RESEÑA: For Sama, una íntima cinta de amor y guerra

For Sama es un retrato íntimo de la guerra desde la mirada valiente de una superviviente de Aleppo.
Reseña de documental For Sama, proyectado en GIFF

En ocho años, la guerra civil en Siria ha cobrado casi 600 mil vidas humanas. En Alepo, ciudad que concentró los más cruentos bombardeos del régimen de Assad y las fuerzas militares rusas de Putin, las pérdidas civiles fueron incontables. Las bombas de barril, los gases tóxicos, todas las armas utilizadas en contra de esta ciudad rebelde, sirvieron para maximizar las heridas colaterales y quebrar el espíritu de aquellos que, en un lejano 2011, soñaron con libertad.

Hace ocho años, las voces de la primavera árabe liberaban a Egipto de un régimen dictatorial y hacían tambalear los gobiernos de Libia y Túnez. Pero en Siria, las protestas estudiantiles se tiñeron de sangre. Bashar al-Assad se negó a soltar el poder y, con el apoyo de Vladimir Putin, desarmó las manifestaciones con un cruenta represión. Desde entonces, la guerra civil continúa con encarnizados enfrentamientos, miles de muertes civiles y la más grande crisis humanitaria de este naciente siglo. 

En medio de este triste contexto nace For Sama, el multipremiado documental que se llevó el Ojo de Oro en el pasado festival de Cannes. For Sama no es un documental formalmente refinado, no es una obra fabricada con grandes planos que tiene una reflexión plástica en cada toma. Y, sin embargo, es un documental brutalmente efectivo que reposa en un concepto sólido, una narración honesta y poética, un enorme sentido de necesidad histórica. 

Waad al-Kateab era una estudiante de la Universidad de Aleppo en 2011, cuando iniciaron las protestas en contra del régimen de Bashar al-Assad. La familia al-Assad llevaba tres generaciones en el poder y los levantamientos en Egipto, Libia y Túnez hicieron eco en una población harta del nepotismo despótico que los gobernaba. Ante el apremiante momento histórico, al-Kateab decide filmarlo todo con su celular. Cuando empieza la represión, ella sigue filmando; cuando las bombas empiezan a caer ella sigue filmando; cuando se enamora, sigue filmando; cuando mueren sus amigos, sigue filmando; y cuando nace su hija, ella sigue filmando. 

Con horas y horas de material, al-Kateab entiende, rápidamente, que este documento histórica será también la única forma de explicarle a su hija por qué la trajo a este mundo horrible, por qué la concibió en medio de una guerra y por qué no la mandó lejos cuando tuvo la oportunidad. Este documental es una carta de amor a Sama, esa niña que nació en un hospital entre bombas y creció los primeros meses de su vida entre el permanente olor a sangre y yodo mezclados en el polvo. Sama es la niña que ya no llora cuando llueve metralla, una víctima más entre tantas víctimas. 

Así, For Sama es una confesión, una película profundamente íntima que trata de explorar las decisiones de una documentalista que no se excusa y que no busca ser coherente. al-Kaetab prefiere la honestidad a la interpretación. Y, por eso, más allá de la confesión personal, tenemos una película que no desvía la mirada de los horrores gráficos de la guerra.

En este documental, observamos las consecuencias de los bombardeos indiscriminados en uno de los últimos hospitales que queda en pie en Alepo: niños con la cabeza abierta, sin manos, con el torso perforado por decenas de esquirlas; hombres desgarrados y madres desgarrándose las vestiduras; caras conocidas que desaparecen y pisos regados con la sangre acumulada que brota de cuerpos sin rostro…

En esta sinceridad cruda, en este acercamiento tan directo, tan de primera mano, de la guerra civil en Siria, se pierde la distancia de los números, de los mapas, de los conflictos internacionales. De pronto, la guerra tiene un rostro, y la sensación constante de miedo de quienes la viven cruza la pantalla para inundarnos en su angustia.

Esta cinta es realmente difícil de ver y, al mismo tiempo, es esencial para recordar la importancia de las imágenes en el contexto de los crímenes de guerra. Porque este documental es una obra de arte, por supuesto, pero es también un documento histórico invaluable; un documento para no olvidar; un documento para encontrar, en lo peor de la humanidad, lo mejor de todos nosotros. 

por Nico Ruiz (@Pez_out)