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Billie Holiday: Cómo “Strange Fruit” acabó con su vida

A 105 años de su nacimiento, recordamos a una de las cantantes de jazz más icónicas
(Imagen: Wikicommons)

Strange Fruit pudo haber sido escrita por el compositor y poeta estadounidense Abel Meeropol (también conocido como Lewis Allen), pero desde que Billie Holiday cantó las tres breves estrofas en 1937, se convirtió en su dueña. Y su insistencia en interpretarla pudo haber sido, del alguna manera, responsable de su muerte.

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Eleanora antes de Billie

El verdadero nombre de Billie Holiday era Eleanora Fagan. Nació el 7 de abril de 1915. Su madre, Saraha Julia Fagan tenía 19 años cuando nació su hija, producto de su relación con Clarence Holiday, un aspirante a ser músico de jazz. Apenas nació Eleanora, Clarence abandonó a su familia para tratar de tener una carrera como guitarrista.

Esto hizo que la infancia de Eleanora fuera dura. Su madre trabaja sirviendo a los pasajeros de trenes, por lo que la niña estaba a cargo de la suegra de su tía. Ante esta situación, solía escapar de la escuela y meterse en problemas. Con apenas 9 años, fue llevada a la corte juvenil.

Tuvo que trabajar desde muy niña y a los 12 se dedicaba a lavar los pisos de casas y a hacer los mandados de un prostíbulo. Fue ne estos años cuando la música de Louis Armstrong y Bessie Smith llegó a sus oídos. Comenzó a cantar sus canciones y se dio cuenta que tenía talento para ello.

Ante la situación de pobreza en la que se veían ella y su madre, Eleanora fue forzada a prostituirse tras mudarse a Harlem en 1929. Tras una redada, fue enviada a prisión junto con su madre. Pero pronto su talento la haría sobre salir.

Billie Holiday

Eleanora comenzó a audicionar y cantar en clubes de jazz. Debutó en oscuros clubes nocturnos de Harlem, compartiendo escenario con otros bailarines y comediantes. Alrededor de este tiempo, tomó prestao su nombre profesional Billie Holiday de la actriz de pantalla Billie Dove y retomó el apellido de su distante padre. Aunque nunca recibió capacitación técnica y nunca aprendió a leer música, Holiday se convirtió rápidamente en una participante activa en lo que entonces era la escena de jazz más vibrante de Estados Unidos.

A los 18 años, después de reunir más experiencia de vida que la mayoría de los adultos, Holiday fue descubierta por el productor John Hammond, con quien realizó su primer disco como parte de un grupo de estudio dirigido por el clarinetista Benny Goodman, quien también estaba al borde de su propio estrellato.

(Imagen: Wikicommons)

De 1935 a 1941, la carrera de Holiday despegó, grabando éxito tras éxito con el pianista y arreglista Teddy Wilson. Simultáneamente, en 1936 comenzó una legendaria serie de colaboraciones con el gigante del saxofón Lester Young. Lester la bautizaría como “Lady Day“. Cuando Holiday se unió Orquesta Count Basie de Kansas City para giras en 1937, ya era una fuerza imparable. En 1938, Artie Shaw la invitó a cantar con su Orquesta, convirtiendo a Billie en la primera mujer negra en trabajar con una banda blanca, un logro impresionante y valiente.

Strange Fruit

En el pico de su éxito, llegó el poema de Strange Fruit a la vida Billie. Un terrible retrato de un linchamiento de los esclavos negros en el sur de los Estados Unidos. Describía los cuerpos colgados, como extrañas frutas en los árboles. La música la compusieron sólo para que Holiday pudiera interpretarla.

Una noche, en 1939, Billie Holiday subió al escenario en la ciudad de Nueva York e interpretó Strange Fruit por primera vez. Para muchos, esta es la primera canción de protesta conocida en los Estados Unidos. Una mujer afromericana cantando una canción así ante una audiencia con blancos. Inmediatamente después, Billie Holiday recibió su primera amenaza de la Oficina Federal de Narcóticos. Su vida no volvería a ser la misma.

Harry Anslinger, el primer comisionado de la Oficina Federal de Narcóticos decía ue los narcóticos hacían olvidar a los negros su lugar en el tejido de la sociedad estadounidense, y que los músicos de jazz eran particularmente peligrosos, creando música “satánica” bajo la influencia de la marihuana.

Holiday, quien siempre buscó llamar la atención del público para hacerlos conscientes del impacto devastador de la supremacía blanca, también consumía drogas. Era adicta a la heroína. Tras su interpretación de Strange Fruit, Anslinger le ordenó a Holiday que dejara de interpretar la canción. Billie se negó, y Anslinger aumentó sus esfuerzos para silenciarla.

Los últimos días de Billie Holiday

Anslinger buscó la manera de engañar a Holiday y logró que le comprara heroína a uno de sus hombres disfrazados. La cantante pasó dieciocho meses en prisión. Tras su liberación en 1948, el gobierno federal se negó a renovar su licencia de artista de cabaret, obligatoria para cualquier artista que tocara o cantara en cualquier club o bar que sirviera alcohol.

Esto minó por completo su carrera. Aunque Holiday pudo realizar múltiples actuaciones con entradas agotadas en el Carnegie Hall, ya no podía viajar por el circuito de bares, vital por aquellos años.

(Imagen: Wikicommons)

Incapaz de actuar regularmente en los lugares que amaba y con su pasado tormentoso acechándola, Holiday volvió a usar heroína. Cuando se internó en un hospital de Nueva York en 1959, su hígado estaba fallando y tenía cáncer. Estaba demacrada y su corazón y sus pulmones estaban comprometidos. A pesar de su condición, no quería quedarse allí. Presentía que no estaría a salvo de Aslinger. Y tenía razón.

Los hombres de Anslinger aparecieron junto a su cama de hospital, la esposaron, tomaron fotos y quitaron los regalos que la gente había traído a la habitación: flores, radio, tocadiscos, chocolates, revistas, y colocaron dos policías en la puerta.

Aun así, a medida que los médicos comenzaron el tratamiento con metadona, Holiday comenzó a mejorar, aumentando algo de peso y mejorando lentamente. Pero luego los hombres de Anslinger impidieron que el personal del hospital administrara más metadona. Sucumbió a la muerte el 17 de julio de 1959. Apenas tenía 44 años.

A pesar de los intentos por silenciarla, el legado de  Biilie Holiday sigue existiendo. Su voz ha trascendido el tiempo y Strange Fruit es un pedazo de historia, no sólo de la música, sino también de la esclavitud en los Estados Unidos.