Yemen, un conflicto de dimensiones religiosas y geopolíticas

El conflicto en Yemen es uno de los más crudos que vive el planeta actualmente. Según datos del centro de investigación ACLED han muerto alrededor de 60 mil personas, también han sido desplazados millones, mientras que la hambruna amenaza a tres cuartas partes de la población y un temible brote de cólera ya se confirmó en más de 300 mil personas. ¿Cómo Yemen llegó a ser uno de los lugares más castigados del mundo?

Desde luego que las causas son muchas, pero para entender un asunto tan complejo, se debe definitivamente mirar sus dos principales caras: los aspectos sociales, políticos y económicos (la cara más moderna del problema) y las cuestiones históricas y religiosas (la cara más antigua del conflicto).

Sin estos dos acercamientos, difícilmente podríamos dar cuenta justa de la realidad por la que pasa Yemen, de tal forma que es el aspecto religioso/histórico el que nos ayuda a entender por qué y cómo se hacen política y guerra actualmente en esa zona.

Imagen: REUTERS/Zohra Bensemra

Para algunas de las sociedades del mundo árabe es cierta una cosa: no hay una línea tan clara, en términos de diferenciación funcional entre lo político, lo cultural y lo religioso, es decir, en las funciones estructurales de esas sociedades, dichos elementos se encuentran entremezclados.

El conflicto del heredero de Mahoma

Para hablar de esta pugna de carácter religioso hay que remontarnos hasta el año 632 d.C., cuando el profeta Mahoma determinó que su sucesor sería su yerno Alí.

Ese pequeño suceso que parecería insignificante desató un conflicto al interior del Islam que ha durado siglos y que llega hasta nuestros días.

Los sunitas

Los sunitas creían que el sucesor de Mahoma tenía que pertenecer al linaje directo del profeta. En tanto, los chiitas, quienes defendían al yerno, Alí, sostenían que lo importante radicaba en las virtudes del sucesor de Mahoma.

Chiitas y sunitas conflicto Yemen
Imagen: REUTERS/Adnan Abidi

Los sunitas, cuyo vocablo proviene de la expresión “Ahl al-Sunna”, que quiere decir, “la gente de la tradición”, representa la rama del Islam más ortodoxa. Estos musulmanes buscan imitar lo más cercanamente posible las prácticas de Mahoma y sus allegados, además consideran al primero como profeta único y definitivo.

Esta necesidad de acercarse más a la vida del profeta (es decir a la vida del siglo séptimo antes de Cristo), es lo que nos ayuda a entender por qué es muy clara la fusión entre lo político y lo religioso si de sunitas se trata. 

Normalmente, entre sunitas, la misma persona detenta el poder político y el religioso; esto deriva en que el ordenamiento jurídico de los estados sunitas (califatos) estén basados en la ley islámica.

Esta versión del Islam es la más extendida en el mundo, de hecho, representa el 90% de los practicantes son de esta corriente. Actualmente, los países con mayor concentración de población sunita son: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Oman, Jordania, Cisjordania, Siria, Gaza y Egipto.

Los chiitas

Por otra parte, los chiitas, cuyo vocablo proviene de “Shiat Ali”, que literalmente significa “el partido de Alí”, son la facción musulmana que apoyaba al sucesor de Mahoma: Alí.

Este grupo reclama su derecho ancestral a gobernar a todos los musulmanes basados en la propia decisión del profeta; recordemos que Alí fue asesinado durante su califato y sus hijos Hussein y Hassan fueron despojados del derecho de suceder a su padre.

Musulmanes conflicto religioso
Imagen: REUTERS/Mushtaq

La vertiente chiita del Islam tiene una interpretación más abierta y dinámica de las escrituras de El Corán, además, justo por el desarrollo histórico de su facción, la fe chiita está cargada de elementos mesiánicos y redentores.

