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¿Qué nos quedó después del ataque a docentes en Nochixtlán?

El día de ayer alrededor del mediodía se desató un enfrentamiento entre grupos de docentes de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra miembros de la policía federal y estatal. Debido a que los maestros bloquearon la carretera de Oaxaca a Puebla, a la altura de Nochitxtlán. (Como aquí te contamos)

Los maestros sufrieron un ataque por parte de la policía federal y estatal que intentaba desalojarlos. El saldo del enfrentamiento fueron 6 muertos y más de 100 personas heridas (de los cuales hay 55 policías lesionados y 50 civiles heridos, no sólo maestros de la manifestación sino también habitantes de Nochixtlán).

Fueron detenidas 21 personas, y hasta ahora todavía no se ha dado a conocer el paradero de los heridos y de los detenidos.

Según diversas fuentes los miembros de la policía usaron gases lacrimógenos y armas de fuego para desalojar a los maestros. Al principio del conflicto la Policía Federal (PF) anunció que los uniformados no llevaban armas de fuego:

Los manifestantes respondieron a las agresiones lanzando piedras, cohetones quemando coches y cohetes.

En un comunicado emitido por la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) sobre los eventos registrados en Oaxaca, se afirmó que la policía había actuado a petición de la ciudadanía y de las autoridades locales para liberar las carreteras y evitar el desabasto de productos de primera necesidad. También, según el comunicado, las fuerzas estatales y federales actuaron respetando, en todo momento, la integridad de los derechos humanos de los manifestantes:

“Las y los policías federales no se encuentran armados ni portan toletes. Se tiene conocimiento que las detonaciones por arma de fuego registradas, provienen de personas desconocidas y ajenas a los bloqueos, quienes realizan disparos contra la población y las autoridades para propiciar enfrentamientos.” (Vía Policía Federal)

No obstante, hay pruebas que hacen difícil que se le de crédito al discurso que articulan las autoridades: el saldo del enfrentamiento y  las imágenes difundidas por agencias internacionales como la Associated Press que mostraban a miembros de la policía portando armas y apuntando rifles a civiles. Según otro comunicado de la Comisión Nacional de Seguridad, estas imágenes eran falsas.

Mientras tanto, la información que circuló en redes sociales apuntaba a lo contrario.  Por estos medios se dio a conocer que la policía tenía cercados hospitales para evitar que los maestros heridos fueran atendidos e incluso se les prohibió a los médicos que les brindaran cuidados a los mismos.  También se reportó el ataque con gas lacrimógeno a una unidad médica improvisada.

El conflicto duró alrededor de 15 horas, las primeras agresiones se registraron alrededor de las 10:30 de la mañana y concluyó por la noche. La información de lo que estaba sucediendo fue dándose a conocer a la ciudadanía de forma fragmentaria y parcial.

El posicionamiento del gobierno oaxaqueño ante los hechos llegó por la noche de ayer, en una conferencia de prensa dada por el gobernador priísta Gabino Cué y el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo. En dicha conferencia, tanto Cué como Galindo admitieron que los cuerpos policiales iban armados. Cuando Cué tomó posesión, el 1 de diciembre de 2010, anunció que el gobierno jamás volvería a usar la fuerza pública en contra del pueblo de Oaxaca. No obstante, las declaraciones dadas ayer afirman que se actuó ante “grupos radicales” y que él sólo está protegiendo a los ciudadanos. 

Todavía por la noche de ayer se vivió un clima de angustia e incertidumbre en el estado de Oaxaca. Se reportó que varias radiodifusoras fueron bloqueadas, que se programaron apagones en la capital de la entidad y que se organizaron grupos de saqueo para inculpar a los maestros.

La reacción de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) llegó por la media noche, mediante un comunicado que aseguraba medidas cautelares para la atención médica de los heridos y su intervención para supervisar que las autoridades actúen conforme a la ley:

Estos son los nombres de las personas que ayer perdieron la vida: Andrés Aguilar de 29 años, Yalid Jiménez de 22 años, Óscar Santiago de 22 años, Jesús Cadena de 19 años y Anselmo Cruz. Asimismo se reportó la muerte de dos periodistas: Eligio Ramos Zárate, periodista local, y Raúl Cano.

La protesta de la CNTE se concentra en su mayoría en los estados del sureste mexicano: Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero.

Recordemos que la CNTE convocó a los maestros a manifestarse en contra de la Reforma Educativa —impulsada por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto— el 15 de mayo pasado.

Desde entonces, el uso de la fuerza policial junto a una serie de medidas que buscan castigar la protesta, han hecho escalar el clima de violencia en ambas partes. Algunos de estos acontecimientos son: el desalojo por la fuerza de los campamentos de la CNTE (en especial el que se hizo fuera de las instalaciones de la Secretaría de Gobernación), la respuesta de recrudecer las medidas para aquellos maestros que no regresaran a clases del Secretario de Educación, Aurelio Nuño, y, apenas la semana pasada, la declaración de auto de formal prisión a uno de sus líderes, Rubén Núñez, dirigente de la Sección 22 de la Coordinadora, inculpado por llevar a cabo operaciones con recursos de procedencia ilícita, y al secretario de organización, Francisco Villalobos, inculpado por presunto robo agravado.

Queda esperar a que se arroje claridad sobre los hechos ocurridos ayer, que el flujo de información entre la ciudadanía siga alimentando los vacíos de información que tanto instituciones como medios proporcionan de manera inexacta o que simplemente no mencionan.