El agua embotellada: lucrar con la desconfianza al gobierno

¿Algunas vez se han preguntado por qué somos el país que más consume agua embotellada en el mundo? ¿Por qué casi de manera automática compramos agua embotellada o distintos productos para purificar el agua? La respuesta es la desconfianza respecto de la calidad del agua que proporciona el servicio público, desconfianza que, por supuesto, ha sido aprovechada y reforzada por distintas empresas, quienes han hecho un negocio sumamente lucrativo con el agua embotellada en nuestro país.

De hecho, tres empresas controlan más del 60% del mercado del agua embotellada en México: Coca-Cola, Danone y Pepsico. Paralelamente, un estudio de la agencia de investigación Kantar WorldPanel, calculó que 98% de los hogares en México compran agua embotellada y, en promedio cada hogar consume mil 385 litros de agua embotellada en un año.

Por otra parte, el Artículo 115 constitucional Fracción III, el cual establece que todos los municipios del país tienen a su cargo proveer de servicios públicos como: alumbrado, drenaje, limpia, panteones y, por supuesto, agua potable.

Agua embotellada
Imagen: Especial

Esto, por supuesto, no tiene que ver con supuestos ideológicos como que las empresas estén haciendo ilegal comerciando con agua embotellada o que todo esto implique que se esté privatizando el agua, más bien vemos un contexto en donde intervienen distintas variables: desconfianza de la ciudadanía en el servicio público; un servicio público descuidado en las últimas décadas; empresas que refuerzan la desconfianza ante la inmovilidad de los gobiernos para fortalecer su negocio; el sector público que no comunica respecto a si su suministro es consumible; entre otras cosas.

¿Cómo empezó está desconfianza que llevó a que no consumamos agua del grifo? Si lo pensamos bien, hace 40 años no existía consumo de agua embotellada como la que existe hoy en día.

Según una investigación de Arturo Solís publicada en Forbes, el boom de esta industria comenzó en 1991, cuando hubo una epidemia de cólera en el país; como medida de protección, el gobierno hizo una campaña en donde recomendaba, entre otras cosas, hervir el agua para evitar los brotes de la enfermedad.

agua potable
Imagen: Especial

El artículo de Solís señala que la tasa de mortalidad ese año por cólera fue de 0.04% por cada 100 mil habitantes, estamos hablando de un total de 34 defunciones. Sin embargo, el autor sostiene que esa campaña caló hondo en el imaginario de la población y cambió los hábitos de consumo de las personas, lo que fue aprovechado por distintas empresas quienes empezaron a introducir en el mercado garrafones de vidrio, posteriormente de plástico; hoy en día hay agua embotellada de todos los tamaños, precios y presentaciones y representa un negocio valuado en 66 mil millones de pesos al año.

Según cifras del INEGI, de 2015 a 2017, el consumo de agua embotellada pasó de 70.8% a 76.3%. Además, las cifras mostraron que el consumo no es exclusivo de población urbana, ya que casi la mitad de los hogares en zonas rurales toman agua embotellada. En promedio, los hogares mexicanos destinaron 52 pesos semanales para agua embotellada, esto contrasta con los 41 pesos que se gastan en promedio en consumo de la red pública.

¿Podemos consumir agua del grifo y dejar de consumir agua embotellada? En teoría sí: el sistema de aguas sostiene que su agua es apta para consumo humano. Sin embargo, hay algunas consideraciones: hay riesgo de que el agua se contamine de la planta de tratamiento a tu grifo, ya sea por factores naturales o humanos, los segundos debido a que hay zonas en donde no se ha dado un mantenimiento adecuado a las tuberías así que pueden contener flúor o arsénico. (Vía: twenergy)

Asimismo, el agua se puede contaminar por el estado de las tuberías y tinacos de los hogares, ya que pocas tienen el mantenimiento adecuado, justo porque no se acostumbra tomar agua del grifo. Como podemos ver es un círculo vicioso debido a que el consumo de agua embotellada genera que no se de el mantenimiento adecuado a la infraestructura, tanto a nivel de suministro público, como en los hogares, en donde no existe una cultura de mantenimiento de las tuberías y tinacos debido a que no se consume el agua de la llave.

Ante esta desconfianza y la incapacidad de las autoridades por comunicar que el agua que suministran es consumible e invertir en mejorar su infraestructura, el mercado del agua embotellada sigue creciendo exponencialmente en nuestro país. Inmoral o no, da lo mismo, el hecho es que mercado aprovecha y lucra con esa desconfianza en los servicios públicos y los consumidores demandan cada vez más sus productos.

Así que si quieres dejar de comprar agua embotellada tienes varias opciones: compra un filtro de carbón activado o dale mantenimiento a tus tinacos y tuberías y consúmela directamente del grifo.

Por: Redacción PA.