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¿Co-living o vecindad gentrificada? La crisis de vivienda en CDMX

Una start-up generó una profunda discusión en redes sobre la crisis de vivienda y gentrificación en la Ciudad de México
(Imagen: Plumas Atómicas)

Una empresa mexicana, Covive, anunció la semana pasada en redes sociales un “desarrollo de vivienda” que plantea, en pocas palabras, la renta de pequeños cuartos en colonias como La Condesa y Roma Norte con espacios compartidos y rentas que rebasan los 10 mil pesos mensuales.

Proyectos como estos forman parte de todo un nuevo sistema de vivienda llamado “co-living” que ya ha sido lanzado con gran éxito comercial en ciudades con graves problemas de vivienda como San Francisco, Nueva York, Los Ángeles y Londres.

Sin embargo, este tipo de desarrollos también se han enfrentado a una crítica constante: más que ser una “solución para el problema de vivienda”, como se anuncian, lo reproducen y aceleran. (Vía: Vice)

Lo que no puede negarse: la profunda crisis de vivienda en CDMX

En su página, Covive explica que la sobrepoblación y el reducido espacio en la ciudades han provocado un fenómeno de encarecimiento de la oferta de vivienda que ha sido paliado por jóvenes y trabajadores compartiendo departamentos cada vez más caros y pequeños en zonas cada vez más alejadas de sus centros de trabajo:

las nuevas generaciones están redefiniendo el concepto de propiedad privada. En donde el uso de un objeto y/o recurso es más importante que ser el dueño con tal. Hoy le damos menos importancia a tener una casa linda y más importancia a vivir en un lugar lindo. Sobretodo si se encuentra cerca de las áreas de oportunidad económica“. (Vía: Covive)

Más que una “redefinición”, se ha tratado de un cambio forzado por el mercado inmobiliario. Muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a vivir en estas condiciones: sin posibilidad alguna de hacernos de una propiedad, la renta compartida es la única opción de vivienda “independiente”.

Sin embargo, más que un problema de sobrepoblación y espacio, múltiples urbanistas y economistas mencionan que el verdadero causante de esta crisis es la especulación inmobiliaria, misma de la que Covive (como empresa que es) se beneficia. (Vía: CityLab)

En otros países, compañías de “Co-living” han tenido éxito en ciudades con altas tasas de personas en situación de calle: la media de indigencia en San Francisco, Londres y Nueva York rebasa por mucho la media nacional en medida que, también, son ciudades que al mismo tiempo tienen la mayor oferta laboral pero los más caros costos de vida.

En México, no se tienen datos precisos sobre el número de personas en situación de calle. Mientras que el costo de los nuevos desarrollos inmobiliarios se disparan tanto como las rentas, no existe legislación ni protocolos para atender a las personas que todos los días viven y duermen en las calles. (Vía: Newsweek México)

Gentrificación, mercado inmobiliario y legislación

Covive renta cuartos pequeñitos con baños y áreas comunes compartidas por rentas que rebasan los 10 mil pesos mensuales. El objetivo, claramente, no es la clase media baja que por décadas habitó La Condesa y la Roma, sino trabajadores con ingresos altos que no quieren vivir lejos de sus zonas de trabajo.

Covive no es una fuerza desplazadora de los habitantes originarios de estas colonias (eso ocurrió hace varias décadas ya), sino que forma parte de una ecología de empresas similares que explotan la poca regulación para arrendadores y un mercado que sigue teniendo demanda.

La gentrificación, en este caso en particular, no es un proceso del que participe Covive, sino un contexto en el que hace su modelo de negocio.

Como explica Alanna Schubach para el caso de Nueva York, no se trata de empresarios individuales sino procesos sistémicos de grandes capitales y legislación local preferente los verdaderos responsables de estos procesos de gentrificación.

Vaya, en cierto sentido tiene razón Onésimo Flores, fundador de Covive, al decir que si su compañía cerrara, los precios no bajarían y otro tipo de desarrollos podrían encarecer todavía más los costos de vida.

Sin embargo, de ahí a llamarlo “una solución” hay una distancia enorme e insalvable: la capacidad adquisitiva  y el nicho de mercado al que ofrece sus servicios.

¿Una solución o una opción de mercado?

Bien dice la máxima de los bienes raíces que todo se trata de ubicación, ubicación, ubicación: los costos de vida dependen, principalmente, de la ubicación. Si quieres vivir en una colonia como la Roma o La Condesa, hay que estar dispuesto a pagar mucho.

Sin embargo, los costos de renta de departamentos, usualmente compartidos entre el mismo número de habitaciones, están por debajo o a la par de lo que ofrece Covive.

Costos de renta en La Condesa, según sitios de bienes raíces (Imagen: Inmuebles24)

Sin embargo, incluso las opciones más caras de ambas superan por mucho la media de ingreso en México: tan solo 4,5% de os trabajadores mexicanos ganan más de 13 mil pesos mensuales.

En un mundo ideal, la renta no debería de exceder un tercio de tu ingreso mensual, por ello, en ese mundo ideal, el trabajador que rente en Covive debería de ganar un estimado de 39 mil pesos mensuales. (Vía: El Economista)

Gráfica de salario promedio en México (Imagen: El Economista)

El “espíritu emprendedor”, ese que ha desarrollado productos tan disímiles como Uber, Amazon o Covive, busca crear opciones de mercado y ofertarlas como soluciones integrales a problemas reales que aquejan a la sociedad completa: la precarización laboral se soluciona con trabajos precarios, el alto costo de vivienda con rentas caras.

Existen soluciones reales e integrales tanto a la gentrificación como a la especulación inmobiliaria pero necesitan organización vecinal, trabajo colaborativo y mucho, de verdad mucho, conflicto con desarrolladoras, como lo escribe Amanda Huron en Carving Out the Commons.

Nadie puede negar que existe una crisis de vivienda asequible en la Ciudad de México, que la obsesión de “se dueños” de un espacio que podemos llamar casa y que, al mismo tiempo, esté cerca de donde trabajamos y nos desarrollamos, es (en parte) lo que dispara los precios de esa misma vivienda… ¿Pero estas “soluciones” para menos del 1% de la población son, de verdad, soluciones?