Nuestras elecciones explicadas por John Oliver

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Decía Albert Camus en El extranjero que siempre es interesante escuchar a los otros hablar de uno mismo, así sea desde el banquillo de los acusados. Un sentimiento semejante llega cuando programas extranjeros abordan a México sin condescendencia; eso pasó en el Show de John Oliver, donde el famoso comediante dedicó una cápsula a nuestras elecciones y el resultado es, cuando menos, agridulce. Es fácil reírse de lo que dice, pero también sería fácil enojarse hasta las lágrimas.

Por un lado, Oliver exhibe lo más desagradable de las elecciones en México: la inseguridad y la estulticia. Mientras docenas de candidatos fueron asesinados durante las campañas, otros candidatos hacían propuestas que implicaban renunciar al raciocinio y/o a los derechos humanos. Sí, como la propuesta del Bronco de cortar manos a los corruptos (aunque él llegó a las boletas gracias a trampas), que sin duda habrá de pasar a la historia como uno de los momentos más bochornosos de la democracia mexicana.

Como se imaginarán, El Bronco no fue del agrado de Oliver, aunque sí fue motivo de burlas. Meade ni siquiera valió ser mencionado más de 20 segundos en el programa transmitido por HBO. Y, aunque se comentó ampliamente qué tan nerd parece Anaya, tenga amplias capacidades o no, lo que más se comentó fue la tercera candidatura de López Obrador, qué hizo en sus anteriores intentos de llegar a la presidencia y las comparaciones como Bernie Sanders y con Donald Trump.

Por supuesto, ningún mexicano acudirá al programa de John Oliver para decidir el voto que emitirá el próximo domingo. Sin embargo, no hay que olvidar que los turistas tienen el don de señalar a los locales las cosas insólitas que se pierden bajo el camuflaje de lo cotidiano. Vale la pena escuchar los comentarios de Oliver sobre México porque subrayan la insoportable torpeza de nuestros políticos, además de que exhibe hasta qué punto hemos normalizado la inseguridad y la forma en que mancha nuestros comicios.

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Y, aunque se burla y critica ampliamente nuestro sistema político, si algo puede percibirse en la cápsula de Oliver es respeto. Su discurso sobre la realidad mexicana es muy opuesto al de políticos y comentadores pretendidamente serios en Estados Unidos que hablan de nosotros con palabras llenas de odio y de ignorancia. Muy por el contrario, incluso en los chistes más crueles o vergonzosos, pareciera que Oliver se ríe con nosotros.