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Querido internet, deja de romantizar las enfermedades mentales

El dolor como producto de consumo parece bastante redituable
¿Por qué se percibe a las enfermedades mentales como algo cool? (Imagen:Twitter)

“Lo peor de tener una enfermedad mental es que todo el mundo actúa como si no la tuvieras”. Sin duda esa fue una de las frases más celebres de Joker, ¿pero realmente comprenden las enfermedades mentales o sólo las romantizan?

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De un tiempo para acá, me he percatado de la creciente romantización de los problemas mentales en diversos ámbitos. El dolor como producto de consumo parece bastante redituable, sólo basta ver las producciones discográficas, visuales y sonoras que capitalizan con ello.

Nada más cool que una playera que diga lo triste que estás. (Imagen: Amazon)

Grupos de Facebook, memes y películas que representan a la depresión, la psicopatía o la esquizofrenia como algo “cool” han explotado una dimensión poco real de los padecimientos mentales.

Tratan a la ansiedad o la dependencia ansiosa como algo digno de portar en una playera, sudadera o un collar. Depresión, bipolaridad, high anxiety, nombres de trastornos mentales utilizados como una estrategia de marketing que invisibilizan los verdaderos estragos de un trastorno mental.

En el 2017 se estrenó la película Split o Fragmentado de M. Nigth Shyalaman. En esta cinta se habla de Kevin Wendell Crumb, un hombre que padecía un trastorno de identidad disociativo y, por tanto, tenía 23 personalidades.

Según la trama Kevin desarrolló las personalidades debido al maltrato y abuso sufrido durante la infancia. Éstas, a su vez, crearon a “La Bestia” una criatura que buscaba purificar a la sociedad y reivindicar a los “impuros” aquellos que habían sufrido de alguna forma y, por ello, “eran más buenos” que el resto de personas que no habían sufrido.

Entre los focos rojos de la cinta, podemos observar la idea, muy cristiana por cierto, que asocia la bondad con el dolor. Mediante un trastorno mental, el abuso infantil y el dolor se justifica la villanía de un personaje.

Asimismo,  el trastorno de identidad fue retratado como una habilidad, un don, que de cierta manera, glorificaba a la enfermedad antes que dar un referente menos edulcorado.

Los trastornos mentales no sólo se vanaglorian, también se han llegado a hipersexualizar, pensemos en el personaje de Harley Quinn en la cinta de Suicide Squad.

El personaje —en la cinta, no hablamos de la caricatura o el cómic—retrata en primera instancia se dice que está loca sin que se especifique del todo que padece.

También se retrata la dependencia emocional o ansiosa que siente por Joker. Ésta no se cuestiona, se glorifica sin más, aunado a ello está hipersexualización del personaje que recuerda al modelo de la femme fatale, aunque revertido.

La mujer misteriosa y seductora es reemplazada por una complicada y con trastornos que en vez de “enmanciparse” se subordina a las relaciones tortuosas. No faltó quién glorificara la relación de ambos personajes en redes sociales.

¿En qué momento se ha permitido que las enfermedades mentales sean un cliché de la inteligencia, de lo deseable?

Yo sé que las obras de arte, sin importar su disciplina, no tienen por qué obedecer a una visión ética, moral o religiosa. Incluso negar que estas producciones escondan mensajes controversiales o moralmente reprobables existen me parecería un error.

El problema llega cuando estos son los únicos referentes que las personas tienen sobre las enfermedades mentales, sin planearlo, se tiende hacia la homogeneización.

De alguna manera tanto la normalidad como la homogeneidad de la sociedad son castigadas, se asocian con una falta de conciencia o una falta de postura ética, moral o política.

Mientras toda transgresión a la norma es bien vista, algo similar ocurre con la locura. Solemos asociar la falta de alienación con una posición superior de manera intelectual, viene a mi mente la siguiente frase:

“Estás loco, pero te diré un secreto: las mejores personas lo están”.

Las personas que padecen trastornos mentales generalmente sí son aisladas por la sociedad, pero ello no se traduce en algún beneficio.  Pensemos en la falta de información sobre cada padecimiento.

La falta o mala práctica políticas públicas  de salud, ausencia de recursos médicos como atención oportuna y tratamientos farmacológicos y psicológicos (como la terapia).

Esta imagen tan alejada que nos creamos acerca de la locura puede convertirse fácilmente en falta de empatía y desinformación que nos impide actuar de manera adecuada cuando conocemos a una persona que sí padece una enfermedad o cuando se trata de nuestra salud mental.

Dejemos de difundir imágenes de Desmotivaciones. (Imagen:Twitter)

Regresemos al  caso de Joker, que además fue la gota que derramó el vaso. Por los promocionales e información en redes ya me temía que la cinta pretendería explicar o justificar la conducta de un personaje, cuya maldad no necesitaba condescendencia, a través de un padecimiento mental y el constante abuso tanto familiar como social.

¿Qué sucede con la desinformación de las enfermedades mentales? (Imagen: Twitter)

Una vez más las enfermedades mentales se habían retratado como una justificación de la criminalidad o una condición exótica. Todo se selló con esta frase:

“Lo peor de tener una enfermedad mental es que todo el mundo actúa como si no la tuvieras”

No fue raro verla replicada en redes sociales, pero era inevitable cuestionarse: ¿la sociedad sabe cómo relacionarse con las personas que padecen trastornos mentales? Probablemente tratarlas a todas por igual y homogeneizarlas no es la respuesta.

Llora y ríe al mismo tiempo mientras escribe la nota. (Imagen: Twitter)

El abuso infantil sí tiene consecuencias psicológicas y emocionales, sin embargo, esto no convierte a quienes lo padecieron en futuros psicópatas, agresores sexuales o asesinos seriales.

Las personas con enfermedades mentales no se convierten en villanos, antihéores o superhéroes y aunque estemos hablando de ficciones, lo cierto es que ofrecer una visión distorsionada de estas afecciones no mejorará la forma en que la sociedad se relaciona con las personas que la padecen.

Las personas que padecen enfermedades mentales no son exóticas, superiores y tampoco necesitan la condescendencia o lástima por parte de la sociedad. Son personas cuyos trastornos merecen visibilidad científica, psicológica informada, clara y limpia de prejuicios peligrosos.

Sí, es necesario visibilizar los trastornos mentales, pero en su justa medida. Existe una gran gama: trastornos afectivos, psicosis, demencia trastornos del desarrollo y las incapacidades intelectuales.

¿Por qué se percibe a las enfermedades mentales como algo cool? (Imagen: Twitter)

Cada una tiene síntomas y tratamientos específicos, inclusive algunos padecimientos pueden cruzarse como la depresión y la ansiedad, complicando la forma para lidiar con la enfermedad.

No se trata de eliminar todo referente cultural que hable de las enfermedades mentales, pensémoslo así: la salud mental importa, démosle el tratamiento y dimensión adecuados.

Tampoco vamos a satanizar cada producción que toque un tema complejo, al final de cuentas yo vería estas películas de nuevo.

Cada vez que veamos alguno de estos productos culturales, recordemos que están sujetos a una visión parcial del mundo que puede no corresponder a la realidad.