Lo que sabemos (hasta el momento) del ataque al fuerte Paramacay, en Venezuela [VIDEO]

La madrugada del domingo, un comando armado de alrededor de 20 hombres atacó la base militar de Paramacay, en el estado de Carabobo, Venezuela. Las autoridades venezolanas han calificado el ataque como un intento de golpe de Estado pero, también, como una “entelequia propagandística”. Dos de los atacantes murieron en la refriega, fueron arrestados 8 y el comandante, Juan Carlos Caguaripano Scott y los restantes lograron escapar con armas que robaron de la base.

El ataque a la base militar ocurrió la madrugada después de la primer sesión de la Asamblea Constituyente, votada la semana pasada y, todavía, en medio de acusaciones de fraude por parte del aparato electoral bolivariano. (Vía: El País)

En un video, que fue publicado en las mismas horas en que se llevó a cabo del ataque, Juan Carlos Caguaripano, acompañado por “oficiales y tropa” del “verdadero ejército venezolano”, invitaba al ejército a levantarse junto con él y “apoyar al pueblo venezolano”.

Caguaripano formó parte del llamado “Golpe Azul”, una conspiración para asentar un golpe de Estado que, supuestamente, fue coordinado por el General brigadier de Aviación, Oswaldo Hernández Sánchez, en 2014. Desde entonces, se encontraba prófugo; tras el ataque, las fuerzas de seguridad venezolanas insisten en reportarlo como desertor. (Vía: TeleSUR)

https://twitter.com/Cap_Caguaripano/status/894400556726337536

El ataque, informaron a través de Twitter Diosdado Cabello y Remigio Ceballos, fue controlado después de pocas horas y, desde el mismo fuerte Paramacay, elementos de la 41 brigada del Ejército (una de las unidades más fuertes del ejército bolivariano) publicaron un video en el que declaran su apoyo al gobierno de Maduro, al mismo tiempo que rechazaban que dentro de sus filas existan ánimos opositores.

El ataque del domingo ha levantado alerta dentro de las voces del oficialismo: los mensajes lanzados tan pronto y con ánimos totalizadores (“el ejército monolíticamente apoya el gobierno bolivariano”, por ejemplo) evidencian fracturas ideológicas dentro de las filas del ejército. (Vía: La Jornada)

Un régimen que, desde 1999, ha dependido, por un lado, del apoyo popular y comunitario y, por el otro, de la tropa, puede tener un momento aún más complicado si también el ejército se fractura.

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