En primaria de Tlapa no hay útiles ni salones; lleva 18 años marginada

El lunes 21 agosto las clases en la primaria bilingüe Raúl Isidro Burgos no comenzaron con honores a la bandera, el ciclo escolar inició con la reconstrucción del colegio.

La primaria ubicada en la colonia San Isidro al sureste de la ciudad de Tlapa, Guerrero, quedó sepultada por un alud de tierra que se llevó el techo y los muros. Padres de familia, profesores y niños ayudaron a clavar tablas y láminas para tenerla lista al día siguiente.

La escuela que se encuentra en medio de la montaña y se fundó hace 18 años, los estudiantes que asisten a ella provienen de las comunidades indígenas na’savi  y en su momento, otras primarias cercanas rechazaron a las niñas y niños por no hablar español.

Los padres de los estudiantes suelen trabajar como jornaleros, algunos se emplean en distancias cortas dentro del estado, pero otros, tienen que migrar a Morelos o Sinaloa. Sin embargo, no alcanza. Según el Inegi, el 75 % de los habitantes de Tlapa viven en pobreza extrema. Muchos de los padres cuando migran, se llevan a sus hijos a trabajar cortando chile, fresa o pepino.  (Vía: El Universal)

Los menores que se quedan son cuidados por los abuelos. Las niñas trabajan en en el hogar cuidando a sus hermanos  y preparan la comida y los niños, salen al campo a sembrar maíz. En tanto, los profesores no se cansan de insistirle a los padres o abuelos que no saquen a sus hijos de la primaria pero, ¿qué hacer ante la pregunta ‘tu les darás de comer’?

Para este ciclo escolar los estudiantes tendrán que remendar sus uniformes pues la directora comunicó que no llegará el recibo para recibir uniformes nuevos ni útiles, los cuales, también tendrán que reciclar. Ningún docente se explica por qué no recibirán este apoyo.

Primaria Isidro Burgos

Padres y profesores han solicitado a la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) en repetidas ocasiones, la construcción de dos aulas pero han sido ignorados. Una aula que tienen fue construida por la organización Medicina y Asistencia Social (MAS).

Finalmente, decidieron acercarse al centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y junto a la organización lograron que el alcalde, Noé Abundis García, entregara cinco láminas y 30 butacas.

En estas condiciones, terminar la primaria en la colonia San Isidro no sólo representa un logro escolar, representa un acto de supervivencia, que no sólo tiene que superar la precariedad económica si no el ser ignorados por el gobierno estatal y federal.