Quino, Mafalda y el activismo político

Joaquín Salvador Lavado, mejor conocido como Quino, usó a esta entrañable niña de seis años para hacer crítica política

El mundo es un lugar menos feliz. Este 30 de septiembre falleció Quino, el creado de Mafalda, una de las tiras cómicas más importantes de América Latina. Su creación nos ha acompañado por generaciones y, no cabe duda, que siguen estando tan vigente como el primer día.

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Quino

Nacido como Joaquín Salvador Lavado Tejón el 17 de julio de 1932 en Mendoza, Argentina, Quino siempre tuvo interés por el dibujo. Después de la muerte de sus padres, Quino decidió abandonar la escuela y seguir una carrera como dibujante.

A pesar de tener solo 17 años, encontró el éxito por. En 1954, Quino comenzó a publicar regularmente en la revista Rico Tipo, así como en las revistas Tía Vicenta y Dr. Merengue.

Quino publicó su primer libro recopilatorio en 1963, y más tarde ese año creó lo que se convertiría en su personaje más famoso hasta la fecha: una niña de mentalidad política llamada “Mafalda”.

Mafalda

Mafalda es el nombre de la protagonista de esta tira cómica. Nos cuenta sobre su vida cotidiana y la de sus amigos. A primera vista, el elenco de niños pequeños puede parecer que no es nada especial, pero eso no podría estar más lejos de la verdad, ya que la mayor parte del humor en esta historieta protagonizada por niños de seis años consiste en comentarios políticos sorprendentemente cínicos.

(Imagen: Pinterest / Tusquets)

Un buen ejemplo es la cuando Mafalda consigue una mascota, que resulta ser una tortuga llamada “Burocracia”. Otro ejemplo es cuando Mafalda se va de vacaciones y hace una nueva amiga, una niña pequeña llamada Libertad, que también está de vacaciones.

La yuxtaposición entre el comentario político y el elenco de niños pequeños es un placer de leer, ya que Quino usa los puntos de vista simples de los niños para crear el mundo simplificado en el que operan la mayoría de las caricaturas políticas.

Malfalda, activista política

Así la describió en 1969 la periodista argentina Adriana Civita:

“¿Quién es Mafalda? ¿Un pequeño monstruito sabelotodo? La representante del disconformismo de toda una humanidad? (…) Además de representar vívidamente a nuestros hijos, Mafalda el monstruito sabelotodo leído por dos millones de argentinos, tiene el poder de representar a toda una humanidad angustiada y llena de dudas y temores.”

Mafalda, quien ama a los Beatles y odia la sopa, es una pequeña activista política. Junto con sus amigos y familiares, Mafalda criticó muchos temas como la dictadura, el comunismo y la guerra nuclear, un temor real en la época en la que fue concebida.

(Imagen: Pinterest / Tusquets)

Su edad y su forma sencilla de expresar cosas a menudo profundas ofrecían una forma entrañable de cuestionar a la sociedad y expresar ideas políticas potencialmente sensibles. Esta constante tensión entre su madurez intelectual y su edad causaron que el mensaje pudiera ser mejor entendido por los lectores.

Mafalda no se calla. No se muerde la lengua para preguntar y tampoco se detiene para responder. Y cuando no encuentra solución a sus inquietudes, se pone triste. Es la voz de las nuevas generaciones que cuestionan el orden establecido, tratando de encontrar un sentido a un mundo que les cuesta comprender.

Su carácter disruptivo también se extendió hacia el feminismo. En los años 60 se esperaba que las mujeres se quedaran en casa y se remitieran a la intimidad del hogar. Mafalda se rebela al rol de mujer pasiva y silenciosa cuestionarse sobre la equidad de género y el papel que se espera de la mujer en la sociedad.

(Imagen: Pinterest / Tusquets)

Mafalda, a pesar de pertenecer a un periodo de tiempo muy específico, naciendo como respuesta a dicho contexto, se ocupó de contenidos atemporalmente humanos. En ella encontramos el antibelicismo y la defensa de la libertad.

Eso no significa que no se dedicará a ser duras críticas a la vida nacional Argentina, marcada por una dictadura. No dudó en criticar la emigración de intelectuales o señalar la represión militar.

El éxito perdurable de Mafalda y su influencia se deben a que combinó aspectos de interés mundial a través de personajesque nos resultan entrañables y con los que nos podemos familiarizar. Sus dudas, cuestionamientos, tormentos y angustia hacen eco a los propios y a través de sus viñetas se puede encontrar algún consuelo a estas tribulaciones.

(Imagen: Pinterest / Tusquets)

Después de todo, lo que Mafalda desea es algo que muchos anhelan. Como lo manifestó Quino cuando en 1987, tras un fallido golpe de Estado en Argentina, la dibujó gritando: “¡Sí a la democracia! ¡Sí a la justicia! ¡Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!”