Voto electrónico en el extranjero, abierto a fraude y no será vinculante en 2018

El voto electrónico para mexicanos en el extranjero había sido uno de los formatos de votación más controversiales (y más nuevos) de los incluidos en las últimas reformas electorales del país. En elecciones federales pasadas, la inversión que realizara el entonces Instituto Federal Electoral no fue rentable en cuanto al número de votantes y, ahora, el Instituto Nacional Electoral señala que, dado los calendarios puestos por el poder legislativo, si llegara a haber voto electrónico para el 2018, este no sería vinculante (es decir, podrían votar, pero no contarían). (Vía: El Economista)

Los mexicanos migrantes han tomado el centro de las noticias en las últimas semanas, no sólo por las políticas racistas de la administración Trump, sino también por las formas como han logrado organizarse en los Estados Unidos para defender sus derechos y reconstruir sus identidades migrantes. Muchos de ellos se consideran expulsados del territorio nacional por las condiciones extremas de las que huyeron (violencia, pobreza…), pero con una familia que los mantiene unidos a los posibles cambios que ocurran en el país.

No todos los migrantes mexicanos entran en el estereotipo del migrante ilegal, y son estos, en buena medida, para los que,en el 2005, fue diseñado el proceso de voto en el extranjero por parte del poder legislativo. De seis millones de posibles votantes, tan sólo 33 111 personas votaron (el IFE apuntaba a un número “ideal” de medio millón de votos). (Vía: Animal Político)

Una de las últimas reformas electorales buscaba agilizar este sistema de votación: pasar de un voto físico que era enviado por correo postal a una votación electrónica, que podría ser vigilado en tiempo real, contabilizada y auditada con facilidad. El problema, como siempre en el sistema electoral mexicano: los espacios posibles para fraudes.

Apenas en la elección de 2015 en Chiapas para definir la diputación local, la Fiscalía Espacializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), detectó un fraude electoral en la votación electrónica desde el extranjero. De casi 18 mil votantes (algunos en países en los que no había registro de chiapanecos, como Sri Lanka, Andorra o Serbia), 10 mil eran registros falsos, de personas muertas, de ciudadanos que vivían dentro del territorio nacional o, incluso, dentro de Chiapas. (Vía: Proceso)

La fiscalía encontró varias irregularidades: una licitación directa a una empresa (DSI Elecciones) que había sido el centro de varias sospechas de conductas ilícitas; el uso de redes privadas para “enmascarar” direcciones electrónicas; mails “desechables” que sólo fueron utilizados para el registro electoral… Conforme creció la investigación, el involucramiento de consejeros electorales del estado se hacía innegable.

El día de ayer, acusada de fraude cibernético en esos comicios, fue arrestada la ex consejera electoral Margarita Esther López Morales. Éste es el primer caso en el país en el que una ex funcionaria electoral es arrestada por acciones cometidas durante su administración y se han girado órdenes de aprehensión para cuatro exfuncionarios más. (Vía: Aristegui Noticias)

Dos años después de cometidos estos delitos, ¿el organismo encargado de vigilar la integridad de los comicios podría estar dando señales de funcionar correctamente?