¿Por qué Trump no debe ganar el Nobel de la Paz?

¿Recuerdan cuando Obama ganó el Nobel de la Paz al principio de su gestión? No había hecho realmente nada ni sus propuestas habían culminado en acciones que meritaran un Nobel… y aún así, lo ganó. Algo semejante podría pasar con Donald Trump, pues el presidente de Corea del Sur ya dijo por todo lo alto que Trump debería ganarse el Nobel de la Paz. 

Sí, vivimos en el mundo del revés donde a veces los villanos son aplaudidos como héroes y donde la bravuconería se confunde con el heroismo diplomático y estratégico. Algo así ha pasado con Donald Trump, que cada mes lanza una declaración o una bomba que pone en vilo la diplomacia mundial y el frágil equilibrio de la geopolítica.

Ahora el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, tuvo la ocurrencia del afirmar: “El presidente Trump debería ganar el Premio Nobel de la Paz. La declaración ocurrió durante una reunión con altos funcionarios del gobierno coreano en la Casa Azul, la residencia presidencial de Corea del Sur. (Vía: RT)

Esta declaración acaso no habría sucedido de no ser porque alguien quería nominar antes al propio presidente de Corea del Sur: Lee Hee-ho, viuda del expresidente Kim Dae-jung, felicitó a Moon Jae-in por su labor y afirmó que él sí que debería ganar la presea que otorgan Oslo, gracias a las labores que ha hecho para que lleguen a su fin los roces nucleares entre las dos Coreas. 

Y ahí fue donde Moon Jae-in tuvo la puntada de proponer al presidente de los Estados Unidos para el galardón que se da a los pacifistas consumados.

El mundo no es un casino 

Por un lado, no es la primera vez que el presidente de Corea del Sur agradece la labor de Donald Trump para la desnuclearización de Corea del Norte. Pero también es muy cierto que el juego bravucón de Trump realmente no merece un premio sino una amonestación: el no se maneja con estrategias, sino con amenazas; el no se conduce el programa geopolítico de los Estados Unidos con diplomacia, sino como si fuera una mesa de apuestas. Y los apostadores eventualmente pierden.

Es improbable que sus arranques y sus tuits desencadenen una guerra mundial; pero no es imposible que eventualmente sus dislates internacionales terminen en sangre. ¿Deberíamos premiar la agresión y la falta de estrategia como un programa válido para resolver conflictos internacionales? 

Ahora mismo, Corea del Norte ha dado su brazo a torcer en algunos puntos del conflicto coreano y, aunque están muy lejos de la reunificación, las dos Coreas podrían convivir en relativa armonía si las pláticas siguen a este ritmo.

Hay quien alega que esto es mérito de Trump y su “política agresiva”. Sin embargo, las jugadas riesgosas de Trump bien podrían haber salido de una forma indeseable y ahora mismo no hablaríamos del Nobel de la Paz sino de un plan de emergencia en la ONU.

El presidente de Corea del Sur sí que podría merecer un Nobel de la Paz, por su temple, su programa y su estrategia que han dado frutos reconocibles. Incluso el gobernante de Corea del Norte podría merecer un Nobel, solo por no haber apretado ningún botón rojo. Trump merece un zape cósmico.