¿De qué se trata realmente el neoliberalismo?

El término es utilizado constantemente en la política de manera común, ¿pero qué es el neoliberalismo y cuáles son sus raíces?
Ronald Reagan, ex presidente de Estados Unidos. Imagen: Wikimedia Commons

Actualmente el término ‘neoliberalismo’ es utilizado constantemente en la política y generalmente tiene connotaciones negativas. Esto se debe a que normalmente se asocia a una corriente política que apunta a la privatización a ultranza de todas las funciones y servicios que el estado adquirió históricamente y que se consolidaron durante el periodo del ‘Estado de bienestar’. 

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Sin embargo, el ‘neoliberalismo’ como concepto es bastante complejo y se ha ido transformando con el tiempo. De hecho, en la actualidad es utilizado indiscriminadamente para referirse a una corriente de política económica y de economía política, que por supuesto, no son la misma cosa.

Propiamente, el concepto de neoliberalismo no viene de la economía. Es decir, como tal no existe una escuela o tradición de pensamiento que se denomine a sí misma como ‘neoliberal’. No obstante, hay tradiciones de pensamiento económico y político que sostienen principios y postulados de lo que se asocia normalmente con el neoliberalismo.

El término neoliberalismo proviene de la política y no propiamente de las ciencias sociales en un nivel teórico. De hecho, algunos historiadores sostienen que el término neoliberalismo comenzó a usarse en el Coloquio Walter Lippmann de 1938 cuando se discutía el fracaso del liberalismo del siglo XIX y se plantearan opciones ante el keynesianismo y el comunismo. 

Sin embargo, sus orígenes se remontan a Austria después de la Primera Guerra Mundial con la disolución del Imperio Austrohúngaro, que dio pie al surgimiento de la Escuela Austriaca de Economía, representados principalmente por F. Hayek y L. Von Mises, cuya fuente principal es el economista del siglo XIX Carl Menger.

También se les suele llamar neoliberales a los representantes de la Escuela de Chicago, la cual surge a mediados del siglo XX y es representada principalmente por Milton Friedman y George Stigler. Pero, la corriente de estos teóricos al interior de la ciencia económica también es el monetarismo, no el neoliberalismo, aunque se les llame así de manera informal.

¿Y la tradición ‘neoliberal?

En la teoría económica no existe alguna tradición que sea ‘neoliberal’, por tanto, cuando se habla de neoliberalismo, se está haciendo desde la política para referirse a ciertas posiciones, también políticas, que defienden el libre mercado, la no intervención estatal en la economía y la reducción de algunas funciones del estado. 

Para definir el neoliberalismo, habría que identificar dos líneas de discusión al respecto.

La primera de ellas en el campo de la ciencia económica, en donde la discusión está en la economía política que defienden distintas tradiciones como el keynesianismo, el liberalismo clásico, el marxismo, la economía neoclásica y el propio monetarismo. En este debate el neoliberalismo no es más que una adjetivación para aquellas tradiciones que privilegian la economía de libre mercado como un ideal o deber ser de la sociedad, pero en términos puramente académicos.

Margaret Thatcher. Imagen: Getty Images

La segunda línea de discusión se encuentra en el terreno de la política o más específicamente, en el de la política económica. Esto es en la dimensión en donde son aplicadas las teorías económicas como modelos operativos de la relación entre el sistema político y el sistema económico. La discusión tiene que ver con el papel que debe jugar el estado, fácticamente, con la economía, sobre todo en el nivel de intervención y de regulación que tendrá.

En ese sentido, el uso de ‘neoliberalismo’ como moneda corriente en la política que después se filtra a la academia viene de la implementación de algunos planteamientos del monetarismo como modelos de política económica. 

Estos modelos se comenzaron a aplicar a finales de la década de los setenta y ya de lleno durante la década de los 80 como medidas ante las crisis económicas generadas por el estado de bienestar keynesiano y, por supuesto por el declive del socialismo real.

De tal forma, el consenso es que el ‘modelo neoliberal’ comienza con la victoria de Ronald Reagan en Estados Unidos y la llegada de Margaret Thatcher al Reino Unido. 

Ellos implementaron una política económica enfocada en medidas como: el adelgazamiento del estado, que se tradujo en privatizaciones de empresas y servicios administrados por el gobierno; una política monetaria operada por bancos centrales autónomos del gobierno cuyo objetivo es mantener la inflación en niveles razonables y establecer el precio y la oferta de dinero a través de las tasas de interés; tipos de cambio de libre flotación y, políticas fiscales más laxas.

Este modelo se consolidó a nivel global en 1989, con el Consenso de Washington, el cual establecía una serie de recomendaciones de política económica para los países inmersos en una crisis económica. Este fue elaborado por el economista estadounidense John Williamson y fue avalado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Reserva Federal de Estados Unidos. 

Las 10 recomendaciones que proponía el Consenso de Washington eran:

  • Disciplina fiscal
  • Reordenación de las prioridades del gasto público
  • Reforma tributaria
  • Liberalización de las tasas de interés
  • Tipo de cambio de libre flotación
  • Liberalización del comercio
  • Liberalización de la inversión extranjera directa
  • Privatización
  • Desregulación
  • Derechos de propiedad

Este modelo económico iba en un sentido contrario al modelo keynesiano de intervención estatal en la economía. 

Fue un cambio de 180 grados en la política económica del mundo, que, por supuesto, incluyó a México, quien desde 1982 comenzó con reformas en esa dirección a raíz de las crisis económicas generadas durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo, que tenían una política económica estatista y proteccionista. Las reformas llamadas ‘neoliberales’ se profundizaron durante los sexenio de Salinas y Zedillo, pero continuaron prácticamente hasta el sexenio de Peña Nieto.

La adjetivación negativa del ‘neoliberalismo’ se desarrolló a partir de la implementación de estas políticas económicas. Sobre todo fue impulsada por los nacionalistas, los keynesianos y los socialistas, quienes criticaron políticamente este modelo sosteniendo que privilegia los intereses particulares sobre los colectivos y que incrementaría la pobreza y la desigualdad. 

Dicho de otra forma, fue el elemento de combate ideológico que utilizaron los grupos políticos que quedaron al margen de estas reformas. Justamente, el ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue y sigue siendo un político que utiliza la adjetivación contra el neoliberalismo como consigna para etiquetar simplificadamente a sus adversarios políticos (por no usar el concepto de ‘enemigo’, de Carl Schmitt) y, además para diferenciarse de ellos, ya que promueve una política económica de corte estatista, centralista y proteccionista, como la que se tenía antes de 1982.

El adjetivo ‘neoliberal’ utilizado como moneda corriente en la política, no refiere a cuestiones relacionadas a la teoría económica, sino a una postura ideológica que apela a esos principios teóricos para aplicarlos en la política económica. 

Para la izquierda y para el nacionalismo, ‘neoliberal’ es sinónimo de ‘maldad’, sin embargo no es más que una descalificación ideológica ya caricaturizada. No obstante, hay que aclarar que de ninguna forma esos calificativos vuelven falsa la teoría monetarista la cual sigue teniendo vigencia como teoría científica y como modelo para política económica, guste o no políticamente.

Por Pedro L. Arana, sociólogo y editor de Oink Oink.