La ola verde ya está aquí y no se va a ir

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Imagen: Campaña Nacional para el Aborto

En pleno 2019 es más que una obviedad que el pañuelo verde en las marchas feministas trae consigo tres consignas: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Pero, ¿cuál es su origen?

También conocido como “verde Benetton” o “verde aborto” la popularidad de este peculiar color comenzó, según el portal Infobae, en 2003 en Argentina, cuando integrantes de la Campaña Nacional del Aborto se preparaban para el XVIII Encuentro de Mujeres en la ciudad de Rosario y simplemente no había suficiente tela morada, el color de la lucha global feminista.

Sin embargo, otras versiones señalan que la elección fue completamente aposta y que este color fue elegido por estar disponible de entre un espectro de colores visibles que ya tenían un contenido político. Por ejemplo, el rojo está relacionado con los partidos políticos de izquierda, mientras que el naranja con la laicidad del Estado.

De acuerdo con esta versión, el morado tradicional del feminismo fue reemplazado por el verde, un color que, coincidentemente, simboliza la vida, la salud y la esperanza, temas claves en la conquista legal por el derecho a decidir.

Por otro lado, esta prenda tiene una amplia conexión con la protesta social, ya que también se le ha encontrado relación con los pañuelos blancos que portaban las madres y abuelas de la Plaza de Mayo en sus cabezas, el movimiento que desde 1977 busca a los desaparecidos de la dictadura argentina.

Fuente: Abuelas.org.ar

La popularidad del pañuelo ha crecido junto con el arrastre de la lucha. Por años, la Campaña Nacional del aborto argentina mandaba a hacer 8 mil pañuelos, pero en 2018, mientras se discutía en el legislativo argentino la iniciativa por la interrupción legal del aborto hasta las 14 semanas de gestación, la demanda requirió que se fabricaran 200 mil pañuelos “oficiales” y miles de copias más.

La propuesta, aprobada en la Cámara de Diputados y rechazada en la de Senadores, ganó el apoyo y la solidaridad internacional. En México se realizó una marcha el 8 de agosto donde el gran protagonista fue precisamente el pañuelo verde y poco más de un mes más tarde, otra marcha que exigía la legalización del aborto en 31 estados de la república.

En México, la ola verde ya ha avanzado en otras manifestaciones y hasta se lo han puesto a la Diana Cazadora para exigir una solución de salud pública en un país donde cada año se practican entre 750 mil y un millón de abortos ilegales, según cifras de Marie Stopes.

Ligero, fácil de portar y a la vez, con una carga simbólica potente, el pañuelo se ha convertido en un distintivo eficaz de la lucha feminista que ya ha cruzado fronteras.