Influencers y el acoso selectivo: ¿a quién se le exige responsabilidad?

Influencers y el acoso selectivo: ¿a quién se le exige responsabilidad?

¿Cuál es la responsabilidad que tienen los usuarios de redes sociales con muchos seguidores? Sí, tienen la “libertad” de publicar lo que sea, como todos los que usamos esas mismas redes; sin embargo, ¿qué pasa cuando una publicación (o varias) generan amenazas de violación y muerte contra una mujer que no hizo más que dar su opinión respecto a cualquier cosa?

Usuaria denuncia amenazas de violación y muerte tras doxxeo por MemelasdeOrizaba
Usuaria denuncia amenazas de violación y muerte tras doxxeo por MemelasdeOrizaba (La imagen fue editada para proteger la identidad de las víctimas)

Luego de publicar un tuit criticando el contenido de “Memelas de Orizaba” como misógino, a una mujer comenzó a recibir ataques de acoso selectivo, amenazas de muerte y violación. Esto, según ella misma escribió, porque quien maneja la cuenta de memes subió una captura de pantalla de su tuit e incitó, implícitamente, a sus seguidores a atacarla.

Amenazas de muerte que recibió usuaria que doxxeó MemelasdeOrizaba
Amenazas de muerte que recibió usuaria que doxxeó MemelasdeOrizaba

Esta acción es conocida como “doxxing”: hacer público en plataformas mayores los datos personales de alguien por cualquier razón, y es una técnica que frecuentemente utilizan influencers y “celebridades” no tanto para discutir con sus críticos, sino para evidenciarlos para sus seguidores.

Tal como ocurre con la violencia física, la violencia digital afecta desproporcionalmente a la comunidad LGBT+ y a las mujeres: las opiniones, los comentarios “tontos”, las “denuncias” denunciadas por estos “influencers” explotan en amenazas de muerte y de violación, algo que no ocurre cuando se burlan de hombres cisgénero heterosexuales.

Decir que quienes manejan este tipo de cuentas desconocen esta respuesta desproporcionada, por mucho que sea la justificación que tienen siempre cuando son interpelados, es decidir ignorar una conducta violenta (o, quizá para ser más específicos: potencialmente violenta) que se traduce, para las víctimas, en ansiedad, miedo y silencio. Muchas han decidido abandonar sus redes sociales ante estas olas de acoso.

Influencers 'riéndose' de publicaciones de otros
Influencers ‘riéndose’ de publicaciones de otros (La imagen fue editada para proteger la identidad de las víctimas)

Y es que, pareciera, la intención final de esta práctica de “burlarse” a través de screenshots es el silencio: forzar a callar a través de la violencia digital a voces que no son cómodas para esos mismos influencers.

Esto es más que un chiste, y no hay forma de defenderse con la vieja confiable “es humor”: sí, puede que sea humor, pero es un “chiste” que se ancla en la violencia cotidiana que viven millones de mujeres, es un chiste que se centra en callar y silenciar. No es un chiste del perrito que se llamaba Resistol.

Dejemos algo claro: nadie está pidiendo que los influencers se comporten con un ética impoluta y que no tuiteen tonterías o cosas que podrían ofender a cualquiera, lo que se está cuestionando es si deberían tener responsabilidad por las oleadas de amenazas y violencia que disparan sus publicaciones.

Cuentas que generan acoso selectivo contra mujeres
Cuentas que generan acoso selectivo contra mujeres (La imagen fue editada para proteger la identidad de las víctimas)

Desconocer, hoy, el impacto que tienen en miles de personas, más cuando se han hecho públicas las amenazas, no sólo es irresponsable: es intolerable.

Raúl Cruz V. (@rcteseida)