Lo conoció en una app de citas en San Luis Potosí; presuntamente le robó y abusó de él

Después del incidente, descubrió que su caso no era aislado y que había más víctimas que lo habían contactado a través de la app de citas
(Imagen: Pixabay)

A principios de mayo, Guz Guevara conoció a alguien a través de una app de citas en San Luis Potosí, y después del primer encuentro, le robó y abusó de él.

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Guevara padece una enfermedad conocida como “huesos de cristal” y aunque tiene una vida normal, menciona que talvez sus circunstancias le sirvieron al presunto agresor para drogarlo, abusar de él y robarle.

Todo ocurrió en San Luis Potosí, cuando Guevara y su presunto agresor se contactaron a través de la app de citas gay, Grindr.

Después de mantener comunicación, el sujeto se ofreció a ir a casa de Guz, quien al llegar traía consigo una botella de vino. Al momento de probar la bebida, le supo raro y pronto comenzó a sentirse mal por lo que pidió al sujeto que se retirara.

El sujeto no accedió a la petición de Guz y para ese momento, él ya había perdido las fuerzas para defenderse.

Despertó más de siete horas después, todavía desorientado y con el brazo fracturado. Sufrió una violación sexual y de su casa sustrajeron objetos valuados por la Fiscalía en 55 mil pesos.

Mismo modus operandi

Después del incidente, Guz descubrió que su caso no es aislado y que habían otras víctimas del mismo modus operandi.

La historia de Jaime (nombre ficticio por confidencialidad) es en muchos sentidos similar y sucedió dos meses después de la experiencia vivida por Guz.

Jaime llevaba un par de días platicando por internet con una persona que conoció por Grindr y con quien ya había intercambiado cierta información.

Un martes cualquiera, le comentó que andaría por el rumbo y que podría pasar a casa de Jaime para conocerse y que llevaría algunas bebidas. Jaime aceptó porque no representaba problema alguno.

Cuando el sujeto llegó a su casa, Jaime recuerda que traía dos Caribe Cooler; sin embargo, una de las botellas cayó al suelo y se rompió. Jaime le comentó que en su casa tenía cervezas, pero el sujeto insistió en regresar a su auto para traer una bebida igual.

Una vez que Jaime probó la bebida que le ofreció, comenzó a perder las fuerzas rápidamente. Despertó 14 horas después, desorientado y se percató de que le habían robado objetos con un valor de 34 mil pesos.

Aunque no sufrió violencia física ni abuso sexual, las pruebas toxicológicas que le realizaron, mostraron que en su cuerpo habían restos de metanfetamina y benzodiacepina. Las cámaras de seguridad cercanas al domicilio de Jaime, mostraron que sólo pasaron 55 minutos entre que entró y salió del lugar.

Después de conocer el caso de Guz, descubrió que otro chico había sido víctima del mismo sujeto apenas hora y media antes que él.

En el caso de Jaime, tal vez el agresor lo vio vulnerable porque no es originario de San Luis Potosí y su red de apoyo no sean tan fuerte.

De hecho, el sujeto dijo ser del estado de Guerrero, mientras que a la víctima anterior le dijo que era de Pachuca. A ambos les contó historias distintas para explicar su estancia en la ciudad.

Las víctimas no denuncian y las apps no cooperan con las víctimas

A pesar de los casos registrados en los últimos meses, la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí (FGE) asegura que no hay indicios de que una banda o individuo operando de manera serial.

Sin embargo, señaló que es probable que muchas de las víctimas no denuncian porque sienten vergüenza de que se haga público lo que les ocurrió después de utilizar una app de citas.

Al momento de presentar su denuncia, Guz consideró que la vía más directa para localizar al presunto delincuente era acercarse a la aplicación de citas Grindr.

Guz recordó que esta aplicación no sólo recaba el nombre del usuario y su número telefónico, también utilizan geolocalización para poner en contacto a personas que están cerca.

Sin embargo, no tuvo suerte. En Grindr le explicaron que no había posibilidad siquiera de solicitar la información que pedía debido a que no existe una normatividad a nivel nacional que obligue a las apps a hacerlo.

Además, apelando a la privacidad de sus usuarios y porque las aplicaciones tienen sus sedes en el extranjero, remiten a las víctimas a las leyes de los países de origen.

La Fiscalía de San Luis Potosí, confirmó a Animal Político que en estos casos, intentan contactar a algún representante de la app en México; sin embargo, para que haya una cooperación, debe haber un convenio como el que tienen con Uber.

La regulación y convenios de colaboración para que Uber facilite información en investigaciones se instauraron a partir del caso de Mara Castillo, estudiante de Puebla raptada y asesinada por un conductor de la app de transporte Cabify, en 2017.

La búsqueda para que no haya más víctimas

Ante esta situación, Guz decidió luchar porque se regulen todas las apps, desde las apps de citas, como Grindr, hasta las de hospedaje como Airbnb.

Mencionó que después de hacer pública su historia en redes sociales, le llegaron alrededor de 10 testimonios de personas que dicen haber sufrido abusos de otros usuarios y que no denunciaron por vergüenza.

“Ahora quiero invitar a las víctimas a que sean conscientes de que son víctimas. Porque con este tipo de situaciones uno se echa mucho la culpa, por el carácter sexual, sigue siendo un tema complicadísimo todavía en la sociedad, uno se recrimina y se echa la culpa. Pero no debes de sentirte culpable porque una persona se atrevió a agredir tu seguridad, tu dignidad, a agredir tu integridad”, señala.

“Y quiero decir que también urge regular no solo esta app, que es de citas entre hombres, sino todas, se necesita, para que en caso de que haya una denuncia legal se les obligue, a cualquier aplicación, a brindar datos específicos, yo sé que son datos reservados, pero que se colabore”, agregó.

Aunque no contó con la colaboración de Grindr, el presunto agresor de Guz  se encuentra vinculado a proceso el 31 de julio pasado.

Asimismo, la FGE de SLP, informó mediante un comunicado, que José “N”, de 40 años, permanece en prisión preventiva en espera de juicio.

Con información de Animal Político