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Fundamentalismo Evangélico en América Latina: ¿la nueva tendencia política?

El Fundamentalismo Evangélico es un fenómeno que está tomando el control político en Latinoamérica. ¿Cuál es el caso de México?
(Imagen: Plumas Atómicas)

Evo Morales anunció su renuncia el 11 de noviembre, después de semanas de intensas protestas provocadas por una disputa sobre los resultados de las elecciones del 20 de octubre.

Poco después de su renuncia, Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Pro Santa Cruz, (una organización religiosa de Bolivia) celebró la salida de Morales con frases como: “Ahora atamos a Satanás… Y a todos los demonios de la brujería los atamos y los enviamos al abismo en esta hora. Establecemos un nuevo tiempo en los cielos de Bolivia. Satanás, ¡fuera de Bolivia! ¡Ahora!”

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Este hecho ha puesto en el punto de mira algo que cada vez es más evidente: la fuerte presencia que tienen las iglesias evangélicas protestantes en América Latina.

Luis Fernando Camacho con una biblia, tras la dimisión de Evo Morales
(Imagen: CEDOC)

Parecería que el alcance de estas organizaciones religiosas en América Latina no solo se está expandiendo en términos del número de seguidores sino también en términos de su influencia en la política gubernamental.

¿Qué es el Fundamentalismo Evangélico?

El conflicto entre la religión y la política ha sido una característica recurrente a lo largo de la historia y, en ocasiones, ha estado acompañado de una tensión aguda e incluso de violencia.

Conforme se consolida la democracia en el mundo, también lo hacen los partidos democráticos cristianos (que empezaron a surgir en el siglo XX). Son partidos de derecha que se unen en torno a causas como el activismo antiabortista, la oposición a los derechos de las personas LGBTQ+ y las clases de educación sexual. También se pronuncian a favor de la promoción de la oración en las escuelas y la enseñanza del creacionismo, la lucha contra la eutanasia y la salvaguardia de lo que llaman libertad religiosa.

En el siglo XXI, ciertas tensiones del terrorismo radical empezaron a adoptar una capa “islamista”, por llamarlo de alguna manera, porque una serie de fundamentalismos religiosos compiten por aumentar su presencia en las partes más variadas del mundo. Un desarrollo simultáneo en América Latina ha sido la aparición de movimientos políticos de naturaleza evangélica que han adquirido considerable peso en los asuntos políticos de sus países e incluso se han convertido en un fenómeno de mayor importancia regional.

Este término tiene sus orígenes en los inicios del siglo XX. Lyman Stewart, un millonario estadounidense fundador de Union Oil, escribió –y no conforme con eso, también lo publicó– 12 volúmenes de The Fundamentals (Los Fundamentos). Una colección de 90 ensayos por encargo de destacados teólogos y líderes religiosos que representaban ampliamente al protestantismo conservador y evangélico. Se publicaron más de 3 millones de volúmenes, distribuidos de forma gratuita a varios cientos de miles de pastores, profesores y estudiantes de seminarios, misioneros y líderes de iglesias laicas en el mundo de habla inglesa.

Lyman Stweart -parado al centro-, con su familia (Imagen: Wikicommons)

Los volúmenes defendieron las creencias protestantes ortodoxas y atacaron la teología liberal, el catolicismo romano, el socialismo, el modernismo, el ateísmo, la ciencia cristiana, el mormonismo,espiritualismo y evolucionismo.

El caso de Estados Unidos

Este tipo de pensamiento inspirado en autores como Stewart han hecho que Estados Unidos se considere en una nación bendecida por Dios y en los últimos años, esto ha ido creciendo y se ve reflejado con la elección de Donald Trump como presidente, la estigmatización del enemigo y la demonización de la oposición. No por nada los candidatos republicanos para la elección de 2016 se presentaban como los elegidos por Dios.

Los evangélicos están cada vez más involucrados en la política . Ya desde los años 80 su influencia se percibe en las urnas. Ronald Reagan derrotó al demócrata Jimmy Carter gracias al voto evangélico. En el caso de Donald Trump, el 80% de los blancos evangélicos votaron por él. Esto se debe a la cosmovisión de ganadores y perdedores que Trump manejó durante su campaña y que apeló a la subcultura evangélica que tiene una visión apocalíptica del destino de la humanidad y se distingue de la sociedad estadounidense por sus preceptos e ideas que está claramente inclinadas hacia el conservadurismo y la extrema derecha.

