Olivia de Havilland, la actriz que derrotó a los estudios de Hollywood, falleció a los 104 años

Es conocida por su papel de Melanie en 'Lo que el viento se llevó'
(Imagen: Wikicommons)

Olivia de Havilland falleció a los 104 años de edad. Mejor conocida por su papel de Melanie en Lo que el viento se llevó, de Havilland, conocida también por la mala relación que tuvo con su hermana Joan Fontaine, fue una actriz que se enfrentó a los grandes estudios de Hollywood y que los derrotó. 

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Nacida en Tokio y criada en California, la hermana mayor de la también actriz Joan Fontaine cuya rivalidad iba más allá de haber elegido el mismo giro profesional, de Havilland hizo su debut en la pantalla en la lujosa adaptación de Max Reinhardt de 1935 de Sueño de una noche de verano. Luego pasó a filmar ocho colaboraciones con Errol Flynn para alcanzar el éxito tras filmar Lo que el viento se llevó, que le valió una nominación al Oscar por su papel como Melanie Hamilton.

De Havilland  contó que durante una conversación entre bastidores con Flynn sobre sus objetivos de vida, el actor le comentó que para él bastaba “la fama y la riqueza”. Por su parte, de Havilland quería “respeto por el trabajo difícil bien hecho”. Flynn parecía mucho más cerca de conseguir lo que quería. Después de que sus filmes se convirtieron en éxitos de taquilla, Jack Warner, uno de los fundadores de Warner Bros., rompió drásticamente el contrato de Flynn y le dio un contrato a largo plazo a partir de  2 mil 250 dólares por semana. El salario semanal de Olivia se mantuvo en 500 dólares.

Olivia de Havilland como Melanie en ‘Lo que el viento se llevó’ (Imagen: Wikicommons)

Limitada dentro de Warner Bros., de Havilland encontró en otros estudios  los papeles que la hacían sentirse satisfecha como actriz. Y es que en aquellos años, los actores no tenían mucha independencia con respecto al estudio, por lo que les asignaban papeles. En caso de no cumplir, eran suspendidos.

Sin embargo, de vuelta en Warner Bros., de Havilland se encontró consignada a los mismos viejos papeles de ingenua que ya no quería aceptar. Comenzó a tomar suspensiones sin pago para evitar esos roles que consideraba inaceptables. Cuando un préstamo a Paramount  le valió otra nominación al Oscar, la actriz de Lo que el viento se llevó comenzó a contar los meses hasta que su contrato con Warner Bros. terminara.

Conforme a la ley laboral de California, los empleadores tenían derecho a exigir a las personas contratos de servicios personales por hasta siete años. El contrato de de Havilland debía finalizar a mediados de 1943. Pero cuando llegó el momento, se sorprendió al descubrir que todavía no era libre. Todos los meses de suspensión sin pago que había acumulado se agregarían al final de su período de contrato original. En otras palabras, de Havilland le debía al estudio siete años completos de trabajo activo, sin importar el tiempo que pudiera tomar cumplirlo. 

(Imagen: Wikicommons)

Estos términos no habían sido llevados a  los tribunales y ningún artista se había arriesgado a hacer un desafío legal. Fue hasta que Olivia de Havilland, de 27 años decidió defenderse del poder casi absoluto de los estudios de Hollywood. Contrató a un abogado para buscar una declaración judicial de que la cláusula de suspensión no era válida según la ley de California. A pesar de la posibilidad muy real de arruinar su futuro como actriz luchando contra el sistema, de  Hallivand perseveró. A fines de 1944, una victoria de la corte de apelaciones la liberó a ella, y al resto de los actores contractuales de los estudios, de la versión de Hollywood de la servidumbre por contrato.

De Havilland demostró de inmediato el valor de su libertad al interpretar papeles que le valieron tres nominaciones al Oscar, dos Premios de la Academia y un Premio del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York.

Su distinguida carrera cinematográfica continuó de vez en cuando durante otras cuatro décadas. Su demanda que limita la autoridad de los empleadores para obligar a las personas a contratos a largo plazo fue un duro golpe para el sistema de estudio  de Hollywood. De Havilland vs. Warner Bros. Pictures todavía se cita en conflictos entre el capital y el trabajo en la industria del entretenimiento en la actualidad.

Sin Olivia de Havilland, los actores tal vez seguirían siendo objetos a manos de los estudios de Hollywood. Y es gracias a Olvia de Havilland que ahora pueden elegir y tener libertad laboral.