Políticamente hablando, los estados nación conformados por chiitas tienen una diferenciación un poco más clara entre política y religión, ya que su configuración estatal no es teocrática: aunque ambos elementos siguen fuertemente entremezclados, vemos que en esos países se elige gobernantes vía electoral. Actualmente, los países con mayoría chiita son: Irán, Bahrein y Líbano. (Vía: Universidad de Navarra)

El caso de Yemen es muy particular porque la población chiita y sunita es más o menos proporcional. (Vía: Instituto Español de Estudios Estratégicos)

Irán contra Arabia Saudita: actualización del conflicto

Este conflicto religioso que ha durado siglos se nos presenta actualmente de manera mucho más compleja, ya que el problema teológico particular va más allá de quién tiene el control religioso del mundo islámico, sino que además se encuentra atravesado por cuestiones políticas y económicas relacionadas al control geopolítico de esa región de oriente próximo.

Irán y Arabia Saudita son las potencias que encarnan el viejo conflicto entre chiitas y sunitas.

Irán logró consolidar desde la revolución de 1979 un programa político y religioso de corte chiita que desafió directamente la autoridad de la sunita Arabia Saudita. Dicho programa político-religioso no se redujo a consolidar un poder interno, sino a expandir la interpretación chiita por el mundo árabe, de ahí que Irán financie grupos políticos, milicias y gobiernos pertenecientes a esa rama del Islam.

chiitas y sunitas conflicto Islam
Imagen: REUTERS/Khaled Abdullah

Yemen entonces es solo otro escenario para esa antigua pugna cuyos representantes más grandes actualmente son Arabia Saudita e Irán. Estas dos naciones no se han enfrentado directamente sino que lo hacen en otros países para aumentar su influencia.

Algunos ejemplos son los conflictos en Siria, Irak, Líbano, Pakistán y Afganistán. Además  han financiado a grupos extremistas y fundamentalistas que militan con su interpretación del Islam, por ejemplo, Arabia Saudita con el Talibán e Irán con Hezbolá. (Vía: Aljazzeera)

Fuera de los conflictos religiosos que son centrales, hay detrás también intereses políticos y económicos que involucran a otros actores en la pugna geopolítica, no es casual que Rusia y China apoyen a Irán y, por otro lado, Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea a Arabia Saudita; en realidad estamos ante un conflicto de importancia estratégica mucho mayor que el de Siria. (Vía: DW)

Yemen: una nación partida en dos

Antes de analizar las cuestiones geopolíticas detrás de este conflicto, empecemos por comprender qué fue lo que sucedió al interior de esa nación que, por cierto, es una de las más pobres de la región. Aclaremos primero que en ciertos países islámicos hay políticas de exclusión social y económica, ya sea contra minorías chiitas, o bien, sunitas.

Yemen, en ese sentido, no fue la excepción; durante años, los gobiernos sunitas relegaron a la población chiita del país hasta que los hutíes, un grupo insurgente de mayoría chiita, se rebelaron contra el gobierno sunita de Abu Rabu Mansour Hadi a principios del año 2015.

En cuestión de un mes, ese grupo rebelde logró triunfos militares importantes: para finales de febrero lograron tomar el palacio presidencial, arraigando al presidente Hadi y obligándolo a él y su gabinete a renunciar.

Imagen: REUTERS/Khaled Abdullah

Los hutíes contaron con el apoyo del expresidente Ali Abdullah Saleh, que era de origen chiita y que fue depuesto durante las protestas de la primavera árabe en 2012. Además es muy probable que también contaran con el apoyo de Irán. (Vía: CNN)

Así pues, en 2015 los rebeldes lograron que el presidente Hadi renunciara, sin embargo este huyó al puerto de Adén y declaró seguir siendo el presidente legítimo de la nación y pidió el apoyo de las naciones árabes para frenar el avance de los rebeldes hutíes.

Esa declaración escaló el conflicto y provocó que los hutíes intentaran tomar la ciudad de Adén para recapturar al presidente. Sin embargo hasta el momento no lo han logrado, ya que se sospecha que Arabia Saudita lo ayudó a salir del país. 

La llegada al gobierno de los rebeldes chiitas en el 2015 fue el detonador del conflicto internacional ya que Arabia Saudita desconoció al nuevo gobierno y determinó intervenir militarmente con el fin de restablecer el gobierno sunita de Hadi. A estas operaciones militares en Yemen se han sumado otros países de mayoría sunita como: Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin y Catar.