(Imagen: Getty Images)

Trump ahora es presidente y un evangélico incondicional, Mike Pence, es su potencial sucesor. La Corte Suprema está dominada por hombres elegidos por su atractivo para los evangélicos y las legislaturas de los estados demócratas son focos de radicalismo de extrema derecha, impulsados ​​por los evangélicos y sus instituciones. La relación co-dependiente entre los evangélicos y los presidentes republicanos Estados Unidos se va fortaleciendo, al tener a representantes en las altas esferas del gobierno.

¿Cuál es el atractivo de las iglesias evangélicas?

En Latinoamérica, los orígenes de esta expansión se remontan a las numerosas campañas de proselitismo de ciertas iglesias protestantes estadounidenses a mediados del siglo XX que terminaron estableciéndose principalmente en Centroamérica.

Con la globalización de la cultura del consumidor y la consolidación de los sistemas de medios comerciales globales en los años noventa, el poder cultural de las iglesias tradicionales comenzó a disminuir. Esto coincidió con el crecimiento explosivo de las iglesias evangélicas. A finales de los años ochenta, estos grupos habían comenzado a organizar y transmitir elaborados espectáculos religiosos en radio y televisión. Tales iglesias ofrecieron catarsis espiritual a miles en un escenario atractivo con altos valores de producción: proporcionaron un gran show en forma de exorcismos, poderosos encuentros personales con la trascendencia y la promesa de bendición material.

A diferencia de la generación anterior de evangélicos, los protestantes conservadores de hoy en América Latina están desafiando agresivamente el monopolio religioso del catolicismo, y triunfando.

Pastor Evangélico dando misa en Brasil (Imagen: Reuters)

Las propias encuestas de la Iglesia Católica muestran cuán serio es el desafío: cada hora, 400 latinoamericanos se convierten a los pentecostales u otras iglesias fundamentalistas o evangélicas. De acuerdo con Pew Research Center, los porcentajes más altos están en Centroamérica, ya que en Guatemala, Honduras y Nicaragua los evangélicos superan el 40%. Les sigue Brasil, con cerca de 27%, luego Costa Rica y Puerto Rico, con alrededor de 20%. Y en Argentina, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela se calcula que al menos 15% se identifica ya con esta corriente.

México va en contra de la tendencia regional se mantiene con el mayor índice de católicos (80%), al menos 10% se dice ya miembro de alguna denominación evangélica.

Desde los bautismos en masa de los indios latinoamericanos por los españoles conquistadores en el siglo XVI, América Latina no había sido testigo de una conversión religiosa de tal magnitud.

Por otra parte, hay una razón por la cual los políticos conservadores están adoptando el evangelicalismo conservador. Los evangélicos están resolviendo la desventaja política más seria que tienen los partidos de derecha en América Latina: su falta de lazos con aquellos que no son parte de las élites.

Brasil: Biblia, bala y buey

El núcleo de expansión de las iglesias evangélicas fue Brasil, hasta el punto de que en estos días es posible encontrar pastores brasileños predicando en todas las capitales latinoamericanas y en muchas de las ciudades más grandes.

Jair Bolsonaro es la representación del ascenso del fundamentalismo evangélico en América Latina. Antes de 2016, era prácticamente un desconocido para la mayoría de los brasileños, hasta que en 2016 su virulencia para que procediera el impeachement a la entonces presidenta, Dilma Rousseff. A partir de entonces su figura fue en ascenso.

(Imagen: Getty Images)

Su discurso encontró oídos entre la población brasileña representada por la Bancada del Buey, la Biblia y la Bala, como se llama al grupo parlamentario de terratenientes (buey), pastores (biblia) y ex-uniformados (bala), que rechaza la “bandera roja”, la ideología de género, la corrupción, con miras a “limpiar” la sociedad brasileña.

