¿Por qué es un avance dictar cárcel a quien abandone a sus adultos mayores en CDMX?

Vamos tarde en la carrera para prevenir que el cuidado de los ancianos sea un problema nacional.

La población de nuestro país envejece, y a medida que la mayor parte de nosotros ingrese a las filas de los adultos mayores, requeriremos más y mejores servicios para atender este sector creciente de la población. ¿Qué estamos haciendo al respecto? En unos años las guarderías de niños no serán tan bien negocio como las de ancianos, pero eso es sólo el principio.

La asamblea legislativa de la Ciudad de México aprobó por unanimidad de dos comisiones distintas sancionar con tres años de cárcel a quienes abandonen a sus adultos mayores. Por terrible e inaceptable que suene, casos así ocurren todos los días. La medida está dirigida a proteger aquellos ancianos que son abandonados por sus hijos. (Vía: Excélsior)

esta nueva medida contempla una reforma del código penal de la Ciudad de México y fue propuesta por la diputada perredista Elizabeth Mateos, presidenta de la comisión de Atención a Grupos Vulnerables. El dictamen ha sido aprobado en comisión pero está pendiente su aprobación en el pleno de la asamblea. Lo que, parece ser, ocurrirá sin mayores problemas.

Sin embargo, esta propuesta de ley es apenas la punta del iceberg de acciones que se deben tomar urgentemente para prevenir un futuro desastroso en atención a los adultos mayores. Ellos necesitan atención y recursos; ahora mismo estos siguen siendo insuficientes aun cuando la pirámide poblacional todavía no se ha invertido. Hay muchas industrias y sectores de la burocracia que enfrentarán serios problemas cuando la pirámide se invierta y no se hayan tomado las medidas pertinentes.

Los adultos mayores en nuestro país no sólo siguen trabajando: cada día trabajan en mayor número. Eso quiere decir forzosamente que nuestro sistema de pensiones resultó insuficiente para muchos de ellos y que, además, no hay nadie en sus hogares que pueda velar por ellos sin que tengan que trabajar para sostenerse. (Vía: INEGI)

A eso hay que agregar problemas adyacentes como la automatización del trabajo por parte de robots o la baja penetración de las afores, que, como lo hemos hablado antes, por muchas razones están resultando en un gran negocio para muchos menos para los propios trabajadores. Si las afores de nuestro país no mejoran su servicio y si los jóvenes no empiezan desde ya a ahorrar para su vejez, los problemas pueden ser de índole nacional: una economía entera arruinada porque una generación se quedó sin empleo y sin jubilaciones. 

¿Quién va a cuidarte cuando hayas envejecido?

Nuestras cuitas, sin embargo, palidecen ante los problemas que enfrenta China al respecto. No es para minimizar, pero no está demás recordar que allá se pierden (sí, se pierden) 500 mil adultos mayores al año, a razón de 1300 ancianos al día. Es como si una ciudad de nuestro país se perdiera cada año. Sin duda nuestros problemas aún no son tan graves, pero lo serán si no los atendemos ahora. (Vía: CNN)

Para el pensador británico Terry Eagleton la esperanza no es el inapropiado consuelo de los crédulos sino una construcción cotidiana del futuro: hay porvenir posible porque ahora mismo se trabaja en él. Los problemas que deberá enfrentar nuestra generación son enormes, pero aún son combatibles. El tiempo está a nuestro favor, aún. Acaso parezca que la propuesta de de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México es anodina, pero es apenas el primer pasito de una larga adecuación legal y burocrática para atender a los ancianos del futuro: es decir, para atenderte a ti y a mí.