Yemen apoyo a Irán
Imagen: REUTERS/Khaled Abdullah

Yemen es un punto geopolítico muy importante para las dos potencias islámicas en disputa. Especialistas piensan que esta reacción de Arabia Saudita se debe a una cuestión geopolítica ya que un triunfo chiita al sur de sus fronteras pondría a Irán en una posición ventajosa, pues tendría influencia en países al norte y al sur de las fronteras saudíes.

La crisis humanitaria actual

Según información de la Organización de las Naciones Unidas, en el conflicto en Yemen han muerto poco más de 6 mil civiles y han resultado heridos más de 10 mil, la mayoría de ellos consecuencia de los ataques aéreos del bloque saudí.

Desde 2015, Unicef reportó que han muerto 2 mil 400 niños, mientras que 3 mil 600 han resultado heridos a causa de los enfrentamientos. Como consecuencia de esto han sido desplazadas más de 2 millones de personas en ese país. (Vía: ONU)

Yemen crisis humanitaria
Imagen: REUTERS/Mohamed al-Sayaghi

La hambruna es uno de los problemas más graves que vive Yemen como consecuencia del conflicto, un total de 17 millones padecen hambre en ese país, de ese total, 7 millones están al borde de morir famélicos. Además, el mismo organismo informó que casi medio millón de niños se encuentran en desnutrición aguda y un total de 14 millones de personas no tienen acceso al agua.

Otro problema que enfrenta Yemen es el de una epidemia de cólera que afecta a alrededor de 200 mil personas, de ese total, han muerto 7 mil personas de las cuales un cuarto han sido niños. (Vía: ONU)

Las bombas y los misiles de Reino Unido

Literalmente el suelo de Yemen está cubierto de explosivos provenientes de Reino Unido, ya que la mayoría de los artefactos con los que Arabia Saudita ha bombardeado Yemen provienen de ese país.

La mayoría de esas bombas fueron vendidas a Arabia Saudita entre 1986 y 1989 y hasta ahora fueron utilizadas por la fuerza aérea saudí para atacar objetivos en Yemen. Asimismo, en la última década, Reino Unido ha vendido toneladas de armamento a Arabia Saudita, lo cual ha reforzado sus principales líneas de combate.

Reino Unido y Arabia Saudita
Imagen: REUTERS/Simon Dawson

Hay que entender que Arabia Saudita es un aliado de las potencias occidentales, sobre todo por las relaciones comerciales que tiene con estos, específicamente las relacionadas al sector energético. De tal manera no es casual que occidente no interfiera en las decisiones que toma Arabia Saudita a nivel geopolítico. (Vía: The Guardian)

Crímenes de guerra

Según un informe de la ONU, todas las partes involucradas en el conflicto en Yemen (hutíes y la coalición árabe encabezada por Arabia Saudita) han cometido cometido crímenes de guerra contra la población civil. El organismo internacional ha documentado crímenes de lesa humanidad, como tortura, desaparición forzada, desapariciones, violaciones, ejecuciones sumarias, entre otros.

El informe, señala que las acusaciones más graves recaen contra la coalición árabe, la cual ha bombardeado el país de manera indiscriminada, atacando mercados, zonas residenciales y hospitales. Esto ha incrementado las bajas civiles. Asimismo, la ONU documentó en una visita a Yemen que hay reclutamiento de niños por parte de los rebeldes hutíes, así como de las fuerzas pro gubernamentales, en la mayoría de los casos los menores son de entre 11 y 17 años.

A pesar de que este conflicto sucede literalmente al otro lado del mundo, no deja de ser importante para nosotros, no solo por la crisis humanitaria que está ocurriendo, sino porque hay personas que han sido desplazadas y que han llegado a nuestro país.

Según Amnistía Internacional, de enero a agosto de este año, el Instituto Nacional de Migración detuvo a 43 yemeníes en territorio nacional, sin embargo, se desconoce el número exacto de la población yemení residiendo o transitando en nuestro país para llegar a Estados Unidos o Canadá.

 Pedro L. Arana (Twitter: @pedro_l_arana)

Por: Redacción PA.