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¡Hey, lectores! Conozcan Libros en el Transporte y enamorénse

Libros en el Transporte es una iniciativa para que usuarios donen y compartan libros a lo largo de la CDMX
Uno de los paraderos en los que puedes encontrar libros en el transporte. (Imagen:Twitter)

La lectura siempre ha sido retratada como un acto solitario, aburrido y relegado a sectores un tanto elitistas. Pero, en realidad, no tiene nada que ver con eso; como ejemplo tenemos a la asociación Libros en el Transporte, que busca que los usuarios del Sistema de Transporte Colectivo de la CDMX no sólo lean, sino que compartan libros a granel.

Plumas Atómicas platicó con Claudia Santos Campuzano, la chica que implementó Libros en el Transporte en la Ciudad de México. Esta estudiante de Letras Inglesas en la UNAM nos platicó que Libros en el transporte nació hace un año con la intención de promover la lectura en todo México pero principalmente en la ciudad de México.

Esta iniciativa consiste en dejar libros en diferentes partes del transporte público, estos lugares pueden variar dependiendo de su temática. Por ejemplo: si se trata de un libro de cálculo, éste se deja en una estación cercana a una universidad; si se trata de literatura, las zonas pueden variar.

El proceso se lleva acabo mediante Instagram: quien quiera participar debe contactar con ella. Luego se acuerda un punto para realizar la donación, a los donadores se les toma una foto y se les obsequia un separador. Al libro se le coloca un sello y una guía. 

Se aceptan libros académicos y literarios que no tengan vigencia, por ejemplo si se trata de leyes o códigos, lo mejor es abstenerse pues ambas se mantienen en constante actualización.

Claudia Santos explicó que esta organización está inspirada en otra iniciativa:

Nació por otra iniciativa que se llama Books on the Subway de Nueva York, ellos publicaron una historia en su Instagram invitando a otras personas de otras ciudades a participar y yo me ofrecí para empezar la iniciativa en la Ciudad de México. Hable con ellos, ellos me dijeron cómo había sido su experiencia, pero me dijeron cómo habían empezado, que fue con libros de su biblioteca. En este sentido,  el único apoyo que me podían brindar era ser parte del movimiento en una página en la que se registra la iniciativa en diferentes países.”

La estudiante nos contó que ella lleva el proyecto de manera solitaria, sin embargo, algunas personas se ofrecen para repartir los libros en diferentes puntos de la Ciudad de México.

Uno de los paraderos en los que puedes encontrar libros en el transporte. (Imagen: Twitter)

A un año del proyecto Claudia Santos piensa que el proyecto ha crecido, por ejemplo, al inicio todos los libros que se donaban salían de su bolsillo, sin embargo, con el paso del tiempo, se acercaron los donadores. Inclusive calcula que hay donaciones de libros para dos meses.

La gente sí dona y participa, sin embargo, un problema es la recepción, ya que algunos se pierden o no reportan que han encontrado el libro. En cuanto a los seguidores en redes sociales, puede observar un crecimiento constante. A corto plazo espera que la iniciativa siga creciendo y se sumen más lectores, a largo plazo le gustaría que las editoriales se interesen en realizar donaciones.

La comunidad lectora tiene tres formas de apoyar el proyecto:

  • Encontrar los libros y devolverlos
  • Donar económicamente
  • Realizar difusión