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¿Por qué Trump quiere ser Batman? El presidente plagia a Hollywood

Esta semana, Trump se robó la tipografía y la música de The Dark Knight, lo que habla más de su vacío que de sus ideas
Trump roba la idea de presidente de Hollywood

La nueva maravilla del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es haberse fusilado la música y la tipografía de los promocionales de The Dark Knight de Christopher Nolan…

Pero esta no es la primera vez que Trump se roba mecanismos efectistas de Hollywood para ponerlos al centro de sus campañas políticas. ¿Qué quiere decir este apego a las épicas hollywoodenses? ¿En qué sentido habla perfectamente bien de la relación que tiene Trump con la realidad en su comunicación política?

El año pasado, Donald Trump se reunió con su homólogo de Corea del Norte en un evento histórico. Desde entonces, el presidente de Estados Unidos ha presumido su acercamiento con el reclusivo líder norcoreano como una prueba irrefutable de su carácter presidencial (y sí, éste es un presidente que ha pasado toda la presidencia tratando de demostrar que es un presidente.)

Lo que no ha presumido mucho de ese encuentro fue, tal vez, el extrañísimo detalle que inició la reunión entre los dos líderes: Trump mostró a Kim Jong-Un, un falso trailer en el que ambos aparecían como los héroes de una historia por contar. En esta completa locura, escuchamos una voz en off que dice:

“Producciones Destino presenta… Con la actuación del presidente Donald Trump y el canciller Kim Jong Un… en una reunión que cambiará la historia.”

No estoy bromeando, aquí tienen el trailer:

Podríamos analizar a muerte el discurso paternalista de este video y la manipulación evidente que trata de pasar por épica naturalidad… pero es más interesante preguntarse aquí sobre el uso que hace Trump del imaginario de Hollywood.

Porque, al parecer, a pesar de odiar esta meca de liberales blancos que, básicamente, lo odian en conjunto (salvo por Matthew McConaughey y Mel Gibson, probablemente), Trump utiliza constantemente a Hollywood para reforzar su comunicación política.

La última maravilla en estos usos indiscriminados del imaginario hollywoodense está en el video con el que Trump lanza, oficialmente, su campaña para la reelección en 2020. En este video podemos ver un montaje del ascenso de Trump al poder en el que siempre se representa viril, seguro, fuerte y, justamente, “presidenciable”, intercalado con imágenes en las que se ridiculiza a Hillary y Bill Clinton, a Barack Obama y a una sarta de celebridades que se opusieron firmemente a sus políticas.

Pero lo interesante aquí es que la tipografía que usa para las frases que aparecen en el video, así como la música, fueron tomados de los promocionales de Warner Bros. para The Dark Knight de Christopher Nolan.

En los mensajes intercalados se pueden leer las siguientes maravillas:

Primero te ignoraron. Después se rieron de ti. Después te llamaron racista. Donald J. Trump. Tu voto. Demostró que todos estaban equivocados. Trump: la gran victoria. 2020”.

Como sucede continuamente con Trump, no se sabe a ciencia cierta si el mensaje está dirigido a sus seguidores o a sí mismo. En todo caso, estas frases, escritas con la tipografía exacta de las publicidades de The Dark Knight, vienen acompañadas de un score que se asemeja, ominosamente, a “Why Do We Fall?” de Hans Zimmer, composición que salió en la misma película.

Si consideramos, de paso, que a Trump le encanta robarse slogans de Game of Thrones sin tomarse el tiempo de ver el programa o que, en su discurso inaugural, hubo una frase y varias ideas que se asemejaban mucho a los delirios de Bane en The Dark Knight Rises, empezamos a notar un patrón…

Tal vez el presidente de Estados Unidos detesta que Hollywood sea un lugar lleno de millonarios blancos que lo desprecian… sin embargo, no puede evitar las referencias a un sentido de lo épico que se forjó en las calderas angelinas.

Nunca sabremos si estas elecciones fueron completamente fortuitas o si Trump, siquiera, vio las cintas de Nolan o la serie de HBO. Lo que sí podemos ver es que entendió groseramente o desestimó el sentido real de lo que representan esas obras.

Por un lado, Game of Thrones no muestra el triunfo de un muro y de los gobernantes acaudalados que utilizan el odio y el miedo para dividir poblaciones… de hecho, hasta ahora, hemos visto todo lo contrario. Por el otro, los tribunales populares de Bane (que se asemejan mucho a los mecanismos del Terror revolucionario después de 1789 en Francia) y los enredados juegos del Joker plantean problemas políticos mucho más complejos que los que buscan esgrimir los slogans gastados de Trump.

No, aquí lo que parece suceder es que a Trump le gusta un cierto tono épico, una cierta idea de seriedad, una cierta imagen suya que se refleja más en la facilidad de los slogans que en políticas reales, más en los reality shows que en la realidad y más en los trailers que en las películas mismas.

Lo suyo es adueñarse, al parecer, de una idea mercadológica de “lo épico” para representarse como le gusta verse representado: sin necesidad de profundidad, de sustento teórico, siquiera de propuestas coherentes, como un eterno anuncio, como una promesa siempre postergada, como la vaga idea de una victoria repetible.

Tal vez Trump plagie tanto los mecanismos de propaganda de Hollywood porque, queriéndolo o no, éstos son los marcos con los que él mismo representa ideas de poder y proyecciones de importancia.

Lo triste aquí es que esta incomprensión real muestra el carácter efectivo y artificial de todas sus estrategias: aquí no vamos a encontrar ninguna verdad, sino la demostración insistente de que la imagen es más importante que el resultado, los gritos que los argumentos, los aplausos que las discusiones.

Todo es como un bronceado de falsedad aparente: muestra al mismo tiempo lo mucho que importa la imagen y lo poco que importa que se le note la rebaba.

Por Nico Ruiz (@Pez_out)