Federico García Lorca, el poeta en Nueva York

García Lorca reflexionó sobre conflictos en su libro "Poeta en Nueva York"
(Imagen: Flickr)

Federico García Lorca, quién nació el 5 de junio de 1898, llegó a estudiar inglés en la sesión de verano de la Universidad de Columbia, el 26 de junio de 1929, en Nueva York. Estaba en un momento delicado de su vida y si bien no aprendió inglés, escribió una de sus mejores obras, Poeta en Nueva York, donde reflexiona sobre los afroamericanos y el racismo en Estados Unidos.

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Antes de llegar a Nueva York, Federico García Lorca creía que había llegado a un callejón sin salida como poeta. Su “Romance Gitano” había sido muy exitoso, pero también fue muy criticado, al ser considerado inculto y vulgar. Lo anterior, sumado a su convulsa vida amorosa, hicieron que el poeta decidiera acompañar a un amigo de su familia a Nueva York. Su padre estuvo de acuerdo, creyendo que el viaje favorecería la poesía de su hijo.

García Lorca y Dalí (Imagen: Wikicommons)

Poeta en Nueva York

Poeta en Nueva York se divide en diez secciones, cuyos títulos proporcionan una hoja de ruta para un viaje interior: “un viaje al corazón de un mundo extraño”, en las propias palabras del poeta. Esa palabra extraña es, por supuesto, la ciudad y la sociedad materialista que encarna. De hecho, el título fue una ironía: a los ojos de Lorca, Nueva York, el epítome del capitalismo, era la antítesis misma de la poesía.

García Lorca nos da una visión afligida, acongojada, ante una gran ciudad como lo es Nueva York, que cada vez está más deshumanizada a sus ojos. La visión de la ciudad como un mundo adverso para el ser humano, que destruye y humilla a la humanidad tiene un gran impacto en García Lorca, que en esta obra busca denunciar las condiciones de insolidaridad que la gran urbes produce en los humanos y en la naturaleza.

Un poema de “Un Poeta En Nueva York” (Imagen: Wikicommons)

Los poemas que nos llaman la atención dentro del contexto que está viviendo Estados Unidos —y el mundo— tras la muerte de George Floyd son los llamados Los Negros, particularmente El Rey de Harlem.

El Rey de Harlem

Este poema, el segundo de Los Negros, busca retratar la situación de los afroamericanos en Harlem durante aquellos años. En El Rey de Harlem, García Lorca describe el conflicto social que existe entre la naturaleza y la modernización, y su efecto en los afroamericanos.

El poeta español describe la degradada situación de los afroamericanos en Harlem y los efectos de este tipo de sociedad en ellos.

¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.

García Lorca muestra empatía por los afroamericanos, describe su dolor y sufrimiento por la manera en la que la sociedad los somete y como su color los condena —sin merecerlo— a una posición de inferioridad.

Para el poeta en Nueva York, los afroamericanos ha sufrido una perdida de identidad en Estados Unidos y los conmina a huir para recuperar su libertad. Buscar una relación con la naturaleza, recuperar la espiritualidad y dejar atrás la sociedad cada vez más mecanizada.

Cómo lo dijera el poeta en una plática que dio en Nueva York: “Yo quería hacer el poema de la raza negra en Norteamérica y subrayar el dolor que tienen los negros de ser negros en un mundo contrario, esclavos de todos los inventos del hombre blanco y de todas sus maquinas.” (Vía: Google Books)

Federico García Lorca murió antes de la publicación de Poeta en Nueva York. Después de su estancia en Nueva York, Lorca viajó a Cuba, donde escribió uno de los poemas incluidos en el libro, “Son de negros en Cuba”, antes de regresar a España. El libro no se publicó hasta 1940, después de la muerte de Lorca. Debido a la dictadura de Franco, se lanzó originalmente en México y Estados Unidos.

Primera edición de “Un Poeta en Nueva York” (Imagen: Wikicommons)

Podemos ver que, si bien García Lorca tiene una visión bastante estereotípica de los afroamericanos. No obstante, se da cuenta que la sociedad no les daba  su lugar por el simple pigmento de su piel. Esto nos hace reflexionar que tanto hemos avanzado desde entonces. Parece que aún nos queda mucho trecho por recorrer.