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CM del MUNAL denuncia falta de pagos del INBA

Trabajadores del INBA han denunciado desde la semana pasada 3 meses de retraso en sus pagos. Sin embargo, su denuncia con el hashtag #YaPágameINBA hoy se volvió tendencia luego de que el CM del MUNAL tuiteara al respecto “El amor al arte no debe significar tres meses sin cobrar. “.

Su tuit destapó una enorme oleada de quejas de trabajadores del INBA que trabajan por honorarios, bajo el Capítulo 3000, y que, denuncian, desde hace 3 meses simplemente no han recibido pago alguno. (Vía: Reforma)

A esta denuncia específica se une la falta de prestaciones laborales y la falta de certeza en la contratación. En una carta enviada a Reforma expresaron lo siguiente:

“Las quejas de los trabajadores contratados bajo la modalidad de capítulo 3000 no se refieren solamente a los adeudos del primer trimestre del año en curso, sino a la precarización de la situación laboral que esta contratación conlleva”. (Vía: Reforma)

En el MUNAL ahora mismo han montado una espléndida exposición de Caravaggio, ¿cuántos de los trabajadores que colaboraron en esa exposición, desde el montaje de la obra hasta las labores de curaduría no han podido cobrar en tres meses su trabajo?

El día de hoy, 26 de marzo, los trabajadores que fueron contratados bajo el régimen Capítulo 3000 del Museo de Arte Moderno (MAM), el Museo Tamayo y la Casa Estudio Diego Rivera entraron en paro laboral, para denunciar la falta de pago.

El INBA no ha dado una declaración resolutoria al respecto, pero lo que sí se sabe es que su actual directora, Lidia Camacho, ya anda viendo dónde caerá terminando el sexenio. Camacho salió como suplente de Vanessa Rubio (colaboradora de Meade) en la lista de plurinominales del PRI para el Senado de la República, publicada el lunes pasado. (Vía: El Universal)

Es decir: mientras ella gestiona su supervivencia sexenal en el mundo de la política, los trabajadores del instituto que dirige tienen que gestionar un paro de labores porque, simplemente, no se les paga.

Para nadie es secreto que la cultura y los empleos que giran alrededor de ella, son de las actividades más menospreciadas del país. Si de por sí molesta que un presidente ignore la importancia vital de su Secretaría de Cultura, es una auténtica mezquindad que los funcionarios responsables de la difusión cultural en el país no les importe pagar a sus trabajadores.