¿Qué ha hecho Trump en su gobierno para combatir a los cárteles mexicanos?

De cara a la recta final de su administración, Trump no parece haber logrado algo sustancial para detener el tráfico de drogas a su país
Imagen: Casa Blanca

A lo largo de su administración, el presidente Trump ha hecho énfasis en su intención de detener el tráfico de drogas desde México hacia los Estados Unidos. Pero más allá de las palabras, ¿qué ha hecho realmente para combatir a los cárteles mexicanos?

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El ex magnate Donald Trump comenzó su carrera política en los Estados Unidos con una icónica sentencia contra México:

“Cuando México manda a su gente, no está mandando a sus mejores…”, declaró el 16 de junio del 2015. “Están mandando drogas, están mandando crimen, son violadores…”

Este tipo de discursos, fundamentados en xenofobia, la promesa de un muro y apelando siempre a proteger Estados Unidos, lo llevaron a la presidencia. Esta retórica ha ido acompañada de señalamientos contra el crimen, en particular el crimen organizado.

Fue durante su campaña cuando prometió por primera vez la construcción del muro para frenar el tráfico de drogas y la migración irregular, la cual, para él aparentemente van de la mano. Sin embargo, ha nadado contracorriente para cumplir con su palabra y su justificación nunca se ha despegado de la seguridad de su país.

“Con un muro, no necesitamos a los militares porque tendríamos un muro”, declaró durante una conferencia de prensa ya como presidente. “Es una gran cosa que hacer porque tenemos una invasión de drogas, una invasión de pandillas, una invasión de gente”.

El muro fue la primera y principal medida que Trump fijó para combatir el tráfico de drogas de los cárteles mexicanos.

Lo que consiguió a través de distintas maniobras políticas y forcejeos con otros poderes –como el Congreso–, no fue lo esperado. Al parecer, su esfuerzo fue en vano y él no tardó en convertirse en objeto de críticas y burlas luego que se viera la fragilidad de su mega proyecto.

La eficiencia del muro para frenar no solo la migración, sino también el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, ha sido cuestionada por los demócratas –la oposición– y expertos desde el primer día que propuso la idea. Pero fue hasta 2019, mientras salía victorioso de su juicio de destitución, cuando problemas en México le dieron un nuevo impulso a su agenda contra los narcóticos.

El primer incidente fue la captura de Ovidio Guzmán en Culiacán. Este suceso llevó a que el Cártel de Sinaloa sitiara la ciudad y, en consecuencia, el hijo de El Chapo fuera liberado. Trump expresó su preocupación por la aparente debilidad de México ante el crimen organizado.

El segundo acontecimiento fue el asesinato de nueve integrantes de la familia Lebarón. Estas víctimas de una agresión por parte de un grupo armado tenían la nacionalidad estadounidense, lo cual detonó una reacción más dura.

(Imagen: Twitter / Donald Trump)

“Una familia y amigos maravillosos de Utah quedaron atrapados entre dos viciosos carteles de la droga, que se disparaban el uno al otro, con el resultado de la muerte de muchos grandes estadounidenses”, expresó en su Twitter. “Si México necesita o solicita ayuda para limpiar estos monstruos, Estados Unidos está listo, dispuesto y capaz de involucrarse”.

México, en defensa de su soberanía, rechazó los ofrecimientos de Trump para intervenir militarmente contra los cárteles mexicanos. Ante esto, el presidente estadounidense comenzó a sopesar una nueva idea para combatir al crimen organizado en su país vecino: designar a los narcos como terroristas.

La medida no llegó a nada, pero la esencia de su propuesta no dejó de ser consistente con el resto de las propuestas que Trump ya había considerado, como el muro o las redadas de la policía migratoria en comunidades latinas.

El analista Adam Isacson, de la Oficina de Washington en Los Ángeles, señaló que escuchó ecos de la retórica de campaña del presidente en la idea de designar a los cárteles mexicanos como terroristas.

“La idea de designar a grupos criminales como terroristas y llamando atención al caos que ocurre en México de esa manera juega mucho con esa narrativa”, declaró en una entrevista con VOA News.

El muro, cárteles “terroristas”, intervención militar en México… Ninguna de estas medidas ha llegado a nada sustancial. Sin embargo, tanto Ovidio Guzmán como El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ya son parte de los 10 más buscados por la Administración para el Control de Drogas, o DEA. Y para el fiscal general de los Estados Unidos, William Barr, los cárteles mexicanos siguen siendo de la más alta prioridad para la administración de Trump.

“Para el Departamento de Justicia, una de nuestras prioridades más alta debe seguir siendo destruir a los cárteles mexicanos. Su tráfico es en gran parte responsable de la muerte de, como sabemos ahora, de más de 70 mil estadounidenses al año”, declaró Barr durante una conferencia de prensa en abril. “El presidente ha dejado claro que estamos en esta lucha contra los cárteles para ganar (…). La amenaza que son los cárteles no es solamente una amenaza al ejercicio de la ley, sino una amenaza a la seguridad nacional también”.

Las palabras de Barr van de la mano con un despliegue de tropas marítimas en el Pacífico y el Caribe para combatir las rutas de tráfico por agua de los cárteles. Esto también va de la mano con una serie de redadas que ejecutó la DEA en Los Ángeles contra supuestos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, así como acciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos para congelar cuentas de personas presuntamente vinculadas al crimen organizado en México.

Arrestos, deportaciones y palabras fuertes han caracterizado a la administración de Trump en su lucha contra el tráfico de drogas. Sin embargo, el flujo de narcóticos a los Estados Unidos sigue, así como el contrabando de armas desde su país a los cárteles mexicanos –principal fuente de estos artefactos para los narcos. Este tema no ha sido atendido en lo absoluto por la administración del ex magnate.

El problema del narcotráfico en México es alimentado por ambos países –Estados Unidos al ser el mercado y los narcos mexicanos quienes se las entregan–, pero, hasta que Trump no tome medidas definitivas y en pro de la cooperación entre ambos países, este escenario no se ve próximo a terminar.