Niño genio va a la UNAM, ¿y qué pasó con todos los demás?

Carlos Antonio Santamaría Díaz, un niño de 12 años, cursará la licenciatura en Física Biomédica en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Se trata del primer alumno de esa edad en ingresar a la Universidad, después de aprobar el Concurso de Selección con 105 aciertos.

Sin embargo, su trato con la Máxima Casa de Estudios lleva rato cocinándose: Carlos había ingresado a la UNAM desde los nueve años para estudiar diplomados y materias en la Facultad de Química, el Centro de Ciencias Genómicas y el Instituto de Investigaciones en Materiales.

El camino para llegar a cursar una licenciatura a los 12 años no fue sencillo, ni para Carlos ni para sus padres. Después de cursar el diplomado en la Facultad de Química pudo ingresar al Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM en Cuernavaca, las autoridades educativas argumentaron que Carlos no tenía primaria ni secundaria concluidas, por lo que no podía seguir en el Centro. (Vía: Conacyt Prensa)

Sus padres, entonces, acudieron a la Cámara de Diputados, donde lograron un acuerdo para que Carlos pudiera acreditar primaria y secundaria a través de exámenes del INEA. Éstos, sin embargo, están diseñados para adultos y no existe un equivalente para que los niños con aptitudes sobresalientes certifiquen los grados educativos.

En 2015, Fabían Santamaría, padre de Carlos, relató al boletín de la UNAM cómo una maestra de Toluca insinuó que lo acusaría a él y a su esposa por maltrato infantil: “Porque, presuntamente, le enseñábamos cosas antes de la etapa que le correspondía. Pero él aprende, yo no las enseño y es un gusto saberlo”.

Niños y niñas sobredotados en México

De acuerdo con Conacyt, en México no existen opciones suficientes para los niños sobredotados como Carlos Santamaría. Uno en cada 33 niños tiene sobredotación y solo el 5% de los niños y niñas con aptitudes sobresalientes se han diagnosticado.

Como explica la psicóloga Diana Sifuentes Becerril de Centro de Investigación y Servicios de Educación Especial (CISEE) de la UNAM, los maestros de nivel básico suelen confundir las características de los menores sobredotados con problemas de conducta.

Carlos Santamaría Díaz Imagen: El País

Pasado ese filtro, son pocos los que tienen la posibilidad de acceder a lugares como el Centro de Atención al Talento (Cedat) o el Centro de Reclutamiento de Nuevos Talentos del Instituto Nacional de Ecología (Inecol), ya sea por su situación económica o geográfica.

La Ley General de Educación especifica, en su artículo 41, que los estudiantes deben ser atendidos “de manera adecuada a sus propias condiciones, estilos y ritmos de aprendizaje, en un contexto educativo incluyente, que se debe basar en los principios de respeto, equidad, no discriminación, igualdad sustantiva y perspectiva de género”.

No obstante, el caso de Carlos Santamaría podría ser un ejemplo de que los niños y niñas sobredotados aún tienen que presentar pruebas diseñadas para adultos para acelerar su educación.

“Me gustaría encontrar más niños como yo, ayudarlos con lo que no les deja hacer la primaria o la secundaria, decirles por dónde pueden ir para seguir aprendiendo, porque nunca se debe parar”, dijo. (Vía: Proceso)

El 6 de agosto será el primer día de Carlos en Ciudad Universitaria como alumno de licenciatura.