Humor, una poderosa arma política contra el gobierno

Ya sea que de un gobierno o un oponente político, el chiste correcto puede desarmar hasta al más poderos rival
(Imagen: Pixabay)

A todo el mundo le encanta un buen chiste. El humor y la sátira son armas políticas que pueden volverse contra los adversarios con un efecto cada vez más devastador. Porque el humor es una de las armas políticas más poderosas ya saca a la luz aquello que se quiere esconder.

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Historiadores, periodistas y muchas personas han especulado durante siglos sobre cómo socavar a los gobiernos autoritarios sin recurrir a la guerra civil o algún otro tipo de conflicto.

Breve historia del humor como arma política

Destacadas figuras literarias clásicas utilizaron la sátira y el ridículo contra la guerra. El poeta dramaturgo Aristófanes en 425 a C., satirizó la política ateniense de la guerra del Peloponeso en Los Acarnienses y usó el humor para burlarse del gobierno, la sociedad y la guerra en obras posteriores. Llenó sus obras de burlas y ataques para desacreditar a figuras políticas, así como el humor sexual. La sociedad griega, independientemente del tipo de gobierno, puso límites a los tipos y la intensidad del ridículo, al igual que otros antiguos.

Por ejemplo, Augusto César prohibió las bromas sobre el emperador romano porque temía su impacto devastador. Los cristianos han compartido desde hace mucho tiempo esta preocupación, por lo que el ridículo de otra persona se considera poco caritativo o pecaminoso. La única excepción es en tiempo de guerra, cuando esta arma podría ayudar a acortar un conflicto militar y así salvar vidas.

Aunque el Profeta Mahoma nunca fue visto como un humorista, usó el ridículo como arma de guerra cuando declaró su condición de profeta. En consecuencia, los poetas islámicos surgieron no solo como artistas sino también como guerreros que empleaban el ridículo como arma de guerra contra los adversarios. Mahoma reconoció la utilidad de la humillación para castigar a los considerados pecadores y socavar a los que se oponían al gobierno islámico. La intensa y violenta reacción musulmana a las caricaturas, escritos o películas que ridiculizaban al Islam es un recordatorio de su reconocimiento del poder del ridículo.

Las máscaras de sátiro y del teagro griego (Imagen: Wikicommons)

¿Es efectivo el humor?

Para que el humor sea un arma política eficaz, debe provenir de la cultura, o al menos parecerlo. Y debe utilizar modos de entretenimiento, si no autóctonos, al menos familiares a la cultura.

Por ejemplo,  todos aquellos que usaron el humor contra los gobiernos autoritarios de Europa del Este durante la Guerra Fría demostraron que las bromas políticas no eran esfuerzos aleatorios para provocar la risa, sino que se centraban en temas específicos como las condiciones de vida, los líderes, las organizaciones, la propaganda gubernamental, los grupos étnicos, los problemas de suministro de alimentos y una variedad de de las características desagradables de dichas sociedades. Los chistes, según los autores, revelan las fallas de este sistema y el hecho de que la mayoría de los gobiernos prohibieran ese tipo de discurso demuestra el temor de las autoridades de las verdades contenidas en cada broma.

A lo largo de los años, los investigadores han construido un cuerpo sustancial de evidencia de que algunos tipos de comedia, incluida la sátira sofisticada, que está ganando popularidad, desempeñan una potente función social, desde romper tabúes hasta hacer rendir cuentas a los que están en el poder. Avner Ziv, que ha escrito numerosos libros sobre humor, explora este tema extensamente. Como escribe en uno de sus libros: “la comedia y la sátira poseen un denominador común en el sentido de que ambas intentan cambiar o reformar la sociedad por medio del humor. Las dos formas juntas constituyen la mejor ilustración que existe de la función social del humor.”

Y es notorio que cada vez los comediantes tienen una voz más poderosa en el aspecto político. En Estados Unidos, los titulares de los late shows, los especializados en el stand up y otros comediantes, tienen cada vez una opinión de mayor peso en electorado. Sus perspectivas tienen un impacto en la audiencia y algunos los consideran como un medio fiable de información.

“El potencial político de la comedia sugiere claramente que vale la pena tomarla en serio”,  aseguró la científica social Sharon Lockyer.

Para conocer más del mundo de la comedia y disfrutar de tus programas favoritos, puedes entrar al site www.distritocomedia.com

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