¿Qué pasaría si desaparece el internet libre en China?

Nadie como China para establecer una distinción clara entre lo económico y lo político. El gigante asiático muestra una apertura hacia el libre mercado y el comercio internacional; opera como cualquier país capitalista. Sin embargo, en el terreno de lo político, China sigue manteniendo un sistema autoritario a la usanza comunista, no solo en términos de la estructura organizativa de partido único y ahora, con la perpetuación en el poder del líder, Xi Jinping por tiempo indefinido, sino también porque sus ciudadanos tienen limitadas libertades básicas, por ejemplo las de acceso a información en internet.

“En China Twitter, Facebook e Instagram son considerados contrarrevolucionarios.”

De hecho, el gobierno chino tiene restringido el acceso libre a internet y el gobierno provee una plataforma con contenidos previamente filtrados por el partido comunista, es decir, la población, oficialmente, solo tiene acceso a contenidos que son acordes con la ideología comunista, por ejemplo, Twitter, Facebook e Instagram son considerados contrarrevolucionarios.

Por este tipo de políticas, muchas personas en China contratan servicios ilegales de redes privadas virtuales (VPN, por sus siglas en inglés) para poder tener un acceso libre a internet,  los proveedores de estos servicios clandestinos se encuentran en países europeos y Estados Unidos. Las VPN ocultan las ubicaciones y sitios reales de los usuarios de internet, lo que permite a los chinos desvincularse de las redes locales y navegar libremente por internet.

Sin embargo, el gobierno de China anunció que a partir del 31 de marzo se endurecerán las políticas de regulación de internet y cerrarán a cualquier proveedor no autorizado que sea detectado. Esto lo hará a través de un censor que detecta todas las redes piratas VPN, hasta el momento el gobierno chino ha inhabilitado cientos de redes ilegales y varias personas han sido encarceladas. De hecho, por estas medidas, Apple ya retiró todas sus aplicaciones VPN en la AppStore que tiene para China.

“Una VPN en China sirve, por ejemplo, para ver noticias reales”.

Y es que mientras en Occidente un atractivo común de una VPN es descargar piratería con camuflaje o ver PopCornTime desde Estados Unidos, el uso que se le da a una VPN en China implica un riesgo mucho más grande que una multa, y la información a la que se puede acceder puede ser mucho más comprometedora, como, por ejemplo, noticias reales.

Algunos proveedores de VPN estadounidenses están buscando la forma de eludir los sistemas de detección de redes pirata del gobierno chino, para esto han puesto en operación nuevos servidores en la nube para hacer que las actividades de sus usuarios se infiltren en el tráfico normal.

El costo promedio de este tipo de servicios en China es de entre 10 y 12 dólares al mes y los contenidos más consumidos son: noticias polémicas, dibujos animados prohibidos por el gobierno y para proteger sus comunicaciones de los servicios de mensajería oficiales que se encuentran permanentemente intervenidos.

Esta situación ilustra como ningún otro ejemplo la distinción entre lo legal y lo legítimo, en particular la idea que no todo lo legal es necesariamente legítimo. En este caso, tenemos un orden legal restrictivo a las libertades y derechos básicos bajo un argumento puramente ideológico: el de la revolución;  frente a actos ilegales de personas que corren riesgos para obtener esas libertades, por lo tanto la pregunta es: ¿qué tan legítimo es en este caso romper el orden legal? y, ¿es ilegítimo ejercer derechos no garantizados por la ley rompiendo la ley?

El orden legal diría que estas acciones, además de ilegales son ilegítimas por ser contrarrevolucionarias, sin embargo, esto no es más que el reflejo de la incapacidad de regular este tipo de acciones, las cuales ya desbordaron lo legal, por lo tanto, el derecho y la política, sí o sí, tienen que lidiar con este problema, ya sea mediante coacción o mediante la garantía de esos derechos, todo depende del costo que tenga ceder o mantener el orden actual en términos de la propia legitimidad del poder político. (Vía: El Financiero)

Nadie como China para ejemplificar cómo el totalitarismo puede convivir con el capitalismo; y nadie como China para ejemplificar cómo lo legítimo no siempre es legal.