René Descartes: Aislamiento y el ‘Cogito, ergo sum’

El filósofo se aisló para escribir uno de sus textos filosóficos más conocidos
(Imagen: Wikicommons)

El coronavirus que causa Covid-19 ha hecho que los distintos gobierno  del mundo tomen medidas que incluyen distanciamiento social, aislamiento por la cuarentena. Esto puede tener efectos psicológicos en las personas, ya sea angustia, ansiedad o depresión. Sin embargo, hay otros que encuentran en ello la inspiración o la claridad, como lo hiciera René Descartes  en el siglo XVII.

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René Descartes y el Racionalismo

Fue un matemático creativo de primer orden, un pensador científico importante y un metafísico francés. En matemáticas, desarrolló las técnicas que hicieron posible la geometría algebraica (o “analítica”). En filosofía natural, se le puede acreditar varios logros, siendo uno de los más importantes el ofrecer una nueva visión del mundo natural que continúa dando forma a nuestro pensamiento: un mundo de materia que posee algunas propiedades fundamentales e interactúa de acuerdo con algunas leyes universales. Este mundo natural incluía una mente inmaterial que, en los seres humanos, estaba directamente relacionada con el cerebro. Así, Descartes formuló la versión moderna del problema mente-cuerpo.

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En metafísica, proporcionó argumentos para la existencia de Dios, buscando mostrar que la esencia de la materia es extensión, y que la esencia de la mente es el pensamiento. Descartes afirmó desde el principio que poseía un método especial, que se exhibió de diversas maneras en matemáticas, filosofía natural y metafísica, y que, en la última parte de su vida, incluyó o fue complementado por un método de duda. Es por eso que se le considera el padre del Racionalismo.

Aislamiento que llevó a Cogito, ergo sum

Una de las obras más importantes de René Descartes son las Meditaciones metafísicas. Uno de los puntos centrales de las Meditaciones es la incertidumbre con respecto a las mentes. Su observación más famosa, “Cogito, ergo sum” o “Pienso, luego existo” se refiera a la incertidumbre que tenemos sobre todo lo demás. Podríamos ser un cerebro en un envase, y todos los que hemos conocido sea producto de un programa de computadora —a la Matrix— diseñado para mantenernos controlados. De acuerdo con Descartes, no hay forma de que podamos decirlo.

Un hecho menos conocido sobre las Meditaciones, fue como Descartes logró concebirlas y escribirlas. En su búsqueda de una base para fundamentar su filosofía, se vio en la necesidad de escapar de las influencias externas. Descartes se aisló en un apartamento en Holanda, aunque no entendía el holandés. Allí, escribió sobre cómo cada mente individual está, de hecho, aislada, observando sólo cuerpos que viajan por el espacio y nunca otras mentes.

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La persecución obsesiva de Descartes por el principio básico del universo, lo llevó a representar lo que se convertiría en su solución: el aislamiento. Para que algo sea aislado, ese algo necesita ser, y para Descartes el algo final es el yo que duda, el “yo” en “Pienso, luego existo”.

Así que no sería una mala idea aprovechar estos días para releer a René Descartes o usar este tiempo para reflexionar, meditar o hacer todo eso que hemos pospuesto. Nunca está de más.