucho permanecía velada como “crimen pasional”  o conflicto de pareja. ” (Vía:  Ana Martínes Pérez, Violencia sistémica)

Las mujeres son reprimidas cuando quieren decidir sobre su cuerpo y cuando denuncian a sus agresores, por lo que no es de sorprender que tanto mujeres como hombres culpan a la víctima.

Se ejerce violencia sistémica cuando ante miles de feminicidios el Estado niega la gravedad del problema y, encima es incapaz de asegurar la vida de las mujeres. Estos son crímenes más grandes e irreparables que no son resarcidos, no se enuncian y se excusan.

“Ambas violencias, la sistémica y la de los hombres hacia las mujeres atraviesan la historia como dos caras del mismo mal” (vía: Violencia de género y violencia sistémica)

Policías resguardando el edificio de la SSC. (Imagen:Twitter)

Mientras que un cúmulo de mujeres que luchan por sus derechos pintan paredes, rompen cristales y rompen el silencio con reclamos de justicia, son tachadas de criminales.

La revolución en sí misma no es pacífica, se trata de un acto transgresor tanto política como ideológicamente. Las mujeres no van a pedir por favor que se respeten sus derechos: los van a exigir.

Esta crisis humanitaria y social exige un cambio y perspectiva, por ello es necesario tomar las calles y hacerse presente en ellas.

La violencia simbólica es un mecanismo de poder, esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en expectativas colectivas, en creencias socialmente inculcadas. (Vía: Pierre Bourdieu, La noción de violencia simbólica)

No hay comparación entre pintar un edificio, romper los vidrios para que las demandas sean escuchadas y crear y solapar un Estado que viola, trafica y mata a sus mujeres: “se trata de un movimiento de resistencia simbólica”

Machismo reaccionario. (Imagen:Twitter)

La lucha feminista a lo largo de los años y con los cambios sociales, económicos y estructurales busca reivindicar los derechos de las mujeres como entes sociales y de pleno derecho.

Esta lucha ha sido blanco de desprestigio en todas sus etapas, corrientes y puntos de vista. Claro, los retractores siempre han sido quienes consideran más valioso un sistema de privilegios que la vida de las mujeres.

Recientemente se han dado a conocer cuatro casos de violación, tortura y privación de la libertad cometidos por elementos de seguridad pública en la Ciudad de México y en otras parte del país.

Ninguno de estos casos ha sido resuelto por “falta de pruebas” o están estancados en medio de una investigación que se siente infinita. El mensaje parece claro: “no existen ni seguridad ni justicia para las mujeres”.

¿Por qué marchan las mujeres en la CDMX?

La gota que derramó el vaso en esta ocasión fue el caso de una menor de 17 que mientras regresaba a casa fue presuntamente violada por cuatro policías de la Ciudad de México.

La chica decidió denunciar en búsqueda de justicia, sin embargo, este proceso se vio interrumpido cuando los medios de comunicación filtraron no sólo detalles de la presunta violación sino su dirección y datos personales.

De manera que esta joven no sólo habría sido víctima de sus violadores, sino de un sistema que no sólo la revictimizó compartiendo detalles de una investigación en curso, también la puso en una situación vulnerable. Por ello, que desistiera no debería de ser una sorpresa.

Ernestina Godoy dijo que por la falta de imputación directa los cuatro agresores podrían regresar a sus labores como si nada. En consecuencia colectivos feministas convocaron a una marcha la tarde de este lunes. (Vía: Milenio)

Marchar es un acto político, se trata de que las mujeres se hagan dueñas de las calles en las que son violentadas, que esconden sus cuerpos y sus vidas. Y sí, en este apoderamiento de las calles también suceden pintas, graffitis, cristales rotos y el coro de miles de voces que no están dispuestas a dar un paso atrás.

La marcha de este lunes no fue distinta, se exigió justicia y sí se perpetró el búnker de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) e inclusive se arrojó diamantina a Jesús Orta como muestra de la ira de miles de mujeres.

Ernestina está con ellos y no con las mujeres. (Imagen:Twitter)

La indignación se ha mostrado por los edificios pintados, por la irrupción al búnker cuando todos deberían gritar por las violaciones cometidas por los policías, por los miles de feminicidios y por la nula acción de las autoridades.

“La lucha de las mujeres es más férrea que las rejas que las aprietan”(Vía:IRA), sí incluso de las autoridades encabezadas por mujeres como La jefa de gobierno y la procuradora de justicia. Ambas han calificado la marcha como “una provocación”.

Aseguraron que se iniciará una carpeta de investigación para dar con los responsables de los daños al búnker y las oficinas de la SSC, pero de la resolución de los casos sólo dijeron que se trata de una investigación en proceso.

Las mujeres no le debemos nada a un Estado que no es capaz de procurarnos justicia, dignidad o siquiera el derecho a la vida.

@anakaren7673