Además, Bolsonaro lanzó a finales de noviembre su propio partido, Alianza Por Brasil (APB), que incorpora sus principales banderas ultra conservadoras: la defensa de la religión y repudio al comunismo.

Chile: Unión entre pastores y partidos

Las elecciones presidenciales de Chile en 2017 proporcionaron un ejemplo perfecto de la colaboración entre pastores evangélicos y partidos. Los dos candidatos de centroderecha, Sebastián Piñera y José Antonio Kast, cortejaron a los evangélicos. Piñera, quien ganó, incluso tuvo cuatro obispos evangélicos como asesores de campaña.

Piñera, que ahora enfrenta una crisis política desde octubre de este año, declaró en su momento con referencia al apoyo que recibió de los evangélicos: “el enorme aporte que hace a nuestro país. La valentía y coraje con que defiende valores como la vida, la familia, el respeto, la solidaridad.”

Guatemala: “Pongo a Dios por encima de todo”

Jimmy Morales, un cómico y teólogo evangélico, ganó las elecciones en 2015. Se presentó a sí mismo como un candidato antisistema, que se oponía abiertamente al matrimonio igualitario y al aborto. Su mensaje siempre fue que ponía Dios por encima de todo, incluso por encima de las leyes.

(Imagen: Getty Images)

Su mandato ha estado marcado por escándalos de corrupción, enriquecimiento ilícito, fraude y gastos en lujos y regalos. Dejará el poder en 2020, con una de las tasas de desaprobación más altas en la historia de Guatemala, con un 80%

Honduras: Aliado estratégico de Estados Unidos

Una investigación de Contracorriente y Columbia Journalism Investigations (CJI), de la Universidad de Columbia, en coordinación con otros 15 medios de Latinoamérica y Estados Unidos, revelaron que la organización religiosa, Capitol Ministries mantiene una relación cercana con el gobierno de Honduras, encabezado por el presidente, Juan Orlando Hernández.

Esta organización es catalogada dentro del fundamentalismo evangélico e imparte estudios bíblicos en el congreso de Estados Unidos, teniendo su sede en la Casa Blanca. Su objetivo es evangelizar a líderes políticos del mundo con preceptos conservadores y que cuestionan los derechos de la población LGTBQ, derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y derechos de los migrantes, entre otros.

Juan Orlando Hernández en su visita a Estados Unidos con Ralph Drolliger (Imagen: Capitol Ministries)

El reporte informó de la reunión de Hernández en la Casa Blanca con el fundador de esta organización, Ralph Drollinger.

¿Y México?

A diferencia del resto de América Latina, México se mantuvo como un estado laico gracias a las Leyes de Reforma de 1859, aunque esto ha ido cambiando de manera muy gradual.

En 1992 se realizaron una serie de reformas constitucionales en las que se reconoció jurídicamente a las asociaciones religiosas y permitió la celebración del culto público, lo que le dio visibilidad a un grupo de iglesias no Católicas que poco a poco se han ido fortaleciendo en nuestro país.

Esto se ve reflejado en la iniciativa de modificar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que permitiría que los actos religiosos se realizarán fuera de los templos y puedan ser transmitidos por televisión y radio, sin que sea necesaria la venia de funcionarios locales y federales.

Asimismo, distintas iglesias están negociando con el Senado una iniciativa de ley en la que se les pueda otorgar concesiones de medios electrónicos y telecomunicaciones para recuperar la “visibilidad” de la libertad religiosa, que argumentan haber perdido en detrimento de otros derechos, como el matrimonio igualitario, el aborto y la legalización de la marihuana. Para poder lograrlo, necesitan modificar el artículo 130 de la Constitución.

(Imagen: Gobierno de México)

En los últimos días ha trascendido que en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que capacita a jóvenes de entre 18 y 29 años para ingresar en el mundo laboral, la Cofraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Cofraternice) les ha otorgado la cartilla moral a cerca de 7 mil becarios para enseñarles valores y principios morales. La Secretaría de Trabajo ha negado la presencia de instituciones religiosas dentro del padrón, asegurando que el programa es laico.

Ante este panorama, ¿qué podemos esperar en nuestro país? ¿Replicará los escenarios que están dando en el resto de América Latina? ¿Logrará mantener su laicidad?