Apenas duró seis meses: renuncia Sean Spicer como vocero de Trump

Sean Spicer, quien hasta este viernes fuera el Jefe de Prensa de la Casa Blanca, ha renunciado a su cargo. Según reportes, lo hizo a partir de la designación del millonario neoyorkino Anthony Scaramucci como director de comunicaciones.

Desde el primer día de la administración de Donald Trump, las conferencias de prensa de Spicer se convirtieron en un éxito: era fascinante verlo regañar, gritar y amenazas (veladamente) a los periodistas que cubrían las actividades diarias de la presidencia.

Tan sólo duró seis meses… cinco más de lo que todo mundo esperaba, y se convirtió en el foco de memes, burlas y una de las mejores actuaciones satíricas que ha dado Saturday Night Live, después, claro, de Alec Baldwin como Donald Trump.

La renuncia de Spicer ocurrió tan abruptamente que, en una Casa Blanca donde no dejan de haber sorpresa, tomó desprevenidos al staff de la Presidencia: la prensa que cubre las operaciones en el edificio buscaron una entrevista con él en cuanto se hizo pública la noticia, pero el persona logró frenarlos.

Anthony Scaramucci, el causante del enojo y renuncia de Spicer, tiene una larga historia confrontando al stablishment del partido republicano, particularmente a Rice Priebus, Jefe de Gabinete de Trump, por lo que, a lo largo de estos seis meses, tanto Priebus como Spicer habían luchado por mantenerlo alejado de alguna oportunidad de anclarse en el poder… obviamente perdieron. (Vía: Washington Post)

Sarah Huckabee Sanders, quien era la segunda al mando en el manejo de prensa pero que, desde la caída de gracia de Spicer, dirigía las conferencias, ocupará el puesto de su anterior jefe una vez que, a finales de agosto, Sean se retire del puesto.

Desde el primer día de la administración Trump, no han dejado de correr rumores e información desde dentro de la Casa Blanca del desastre que ocurre ahí: las peleas internas, los pleitos para mantener lo más controlado posible a un presidente que tiene la contención de un niño de 3 años, los vacíos de poder y los hambrientos del mismo… Dentro de los medios favorables a Trump se insistía que esas “filtraciones” podrían provenir sólo de una persona (u oficina): el contacto de prensa de Spicer. (Vía: The Guardian)

La renuncia de quien sacrificó su propia credibilidad por una administración que nunca la tuvo evidencia a un presidente que no tiene interés en conservar, como se decía al principio de su administración, a gente que le sea leal, sino meramente a quien le convenga.

Cada vez es más evidente que las conferencias de prensa en la era Trump no son de fiar: una vez que sus voceros dicen algo, Trump dirá justo lo contrario y dejarán a los medios, pero, principalmente, al público, sin saber a quién creer: ¿a la versión oficial?, ¿al tuit del presidente?, ¿a Breitbart?