¿Qué es lo más indignante de la boda de César Yañez: el gasto o la portada?

La semana pasada, quien fuera vocero de López Obrador durante la campaña presidencial, se casó con Dulce Silva. Desde entonces, y especialmente por la cobertura que le diera la revista de sociales ¡Hola!, todo el país se enteró de todo: desde el menú hasta quién diseñó el vestido de la novia.

Este tipo de celebraciones, faraónicas, onerosas y en portada de revistas de élites sociales, económicas y políticas, se ponía tendrían un fin con la victoria de Andrés Manuel López Obrador, un candidato que, durante toda su campaña insistió en la austeridad y la superioridad moral de su posición política e ideológica. Pero eso no ocurrió.

Portada de ¡Hola! Con Yáñez y su esposa
Portada de ¡Hola! Con Yáñez y su esposa, Dulce Silva (Imagen: ¡Hola!)

Las críticas en redes sociales, curiosamente, han caído por todos lados: los votantes de López Obrador y el proyecto de Morena han señalado el contraste de una boda como esa contra el discurso del presidente electo.

Más allá de que Yáñez y Silvia hayan pagado la boda con el dinero de la familia de ella o con ahorros de los últimos veinte años, muchos insisten, el mensaje que se entrevé en la decisión de aparecer en ¡Hola! da la impresión de que lo que en realidad ocurrió el 1 de julio fue un cambio de élites y no uno de régimen.

Portada de Hola con Peña Nieto y Angélica Rivera
Portada de ¡Hola! con Peña Nieto y Angélica Rivera (Imagen: ¡Hola!

Parece ya muy lejano, pero ya había historia de personajes de la izquierda política mexicana en las revistas de sociales: en 2011, Marcelo Ebrard apareció en la revista Quién con su novia, Rosalinda Bueso, ex-embajadora de Honduras en México.

Entonces, las críticas fueron muy similares a las que han aparecido en estos días… especialmente por el hecho de que no hubo boda de por medio y la campaña del 2012 estaba en el horizonte, cuando todavía era un candidato que competía con López Obrador por el espacio en el PRD.

Las bodas de las élites políticas y sociales reúnen, justamente, a las élites, sin embargo publicarlas en revistas con tiraje de miles de ejemplares produce y reproduce estereotipos aspiracionales. Las bodas de Enrique Peña Nieto y Manuel Velasco Coelo también fueron portada de ¡Hola! y también fueron duramente criticadas: la frivolidad de las élites, ajenas a los problemas, necesidades y urgencias de la sociedad que supuestamente gobiernan.

Que Yáñez y Silva aparecieran en la portada, con una crónica detallada de la boda que incluyó hasta el menú (pero no los costos, para esos se necesitó una investigación periodística) los equiparó, aunque sea incidentalmente, con la clase política que decían venir a tumbar: nombres, vicios y costumbres onerosas y “groseras” (como alguna vez llegó a nombrarlo López Obrador).

Sin embargo, también llegaron ciertas críticas a la boda que fueron más burlas clasistas que señalamientos políticos. Tal como lo hizo Mariana Gómez del Campo, quien hasta hace un mes todavía fuera senadora del PAN por la Ciudad de México.

Una caricatura de @osvaldomonos, monero de El Sol de México, con una carga clasista y racista demasiado evidente, fue su único señalamiento, junto con tres emojis. Para el monero y la exsenadora, lo más terrible de la boda de Yáñez no es ni el gasto ni la contradicción ideológica del vocero de López Obrador, sino que un grupo que “no pertenece”, que es “falso”, se sume a su clase, sus lugares y sus espacios.

Tuit de Gómez del Campo con caricatura raciclasista

Curiosamente, el comentario del monero y la ex senadora ha servido para que algunos apologistas defiendan la boda de Yáñez y su publicidad casi faraónica: la pareja es casi heróica al “tomar” el espacio designado para las élites:

¿Qué es más indignante? ¿Que la promesa de cambio esté fallando en sus acciones, que haya quien se siente amenazado por la invasión de quien no “pertenece” ahí o no es indignante sino todo un acto patriótico y republicano?

Raúl Cruz V. ⎢  @rcteseida

Por: Redacción PA.