¿Por qué sí importa lo que Kanye West opine sobre Trump?

Desde hace un par de días, Kanye West no ha dejado de tuitear su apoyo y hasta amor por Donald Trump. No es que no supiéramos la simpatía que siente por el actual presidente de los Estados Unidos, pero la atención (y el costo) que le ha significado apoyar a Trump nos hizo detenernos un ratito y preguntarnos por qué (o si) importa lo que un rapero escriba de política en Twitter.

Kanye y Trump

Vamos, primero, por un poco de contexto con Yeezy: West siempre ha sido cercano a Trump, incluso antes de que fuera el terror internacional (perdón, presidente) que es hoy. Se reunió con él cuando estaban planeando la transición de gobierno en diciembre del 2016 y fue, con eso, uno de los muy pocos afroamericanos que apoyaron abiertamente a Trump, aunque, entonces, mantenía cierta distancia con el presidente electo.

Luego no supimos de Kanye por meses. Cerró su cuenta de Twitter y se refugió en donde mejor le ha ido: el estudio de grabación, su marca de ropa y la sección de espectáculos de los noticiarios y periódicos estadounidenses. Hasta hace unos días.

Los demócratas y la comunidad afroamericana

Uno de los argumentos que aparece constantemente en los tuits pro-Trump de Kanye es que la comunidad afroestadounidense no tiene la obligación de ser demócrata o partidaria del partido. La historia del por qué se cree (malamente) en esta obligación es larga, compleja y atraviesa el periodo esclavista, la Guerra Civil y la lucha por los Derechos Civiles.

Para no hacerles el cuento largo: fue un proceso de peleas, alianzas estratégicas y cálculos políticos entre republicanos del sur (entonces progresistas) y la administración demócrata de Lyndon Johnson lo que hizo que, en la ley, venciera hasta cierto punto la lucha por los Derechos Civiles que comenzara en Alabama en 1958.

Desde entonces, la comunidad afroamericana vota cargada siempre hacia los demócratas, aun con los problemas profundos de representación que tiene el partido y que, tal como lo han denunciado grupos como #BlackLivesMatter, han sido olvidados por la cúpula partidista, o, peor aún, han sido considerados “voto duro”, sin reconocer los cambios demográficos, económicos y hasta políticos que la comunidad afroamericana ha vivido a lo largo de los años.

Esta división entre el ‘voto duro’ y la realidad electoral fue más que evidente durante la elección de 2016. Si bien las mujeres afroamericanas salieron a votar más que nunca (y lo hicieron mayoritariamente por Hilary Clinton), el voto masculino se dividió y, según varios analistas, fue el voto afro latino y de las mujeres blancas, lo que determinó la victoria de Trump, no los trabajadores blancos, como insiste una y otra vez el cheto presidencial.

La ‘obligación’ demócrata

Finalmente, muchos de los comentarios en redes contra Kanye caen en el argumento de que está traicionando a “su gente” por las políticas y el discurso abiertamente racista que Trump ha manejado desde… bueno, desde siempre. Sin embargo, él no es el primero ni (probablemente) sea el último afroamericano que ha apoyado a candidatos y políticos racistas.

Desde nominados a la Suprema Corte estadounidense, celebridades, políticos y activistas, la comunidad afroamericana no es una unidad sólida ni homogénea y dentro de ella siempre ha existido una discusión viva sobre cuestiones de identidad, política y hasta religión que, en muchas ocasiones han sido aprovechadas políticamente.

La decisión de Clinton, en 1994, de reforzar las condenas penales (que afectan mayoritariamente a la comunidad negra) fue vista por muchos como un rompimiento de la alianza tácita entre el partido y la comunidad. Por lo que no sorprendió a casi nadie el acercamiento de muchas celebridades con Bush junior en el 2000. (Vía: Marable, Beyond Black & White)

Pero, hoy, llegaron Kanye y Trump.

¿Por qué sí importa la opinión de Kanye?

Las opiniones de Kanye siempre han sido… muy Kanye. El rapero, diseñador de moda y encarnación viva de Shakespeare (según él) siempre ha sido odiado-amado por fans y enemigos por igual y nunca ha dejado de tener posiciones ridículas pero firmes respecto a todo: desde quién merece un Grammy hasta, ahora, política.

Más allá de los memes (o justo por en medio de ellos), que la voz de Kanye se haya posicionado tan fuerte como para que cada tuit, por muy incoherente que sea, sea leído, retuiteado y hasta haya obligado a su propia familia a posicionarse al respecto es evidencia directa de una participación activa de toda la comunidad afroamericana en la política estadounidense.

Ese lugar puede ser crítico de forma explícita, como lo han hecho desde siempre Kendrick Lamar o el hip hop más político de la costa este, o más simbólica, como hizo Beyoncé en la edición de Coachella de este año.

Que la voz de Kanye sea tema mundial, tal como lo señala sarcásticamente The Onionevidencia el silencio al que fue condenada la comunidad afroamericana, aún la más activa políticamente.

‘La nación de repente se preocupa por la opinión de un hombre negro’, dice The Onion

La voz de Kanye importa, justamente, porque puede ser un trampolín y una plataforma para visibilizar la oposición de millones a Trump, aunque Kanye crea que hace justo lo contrario, aunque Kanye nunca haya visto Get Out!

Raúl Cruz V. ⎢ @rcteseida